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Juan Enrique Sandoval
Socio Director Skillsa S.C.
juan.sandoval@skillsa.com
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La guía de los siete consejos en esta ocasión,
está dedicada al valioso tiempo en las reuniones
de oficina. Trabajar, trabajar y trabajar. Pero nunca
hay tiempo para jugar. ¿O si? Para todos aquellos
que resienten demasiadas juntas y muy poco tiempo
para lo demás, ésta es una guía
rápida de cómo hacer más llevaderas
las reuniones de trabajo. Cuando lo convoquen a una
reunión próximamente, llévese
esta lista.
1. Convoque a todos
Si es usted quien convoca a la reunión, invite
a todos los participantes posibles. La justificación
es sencilla: Pueden surgir temas que les afecten
o interesen a los demás. Por ejemplo, en una
reunión para reducir costos en el área
de ventas, invite a los encargados de mercadotecnia
y ventas, así como a sus colaboradores. También
a la gente de producción, bodega, mantenimiento
y recepción. No acepte un “tengo mucho
trabajo” por respuesta. Dígales que
su trabajo también es estar informados. Refleje
en sus invitaciones a toda la jerarquía, desde
el Director General, pasando por gerentes, hasta
personal que no sea de la compañía,
si es necesario.
Si no es usted quien convoca, invite a otros de
todos modos. Puede comentarlo con anticipación
al jefe, aunque no es necesario. Ya que estén
en la sala de juntas diga: “invité a
Rosita del conmutador, porque tiene algo importante
que compartirnos”. Nadie se atreverá a
correrla, una vez que esté ahí.
Ahora la parte divertida. Asegúrese de que
todos participen. Verá cómo todos dan
su opinión. Aunque ni siquiera sepan de qué están
hablando. Mueva la cabeza afirmativamente mientras
simula tomar notas de las opiniones de ellos (no
importa si usted en realidad está escribiendo
la lista del supermercado). Sí, la reunión
durará horas, pero todos estarán informados.
2. Sea
espontáneo
Algunos expertos, como Glenn Ebersole, del Renaissance
Group Inc., recomiendan preparar siempre una agenda
u orden del día para las reuniones y enviarla
con anticipación a los participantes. En realidad,
esto es mucho trabajo y muy pocos leerán el
documento antes de entrar a la reunión.
Si de todos modos tiene agenda, sáltesela
sutilmente con frases como: “Esto no estaba
incluido en la agenda, pero me parece importante
señalar…” y comience a hablar
de lo mal cuidado del césped, o del bache
en el estacionamiento, aunque la reunión sea
sobre planeación estratégica.
Esto le da frescura a la reunión y todos
se olvidan por unos momentos del tema principal.
Con suerte, usted iniciará una discusión
en la que los demás darán su opinión
sobre las macetas, la minifalda de la chica de recepción,
el cliente alcohólico que no quiere pagar
y otros temas mucho más divertidos que la
planeación estratégica.
3. Informe, hable, opine
En muchas reuniones de trabajo no existe un moderador
evidente. Asígnese usted ese papel. Su trabajo
será monopolizar la palabra en la reunión
y de vez en cuando dejar hablar sólo a su
círculo cercano de colaboradores, al tiempo
que bloquea las participaciones de sus enemigos (si
cometió el error de invitarlos). Tendrá dos
grandes ventajas al hacer esto: 1) Demostrar su alta
capacidad para el trabajo, ensalzando sus virtudes
y resultados y 2) Evidenciar las fallas en los demás.
¿Alguien cometió el error de nombrar
a un moderador en su reunión, y no es usted?
No se preocupe, todavía puede hacer algo.
Participe todo el tiempo. Levante la mano y comience
a hablar, no espere a que le cedan la palabra. Esto
no es el Congreso de la Unión, y allí tampoco
se esperan. Intervenga con un comentario apropiado
o no, pero intervenga. Si ya tiene el uso de la palabra,
no la suelte. Tenga a la mano un par de citas notables
de Homero Simpson o del Tío Gamboín.
Recuerde ese chiste picosón que aprendió en
la secundaria. Déles un discurso largo, extenso
y motivador. Lo odiarán por no dejar hablar
a los demás, pero al menos no pasará desapercibido.
4. Interrupciones
Nada mejor que una buena interrupción para
romper con la monotonía. “Me disculpan,
pero llegó un cliente”. Que su asistente
le pase llamadas, a usted y a cualquiera en la junta.
Tome tres tazas de café bien cargado, con
su efecto diurético. O deje encendido su celular
con algún tono gracioso para llamadas y mensajes.
Utilice su creatividad, siempre hay algo urgente
que los demás están dispuestos a tolerar
por el bien de la compañía. Y cuando
regrese, deje que todos lo noten. Pregunte en qué se
quedó la reunión y oblíguelos
a que le repitan los temas tratados durante su ausencia.
Opine sobre esos asuntos también.
5. Lleve su Laptop
Si existe alguna herramienta que diga “soy
un trabajador eficiente”, esa es la computadora
portátil. Llévela a todas las reuniones
para tomar notas, verificar información sobre
lo que se está diciendo, leer el pronóstico
del clima para el fin de semana, o revisar documentos
pertinentes.
En ciertas empresas se permite el uso de los sistemas
de mensajes instantáneos. ¿No le gustaría
demostrar sus capacidades “multitask” al
atender una reunión y al mismo tiempo “chatear” con
sus ex – colegas de la universidad? Sólo
apague el sonido de su computadora y verá como
la reunión fluye libre y graciosamente sin
apenas notarlo. ¿Sigue aburrida la sesión?
Nada que no pueda solucionar un juego rápido
de Solitario.
Sólo un consejo: tenga lista una hoja de
cálculo en segundo plano con notas y muchos
numeritos y entrene sus dedos para las teclas Alt+Tab
en caso de que alguien pase por atrás de su
asiento.
6. La Feria de las Acusaciones
Probablemente esta sea la parte más entretenida
de las reuniones. Seguramente ya le ha sucedido:
surge un tema “caliente”, de esos errores
que pocos se han atrevido a discutir en privado.
Bueno, pues en las reuniones la gente tiende a discutir
frente al jefe y los demás, lo que no se han
dicho cuando están solos. Misterios de la
psicología humana.
Si es el moderador y no está implicado en
la situación, no los interrumpa. Déjelos
que sigan y sigan en el juego de la papa caliente.
Observe y diviértase: Gómez le pasa
a Sánchez, Sánchez revira a Gómez
quien hace un pase para Flores. Éste manda
la papa a su equipo y así… Ya habrá tomado
al menos 25 o 30 minutos de reunión y al final
usted pondrá orden (pero no solución)
con una frase como: “Me parecen interesantes
las opiniones, pero pasemos a otro tema”. Y
vuelva a encender la llama con otro asunto delicado.
7. Conclusiones y Tareas
Ya para terminar la reunión puede darse el
caso de que alguien quiera llegar a conclusiones. ” ¿Bueno
y en qué quedamos?”. No lo permita,
porque esto arruinaría la diversión
en las siguientes juntas.
Dicen que una tarea sin fecha límite ni responsable
es sólo un buen deseo. Encárguele al
grupo muchas actividades, pero no a un persona específicamente,
ni les diga para cuándo. Esto permitirá que
en la próxima reunión (que será muy
pronto) pueda regañar a todos por no hacer
nada y revivir el juego del punto número seis
con mayor detalle y pasión. Buenos deseos
y pasión, ¿no se tratan de esos los
negocios?
Las juntas no tienen porqué ser aburridas
y desgastantes para usted. Si sigue estas recomendaciones,
llegará el momento en que las reuniones sean
tan improductivas, que dejarán de convocarlo
a usted y a los demás divertidos. Sólo
entonces se volverán reuniones valiosas y
probablemente a usted lo despedirán por haberme
hecho caso. Ojalá que no lo haga.