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Martín Orozco
Sandoval
Asesor
de administraciones municipales
martinorozco25@yahoo.com.mx
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Hasta no hace mucho tiempo existía la tendencia
de ver a los grupos sociales con una visión
que los enmarcaba irrestrictamente diferentes y con
una limitada vinculación entre sí,
que obedecía a un enfoque de clases sociales
rígido y poco comprometido con un sentido
de convivencia que, incluso en algunos momentos,
terminaba en tensiones y conflictos.
Fue en la década de los ochenta que se dio
un primer intento hacia un nuevo planteamiento de
las relaciones sociales que buscó superar
algunos determinismos, sobre la propuesta de ser
más incluyentes.
En los últimos años, la perspectiva
en torno a las relaciones sociales se ha ampliado
en términos de la convivencia entre sus diferentes
actores y de los distintos tejidos de interrelación
que se han ido conformando. Se ha reconocido el papel
y la representación de gente que actúa
entre las personas y con la sociedad formando los
vínculos que generan la articulación
colectiva, vertebrando y dando soporte a la acción
de la misma.

Hoy en día esas articulaciones sociales han
desarrollado características singulares como
el apego libre que, además posee carácter
revocable. Son también independientes, sin
sometimiento a demasiadas reglas o deberes. Esto
es, son volátiles, están a la espera
de algún beneficio tangible y, por la dinámica
de hoy, esperan observar resultados de manera rápida.
Dicho de manera simple, si un grupo con intereses
propios se agrupa con otro, espera obtener de manera
más rápida mayores beneficios y cuando éstos
no llegan, buscan a otro grupo que les agregue valor.
Aguascalientes no ha sido ajeno a este proceso,
ha experimentado avances y, en un clima de libertad,
ha fortalecido tanto su vida institucional como social
a través de la formación de diversos
organismos intermedios que vienen incidiendo en distintos
campos.
Hemos ganado en la medida en que como sociedad nos
hemos involucrado. Sin embargo, nuestra participación
ha sido coyuntural; la persistente vertebración
social que toda sociedad en desarrollo requiere se
ha quedado a medias. ¿Qué ha faltado?
Creo que romper las inercias, y también ciertas
prácticas, que han obstaculizado una decidida
y mayor participación de los ciudadanos en
los temas de interés colectivo.
No es precisamente ahora, por algún motivo
explícito o urgente, que deba reactivarse
el sentido de colaboración, pero cuanto más
pronto estimulemos la participación, así también
encontraremos las mejores prácticas de articulación
que favorezcan el crecimiento de ciudadanía
y comunidad.
En necesario un movimiento que pronuncie los fines
y esfuerzos de todo organismo social, que reúna
a los diferentes estratos bajo un interés
común; resulta ineludible persistir en la
construcción de lo que se ha llamado desde
hace algunos años capital social, que es el
valor colectivo de las redes sociales y que es visto
como uno de los mejores mecanismos de articulación
de la sociedad civil.
¿En qué radica su importancia? En
que las formas, estructuras y relaciones sociales,
favorecen o condicionan los valores y comportamientos
que permiten avanzar hacia el desarrollo del tejido
social. Construir ciudadanía trasciende lo
individual y desencadena un impacto positivo colectivo
al hacer propio la conciencia social responsable.
Promover una mejor vertebración social, además
de promover la articulación de valores, crea
mecanismos de definición sobre temas específicos
y forja un tejido institucional de apoyo hacia los
distintos sectores sociales, a los liderazgos organizacionales
y, de manera especial, desarrolla herramientas de
gobernabilidad porque construye una política
de desarrollo local que integra visiones e intereses
concertados entre los agentes públicos y privados.
Este es el camino, a mi juicio, por el que debe
orientarse la sociedad aguascalentense. Hacer relevante
su partición en los asuntos públicos,
al tiempo que reduce la incertidumbre sobre posibles
decisiones arbitrarias, su función redunda
en beneficio de los agentes económicos, empresariales
y políticos.
Este es el tiempo de fortalecer, con inclusiones
participativas, a las instituciones que guían
y guardan las condiciones de bienestar de la sociedad
como lo son el municipio, el gobierno del estado,
y los poderes legislativo y judicial. Esta es la
manera como la ciudadanía puede contribuir
con su mejor carta, su participación, a reforzar
al Estado.
Los mayores y mejores resultados futuros de Aguascalientes
girarán decisivamente en torno de la capacidad
que tenga la sociedad para mejorar su vertebración
institucional. Por el contrario, la nula o deficiente
vertebración, el desarraigo social y la creciente
complejidad del crecimiento de las ciudades, pueden
obstruir los principios de solidaridad tan necesarios
en una sociedad.
Adquirir mayor cohesión, fortalecer aún
más la pertenencia y satisfacción consolidarán
nuestra identidad, y con ello, estaremos dando sostenibilidad
a nuestra comunidad.