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Rafael Cortés Gómez
Director
de Organismos Promotores de las Exportaciones,
A.C.
rafael.cortes@aguascalientes.gob.mx
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En este mundo vertiginoso es la innovación
el proceso que nos puede y debe sacar adelante. Pero ¿qué es
la innovación? Y, ¿cómo se relaciona ésta
con nuestra actitud? ¿Cómo debemos
enfocar el proceso innovador desde nuestro personal
accionar y como inducirlo al gran orden de cosas
y temas que a todos nos afectan e impactan? Este
es el tema de la presente colaboración.
En su libro «The Global Brain», Satish
Nambisan expone cómo la innovación
tiene tres características fundamentales:
es global, multidisciplinaria y, abierta y colaborativa,
siendo ésta última característica
la más importante sin duda.
Analicemos cada uno de los factores del proceso
de innovación actualmente:
Global: El advenimiento del Internet
y las nuevas tecnologías de información
y comunicación han logrado que prácticamente
en cualquier lugar del planeta, cualquier habitante
pueda acceder a la misma información de valor
y contenido en tiempo real. Aún no se terminan
de establecer los patrones y efectos en la « nueva
economía » que este cambio radical
está provocando en la economía del
orbe.
Multidisciplinario: Si reconocemos
que, por citar un ejemplo, para lograr tomates de
calidad perfecta hoy por hoy el sistema hidropónico
utiliza técnicas que van desde la tradicional
agricultura hasta la genética, pasando por
la ingeniería de alimentos, no cabe duda que
diversas disciplinas se intersectan y actúan
entre sí para moldear el proceso de innovación.
Abierta y colaborativa: Todo avance
tecnológico y humano hoy por hoy se da bajo
la apertura del conocimiento al mayor número
de actores y participantes, lo que ha propiciado
esquemas de colaboración sin precedente. Ello
anticipa el que cada vez más un mayor número
de personas, referidas en términos de millones,
participarán en intercambios de información
cibernética, agregando valor a procesos productivos
y siendo incluso empleados como profesionales independientes
por empresas de la talla de Procter & Gamble.
Es pues un hecho rotundo que la innovación
es ya global, multidisciplinaria, abierta y colaborativa.
¿Cómo andamos en casa?
Nuestros connacionales destacan y son reconocidos
por su talento, por su capacidad de creatividad e
innovación y, lo más importante, de
ejecución.
Lamentablemente, las más de las veces, dichas
innovaciones terminan aplicándose allende
fronteras, en otros contextos, latitudes y economías. ¿Qué nos
falta para que ese talento se desarrolle en casa,
en la gran nación que tenemos? Esa es la gran
interrogante a resolver.
Algunos cuestionamientos como líneas para
la solución:
Tenemos ya muchos años hablando y reconociendo
la necesidad de consolidar el Estado de Derecho en
México. ¿Colaboramos todos en ese objetivo
superior? ¿Cómo lo hacemos? En realidad, ¿estamos
concientes de lo que esto significa y cómo
es que impacta todo, absolutamente todo, el accionar
en sociedad?
Dicen los anglosajones que, «Lo pequeño
es hermoso» (Small is beautiful).
Creemos firmemente en el sentido amplio del concepto,
es decir, si en realidad la gran mayoría comenzamos
por lo pequeño, por aquellos cambios de acción,
de actitud, de hechos que nos permitan ir mejorando
cualitativamente nuestro desempeño en la casa,
en la escuela, en el trabajo, en las instituciones,
en toda entidad de la sociedad y con pleno respeto
y apoyo a nuestros congéneres, no cabe duda
que habremos dado un salto de magnitud hacia un mejor
contexto que permitirá lograr mayores innovaciones
dentro de nuestro país.
Puntualidad, como un ejemplo...
Hoy por hoy, vemos a jóvenes ejecutivos,
de los sectores privado, público y social,
con modernos aparatos (gadgets) que permiten comunicacion
e información, algo impensable hace un lustro.
No obstante, nuestra capacidad de organizacion y,
en consecuencia, de ejecución, no ha mejorado
mucho. Generalmente llegamos tarde y mal preparados
y hasta no llegamos a la serie de compromisos que
implica el diario accionar laboral, profesional y
personal en la búsqueda por «la chuleta» que
todos perseguimos.
Una vez más, la decisión es suya apreciado
lector.