ARTÍCULO ESPECIAL
La paz y la seguridad, por encima de la delincuencia
 

Yolanda Ivette Castillo Vázquez
Líder Empresarial

Hace aproximadamente un año, fui víctima de un delito. Abordé un transporte urbano y, aprovechando el sobre cupo del autobús y la poca malicia, fui despojada de mi cartera. Identificaciones, dinero, direcciones, notas importantes, todo iba ahí. Al descender, necesitada de una moneda para hacer una llamada encontré que mi dinero no estaba; ni mi dinero ni nada de lo que iba con él.

Desmoralizada, me acerqué a dos policías -hombre y mujer-, suplicando ayuda. Me preguntaron cuál era el número del autobús, y no lo sabía… ¿Cómo iba a fijarme en eso? Me dijeron, literalmente que olvidara el incidente, pues iba a ser imposible dar con el ladrón. Nada más cierto.

Después de una catártica diatriba, de forma inconsciente me di cuenta de muchos males sociales. Pensé que de asir con seguridad mi bolso, eso no hubiera sucedido. Pero luego pensé que ese no era el punto, sino en el engranaje que conforma la seguridad en nuestro país, que nos hace a los que lo habitamos, vulnerables ante cualquier acto delictivo. Me pregunto de qué hubiera servido denunciar e ir a invertir tres horas en algo que no iba a hacer que capturaran al culpable, y que en caso de hacerlo, estaría posiblemente por unas cuantas horas tras las rejas y aún suponiendo que fueran años, una vez dentro haría “relaciones”, y saldría a delinquir otra vez, ahora posiblemente, con más “contactos”. Seguramente era un adicto que gastó esos cuantos pesos en drogas, provistas por narcomenudistas, apadrinados a su vez por grandes bandas que son protegidas como hemos visto en muy recientes fechas, por integrantes -de diferentes niveles- de corporaciones policíacas que se supone, deben velar por nuestra seguridad.

Y con esa misma incapacidad de la autoridad para actuar ante delitos “menores”, es como pareciera que lo hacen ante cosas más adversas. No imagino la impotencia y la frustración ante el robo de una casa habitación, de un automóvil o de un ser querido secuestrado que no se sabe, si volverá con vida.

Si bien, Transparencia Mexicana señala que el Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno (INCBG)… “Pasó de 10.1 en 2005 a 10.0 en 2007, la reducción no es significativa” (1). Y aunque el problema de la corrupción reside tanto en el ciudadano, como en la autoridad, muchos actos delictivos quedan impunes a causa de la corrupción misma.

197 millones de actos de corrupción se dieron durante 2007, en el uso de servicios públicos provistos por autoridades federales, estatales y municipales, así como en concesiones y servicios provistos por particulares. En 2005 fueron 115 millones.

Transparencia Mexicana, INCBG 2007.

Prueba de ello es que 77% de los delitos que se cometen en México, quedan sin denunciar debido a que, en orden de importancia, las víctimas del ilícito consideran que denunciar es una pérdida de tiempo, desconfían de la autoridad y por la no existencia de pruebas para demostrar la condición de víctima (2),  lo que es sumamente preocupante, pues la denuncia, debiera ser uno de los mecanismos más importantes para el combate a la delincuencia y por tanto, para la impartición de justicia.

Pero no sólo los asaltos y robos han aumentado a últimas fechas. Los secuestros en México registraron tan solo en 2007 un incremento de 35%, al denunciarse unos 438 casos de manera oficial, (325 en 2006), sin embargo, el estudio titulado "El secuestro es un negocio explosivo" de la ONG IKV Pax Christi, reveló que “México es el país de Latinoamérica en donde se corre el mayor riesgo de ser secuestrado” y que dicho delito, “está muy relacionado con el narcotráfico”. (3) El organismo, con sede en Holanda, da a conocer además que se registraron aproximadamente en nuestro país 7,000 secuestros en el pasado año 2007, (una cifra que dicen, es superada por el del número real), contra los 1500 que estima la Procuraduría General de la República (4).

Queda ahora una pregunta en el aire: ¿A qué recursos hay que apelar para disminuir o erradicar, en el mejor de los casos, tan dramáticas cifras? Joseph Saenz, especialista en secuestros, clasificado por el gobierno estadounidense y ex funcionario del Departamento de Estado de EE.UU. hace la recomendación a México de aplicar castigos más severos a los delincuentes, desde la cadena perpetua y la pena de muerte, debiendo ser dictados por una corte militar. Saenz, que asesoró hace casi tres décadas al gobierno de Colombia buscando reducir el número de secuestros, logró una significativa caída en éstos que según los expertos, se encuentra estrechamente relacionada a la política de seguridad que vive actualmente dicho país basada en el aumento al gasto militar y del número de efectivos en sus fuerzas armadas.

Y esta idea no dista del clamor popular.

El resultado de la encuesta nacional en viviendas “INCREMENTO DE PENAS A DELITOS GRAVES”, realizada por Consulta Mitofsky, con fecha febrero de 2007, es un reflejo de la solicitud del ciudadano común: 74.8% de los entrevistados se encontraba de acuerdo con “Imponer la pena de muerte en delitos graves” y 74.7% con “Incorporar militares a la policía”.

Y es que muchos de nuestros elementos policíacos, están en colusión con la delincuencia organizada, obligados en cierta forma por ésta, ya que si no aceptan el dinero que ofrece, pueden estar en peligro, a diferencia de Colombia, donde no es tan recurrente el soborno pues sus policías son mejor pagados, al contrario de lo que sucede en México, según Saenz.

Nuevamente, de acuerdo a cifras del ICESI, 80% de los secuestros en México son perpetrados por agentes o ex agentes de dependencias encargadas de la seguridad, gracias a su facilidad para acceder a información confidencial, lo que hace preguntarnos a la ciudadanía, qué tanta confianza se puede depositar en los cuerpos policíacos.

Buscando revertir tal situación, en Aguascalientes, ha sido creado el Instituto Estatal de Seguridad Pública, cuyo principal objetivo es la profesionalización de los elementos responsables de la misma, a través de sus carreras y posgrados. Su director, Miguel Gámez Oliva, considera que para combatir la delincuencia… “Es necesaria la correcta selección de los cuerpos policíacos, a través de su monitoreo permanente”.

En el Plan de Desarrollo Municipal, Aguascalientes 2008-20105, en la sección, “Municipio con seguridad para el ciudadano y su familia”, se señala que el diagnóstico general sobre las estructuras de seguridad en el municipio de Aguascalientes es preocupante, debido, entre otros factores, a la carencia de un plan rector estratégico en términos de prevención y reacción; un esquema insuficiente de estímulos al personal; el exiguo equipamiento; la falta de capacitación del grupo de reacción inmediata, así como una desorganización generalizada, dejando de manifiesto la ausente participación de la sociedad, en la creación de los programas de seguridad. “El policía no es visto como un elemento amigable que se encarga de proteger a los ciudadanos”, evidencia.

Ante este panorama poco prometedor, ¿qué podemos hacer la sociedad civil para prevenir el delito?

Mucho. Mucho si consideramos que pequeñas acciones que están en nuestras manos pueden salvarnos de un plagio, un asalto, un robo, y de muchas otras acciones delictivas. A continuación presentamos una serie de recomendaciones publicadas por Consejo Nacional de Prevención del Crimen (National Crime Prevention Council, EUA.) que son de aplicación universal. Como su título bien señala, la sensatez, es sentido común, que finalmente se convierte también, en una de las grandes armas, para superar a la delincuencia.

Índice de corrupción por entidad federativa (1)

Fuente: Transparencia Mexicana. Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno 2007.

En Aguascalientes, cada policía debe atender a 1470 habitantes en un área de 2.4 kilómetros cuadrados. Los estándares internacionales establecen que debe haber cuatro policías por cada mil habitantes.

Plan de Desarrollo Municipal, Aguascalientes 2008-2010.

Ser sensato en la calle, es tener sentido común (6)

Sensatez básica en la calle
  • Dondequiera que esté -en la calle, en un edificio de oficinas, en un centro comercial, conduciendo su automóvil, esperando el autobús o el subterráneo- esté alerta y preste atención a lo que acontece a su alrededor.
  • Con su actitud manifieste que usted está tranquilo, confiado y que sabe hacia donde va.
  • Confíe en sus instintos. Si alguna cosa o alguna persona lo alarma, evítela o retírese del lugar.
  • Conozca los barrios donde usted vive y trabaja. Sepa donde están los cuarteles de policía y de bomberos, los teléfonos públicos, los hospitales, las tiendas y los restaurantes que permanecen abiertos hasta tarde.

Al andar a pie  (día y noche)

  • Camine por calles bien iluminadas y transitadas. Evite acortar camino pasando por áreas boscosas, estacionamientos o callejones.
  • No haga alarde de tener grandes sumas de dinero, ni ostente otras posibles tentaciones, tales como joyas o ropa cara.
  • Lleve su bolsa pegada al cuerpo, cruzada, de ser posible, no colgando. Ponga su billetera en un bolsillo interior de la chaqueta o en un bolsillo delantero del pantalón.
  • No use calzado ni ropas que restrinjan sus movimientos.
  • Tenga a mano la llave del automóvil o de la casa antes de llegar a la puerta.
  • Si usted piensa que alguien lo está siguiendo, cambie de dirección o cruce la calle. Camine hacia un negocio que esté abierto, un restaurante o una casa iluminada. Si tiene miedo, grite pidiendo ayuda.
  • Si usted tiene que trabajar hasta tarde, asegúrese de que haya otras personas en el edificio y pida a alguien, un colega o guardia de seguridad que lo acompañe hasta su automóvil o la parada del autobús.

Al transitar en automóvil

  • Mantenga su automóvil en buenas condiciones de uso. Asegúrese de que tiene suficiente gasolina para ir a su destino y regresar.
  • Siempre cierre las ventanillas y cierre su automóvil con llave aunque vaya a regresar enseguida. Inspeccione dentro y fuera del vehículo antes de entrar.
  • Evite estacionarse en áreas alejadas que tienen poco tránsito peatonal o de vehículos. Esté especialmente alerta a estacionamientos ya sea al aire libre o subterráneos.
  • Si piensa que alguien lo está siguiendo, no vaya a su casa. Diríjase al cuartel de policía o de bomberos, una estación de servicio o cualquier otro negocio y pida ayuda.
  • No recoja vagabundos que le hagan seña y nunca pida a un extraño que lo lleve en su vehículo.

En autobuses y trenes subterráneos

  • Use paradas que estén bien iluminadas y transitadas.
  • ¡Manténgase alerta! No se distraiga ni se quede dormido.
  • Si alguien lo molesta, no se sienta incómodo y grite bien fuerte “¡Déjeme en paz!”. Si esto no surtiera efecto, de existir, utilice el dispositivo de emergencia.
  • Al descender, observe quién deja el vehículo con usted. Si se siente intranquilo, camine directamente hacia un lugar donde haya otra gente.

Si alguien intenta robarle

  • No se resista. Entregue sus bienes, no entregue su vida.
  • Denuncie el crimen a la policía. Trate de describir a su atacante con precisión. Su denuncia puede ayudar a prevenir que otras personas se conviertan en víctimas.

¡Tome partido!

  • Ayude a la seguridad de su barrio y lugar de trabajo notificando cuando la luz de la calle no funciona, limpiando parques y sitios baldíos y presionando a las autoridades locales para que mejoren la iluminación de los lugares públicos.
  • Únase a los comités de vecinos, apartamento u oficina, si existen, a fin de resguardarse mutuamente y ayudar a la policía.
  • Ayude al amigo o colega que haya sido víctima de un crimen. Llévele comida, cuide de sus hijos, búsquele el teléfono del servicio de ayuda a víctimas o para caso de crisis. Escuche, tenga compasión y no lo haga sentir culpable.
  • Procure atacar la raíz del problema. Empéñese en mejorar los servicios de tratamiento a drogados, la educación preventiva contra el crimen y el abuso de drogas y las oportunidades de trabajo y recreación destinadas a la gente joven de su comunidad.

FUENTE:
1. Transparencia Mexicana. Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno (INCBG) 2007, Informe Ejecutivo. 
2. Instituto Ciudadano de Estudios Sobre Inseguridad A.C., (ICESI) 2005.
3. www.cnnexpansion.com
4. Andina, Agencia Peruana de Noticias; Agosto 14 de 2008.
5. Plan de Desarrollo Municipal, Aguascalientes 2008-2010, PP. 38-39.
6. Campaña nacional de los ciudadanos para la prevención del crimen. Consejo Nacional para la Prevención del Crimen (National Crime Prevention Council, EE.UU.)