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Juan Enrique Sandoval
Socio Director Skillsa S.C.
juan.sandoval@skillsa.com
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Aunque usted no lo crea, hay personas que disfrutan
siendo víctimas y no sólo en la privacidad
sado-masoquista de sus alcobas. Son aquellos que
hacen todo lo posible por olvidar las medidas de
prevención y precaución más
elementales para sobrevivir en nuestra nueva realidad
de inseguridad. Si usted ha decidido estar en contra
de la paranoia, siga los consejos a continuación
y prepárese para ser víctima del delito
y el crimen.
1. Muéstreles lo que tiene
Olvídese de la discreción. Cuando
una persona es lo más ostentosa posible, atrae
la atención de propios y extraños.
Si lo que usted está buscando es que todo
el mundo sepa lo adinerado y exitoso que se ha vuelto,
el camino más rápido es mostrarlo.
Cuente el dinero en público, cargue toda su
joyería en el cuello, muñecas y dedos.
Gaste, gaste y gaste. Usted no va a vivir una doble
vida.
Si hace negocios por celular, o en restaurantes y
otros lugares públicos, deberá hacerlo
de la forma menos discreta posible, alzando la voz,
mencionando cifras en dólares o en pesos: “¡Ya
estuvo listo el contrato por 100,000 dólares
que esperábamos!”, “¡Me
autorizaron el préstamo de 1 millón!”, “Mañana
me entregan el Lamborghini Diablo”. Este es
el tip seguro para que lo noten aquellos que no lo
habían notado. Incluidos criminales y delincuentes.
2. Si
no le afecta, olvídelo
Suponga que se encuentra usted con una situación
sospechosa en la calle, en un negocio o en un fraccionamiento
distinto al suyo. Parece que usted no está en
peligro inmediato y que puede retirarse tranquilamente. ¿Lo
reportaría?
Por supuesto que no. ¿Informar al encargado
del negocio? ¿Molestarse en llamar a la policía
y dar sus datos personales? La forma sencilla de
salir de problemas es olvidar los problemas. La pregunta
contraria sería, ¿lo harían
los demás por usted?
Por supuesto que si todos nos cuidamos unos a otros
y practicamos la cultura de la denuncia, reduciremos
el número de delitos. Pero entonces, ¿a
qué se dedicarían las autoridades?
Déjelos que desarrollen sus habilidades de
precognición y adivinación. Usted sabe
que los delincuentes tarde o temprano llegarán
a usted, y entonces, sólo entonces, tomará medidas.
3. Explore las situaciones de alto riesgo
Arriésguese, sea todo lo que puede ser. Aquí le
pido no evitar esos lugares oscuros y peligrosos.
Aquel barrio popular o ese tianguis donde se venden
objetos robados. Siempre nos han prevenido que no
entremos, que no hagamos, que no compremos. ¿Por
qué nos limitan? Adéntrese en ese club
clandestino, en la zona marginada, en alguna actividad
ligeramente ilegal.
¿Qué tal sus compañías?, ¿Cuántos
de sus amigos son usuarios de drogas? Sí,
siempre es bonito presumir que usted conoce a uno
que otro ladronzuelo. Que usted ha visitado el inframundo.
Que tiene a la mano a algún golpeador, en
caso de ser necesario. Claro, tal vez usted ya sepa
que toda esa gente se puede volver contra usted en
el momento menos esperado, pero riesgos son riesgos
y usted está dispuesto a aceptarlos. ¿Somos
hombres valientes o gusanos precavidos?
4. Tenga confianza ciega en su
empresa
Una de las más frecuentes quejas que escucho
de los clientes es que sus empleados no son del todo
confiables. En el fondo de mi mente, me pregunto: ¿Por
qué les sorprende? ¿Acaso no revisan
y seleccionan cuidadosamente al personal?, ¿es
que no hacen verificación de datos antes de
contratar?
El delito interno es un problema grave en las empresas.
Desde el empleado que organiza rifas sospechosas,
pasando por el robo-hormiga, hasta los gerentes defraudadores.
Una empresa y organización económica
debe estar siempre atenta y blindada al comportamiento
ilegal de los empleados, por muy hermosa que sea
su familia empresarial, a menos que se tenga confianza
ciega.
Para los arriesgados y valientes, las cajas de seguridad
son un formulismo, todos conocen la combinación.
Tal vez usted ni siquiera tenga caja de seguridad,
y sea de los que guardan todo el dinero del mes en
la caja registradora.
Hablando de registros, hasta las empresas pequeñas
los necesitan, a menos que sea usted de los mencionados
arriesgados y valientes. ¿Hace cuánto
hizo su última auditoría interna? ¿Cuál
es la seriedad de sus procesos de inventarios?
Mantenga la confianza en sus empleados. Déjeles
pasar uno que otro “pecadillo”. Y observe
cómo su dinero se le escapa a través
de su propia gente.
5. Abandone a sus empleados y personal
a su suerte
Dado que usted ha seguido leyendo hasta este punto,
imagino que le gustan las emociones fuertes. Ya que
usted confía ciegamente en sus empleados,
suponga que ellos sabrán qué hacer
en caso de que el negocio, local u oficina sea víctima
de la delincuencia. No se asegure, sólo suponga.
Según nosotros, el estado hasta hace poco
tenía fama de ser de los más seguros
del país. Por lo tanto, pocas empresas tienen
sistemas de seguridad instalados. Y por lo mismo,
tampoco se han molestado en entrenar a empleados
y personal para reaccionar en caso de peligro. Y
si entran a asaltar su negocio, ¿Saben sus
empleados cómo reaccionar? ¿Conocen
la información que por ningún motivo
deben dar a gente externa de su empresa? ¿Qué harán
si reciben una llamada de extorsión en el
negocio? ¿Tienen a la mano los números
telefónicos de emergencia?
No les enseñe, asuma que su personal lo sabe
todo. En caso de que se presente una situación
desagradable, tendrán que utilizar su sentido
común y desarrollar su propia iniciativa… los
que sobrevivan.
6. Haga a un lado a la policía
¿Cómo está su relación
con la policía? Para aquellos viviendo en
la paranoia de la inseguridad, comienza a ser cada
vez más necesario tener una relación
directa con las autoridades y órganos policiales,
no sólo para conocer quiénes son los
que nos cuidan y cómo lo hacen, sino también
para que ellos sepan que estamos pendientes de su
actuación.
Pero para los valientes y arriesgados de los que
hemos estado hablando, no es importante conocer cosas
sencillas como: ¿Quién es el jefe policiaco
de su sector?, ¿cuáles son las patrullas
que pasan por su negocio o por su casa?, ¿cuáles
son sus números de identificación?
Tal vez para usted también sea demasiada
molestia estar al tanto de los nombres y datos de
contacto de sus autoridades policíacas locales.
Ni se moleste en conocerlos o en saber cómo
están organizados. Mejor rece porque los delincuentes
nunca lo encuentren y no tenga necesidad de recurrir
a la policía jamás en su vida.
7. Mantenga
la ilusión
Tal vez para los demás, esta ciudad ya no
es tan segura como lo era antes. Claro que si usted
tiene una gran imaginación puede mantener
la ilusión de que aquí no pasa nada,
esté donde esté y convencerse de que
todo volverá a la normalidad tarde o temprano.
En su casa puede dejar las puertas y ventanas abiertas,
luces apagadas indicando que no hay nadie en casa.
Deje su dinero a la mano, nunca en una caja fuerte.
Olvide las llaves pegadas a la cerradura. ¿Alarmas
residenciales? ¿Para qué?
Camine por la calle sin observar a los demás
y sin cambiar sus rutinas de traslados. No instruya
a sus hijos, ni se ponga de acuerdo con los vecinos
para vigilarse mutuamente. ¡Qué pena!
La seguridad personal es importante cuando usted
le da importancia.
Pero teniendo tantos problemas en mente, probablemente
no sea usted de ese tipo. Recuerde, puede usted olvidarse
de la seguridad propia y de su familia. Claro que
los estará arriesgando, pero nadie lo acusará de
paranoico. Y vivirá en su mente por siempre
en un maravilloso mundo feliz.
Por otra parte, la seguridad no es cosa de risa.
Ahora hemos de adaptarnos a nuestra nueva realidad.
No le pido que viva con paranoia pero sí con
tranquilidad. Esta vez sí es en serio: No
me haga caso, mejor cuídese.