HABLEMOS DE NEGOCIOS Y COMPETITIVIDAD
Región de ciudadanos o jungla de bestias
 

Joaquín Guerra Achem
Director General ITESM, Campus Aguascalientes
joaquin.guerra@itesm.mx

En mi artículo pasado, describí la importancia de acelerar la participación de Aguascalientes en la economía del conocimiento. En los siguientes artículos me enfocaré en elementos claves que sirven de medios para ser protagonistas en la era del conocimiento. Comienzo con un factor fundamental, quizá el más importante: La ciudadanía.

Los lectores se preguntarán ¿por qué la ciudadanía? y ¿por qué en primer término? En mi opinión, el desempeño como buenos ciudadanos dentro de la sociedad del conocimiento es condición básica para lograr desarrollo. ¿Y cuál será nuestro estado actual como ciudadanía en Aguascalientes? Esto es difícil de medir pero me gustaría hacer algunas preguntas, en cuyas respuestas podemos encontrar algunos caminos que nos lleven más rápido a la ciudad del conocimiento.

¿Dónde están los ciudadanos comunes y corrientes? 
Que respetan la ley, misma que se cumple siempre. Ciudadanos que proponen cambios y mejoras a la ley cuando no están de acuerdo. Ciudadanos que se hacen responsables de sus actos, que enfrentan las consecuencias de sus decisiones y que a pesar de que los resultados de sus acciones no son los deseados, los aceptan de forma madura. Ciudadanos que no se quedan pasivos ante las injusticias de nuestra sociedad, que buscan la forma de corregirlas. Ciudadanos que denuncian ante la autoridad los actos delictivos.  Ciudadanos que denuncian a la autoridad por sus actos arbitrarios. Ciudadanos que buscan constantemente el beneficio común y no solamente el propio. Ciudadanos que no piensan únicamente en sus derechos, sino también en sus obligaciones.

¿Dónde están los ciudadanos gobernantes?
Que vigilan celosamente el bienestar de sus gobernados, que administran los impuestos de manera eficiente y honesta para generar el bienestar. Ciudadanos que se ocupan de la salud, educación y seguridad de su sociedad.  Que para ellos es más importante un gobernado feliz que una foto en primera plana mostrando que tan buenos gobernantes son. Ciudadanos que trabajan todos los días para hacer de su país el más grande, el más bello, el más justo, el más bonito, el más seguro, el más feliz.

¿Dónde están los ciudadanos policías?
Que sirven y protegen hasta con la vida la seguridad de las personas que han depositado en ellos su confianza para ser cuidados. Ciudadanos que no se corrompen ante las tentaciones del mal. Que anteponen a su gente ante cualquier interés personal. Ciudadanos que con sus acciones se ganan todos los días el respeto y admiración de la sociedad.

¿Dónde están los ciudadanos políticos?
Que utilizan la democracia para darle plena vida a la nación.

¿Dónde están los ciudadanos maestros?
Que se comprometen a dar todo por la educación de su sociedad. Que comprenden que educar es una vocación y que no lo hacen por ganar más dinero o por adquirir más poder. Ciudadanos que juegan el papel más importante dentro de una sociedad, la educación, la formación y transformación de las personas.

¿Dónde están los ciudadanos pastores espirituales?
Que cuidan a su rebaño y lo llevan a prados de libertad, de verdad, de vida, de amor, de transcendencia.

¿Dónde están los ciudadanos empresarios?
Que trabajan todos los días por hacer de su empresa la más competitiva, la más fuerte, la mejor. Que pagan puntualmente sus impuestos y cumplen cabalmente con sus obligaciones laborales. Ciudadanos que hacen de su empresa la más justa, la que desarrolla a su gente, que se preocupa por el bienestar de sus empleados y familias.

¿Dónde están los ciudadanos periodistas?
Que comunican con la verdad. Que hacen de la comunicación un instrumento para fortalecer a la sociedad.  Ciudadanos que muestran lo bello que es la vida, las grandes capacidades de los seres humanos. Ciudadanos que observan y difunden a la sociedad como ésta verdaderamente debe de ser.

¿Dónde están los ciudadanos padres de familia?
Que cuidan a sus hijos, los procuran, los atienden, los educan, los alimentan física y espiritualmente.  Ciudadanos que se responsabilizan de la formación de sus hijos y no la delegan a terceros.

¿Y dónde están los ciudadanos que respetan la vida, que hacen el bien, que buscan la verdad?

Todos estos ciudadanos son fundamentales en la economía del conocimiento, sin el cumplimento cabal de su ciudadanía, la sociedad del conocimiento no puede ser.  Este es el reto principal que tenemos ante la definición del camino que nos lleve a la ciudad del conocimiento.

¿Queremos ser una región de ciudadanos del conocimiento o… queremos ser una jungla de bestias?