HABLEMOS DE NEGOCIOS Y COMPETITIVIDAD
La revolución de la economía del conocimiento
 

Joaquín Guerra Achem
Director General, Tecnológico de Monterrey, Campus Aguascalientes
joaquin.guerra@itesm.mx

Quiero arrancar mi participación con este artículo que será el primero de una serie sobre un tema muy importante: La participación de Aguascalientes en la economía del conocimiento.

Haciendo un poco de historia recordaremos que el mundo ha vivido varias revoluciones socioeconómicas y culturales; entre las mismas nos hallamos con la revolución agrícola, cuando el ser humano fue capaz de domesticar plantas y animales para producir alimentos. Se pasó de ser nómadas a sedentarios; esto permitió al hombre dedicar más tiempo a otras actividades que no fueran la búsqueda del alimento diario. Así, la actividad humana pasó de ser únicamente cazador-recolector, a ser agricultor, artesano, carpintero, herrero, soldado, gobernante, sacerdote, médico, etc. En la revolución agrícola, tener cultivos era tener poder. La agricultura era el generador de riqueza.

Después, en una revolución industrial, encontramos que se utilizaron las máquinas para producir bienes de forma masiva y por otro lado, se mejoraron los medios de transporte, acortando los tiempos de comunicación entre distintos lugares. En la revolución industrial, tener industrias y medios de transporte era tener poder, pues eran generadores de riqueza. En el siglo pasado nos encontramos con la revolución de la información, en la cual la invención de la computadora permitió al ser humano administrar la información de una manera eficiente y masiva. En dicha revolución, el control de la información y su aprovechamiento era tener poder, ya que también eran generadores de riqueza.

Hoy vivimos la época de la revolución del conocimiento, etapa en la que el uso del conocimiento para crear nuevos productos, nuevos procesos, nuevos servicios o para mejorarlos es generador de riqueza. Las personas y naciones que utilizan el conocimiento para generar riqueza son las que ahora tienen el poder. Así observamos que las organizaciones que están llegando a la cima son las que explotan el conocimiento, y estas empresas están desplazando a las “tradicionales” de manufactura.  Ejemplo: Microsoft y Google, compañías en dónde su activo más importante son las personas y su capacidad de generar conocimiento y aplicarlo.

El reto ahora es pasar de modelos de: “manufactura” a modelos de “mentefactura”. Antes los medios para competir entre las naciones y las empresas eran tractores, máquinas, barcos, aviones y computadoras entre otros. Hoy y en los próximos años, los principales factores de competencia son y serán, la innovación, la creatividad, el diseño, el talento humano y sus conocimientos. La capacidad de aplicar el conocimiento para desarrollar nuevos y mejores bienes y servicios.

Si las personas, regiones y naciones comprenden y asimilan los factores antes mencionados, entonces serán capaces de ser protagonistas en la economía del conocimiento, de lo contrario están condenados a ser personas, regiones y naciones, de poco valor agregado.

En este contexto tenemos que preguntarnos ¿qué deseamos para Aguascalientes? ¿Queremos un estado que participe activamente en la economía del conocimiento a través de diseño de nuevos productos, procesos y servicios; generación de valor agregado en productos, procesos y servicios ya existentes? ¿Que se diga “Diseñando” o “Creado en Aguascalientes”  en lugar de “Hecho en Aguascalientes”?  ¿Queremos un estado que se distinga a nivel nacional e internacional por la capacidad de innovación y creación de sus empresas y personas  o queremos un estado que se distinga a nivel nacional e internacional por su feria?

Las empresas y naciones que no le inviertan a ser protagonistas activos de la economía del conocimiento, están condenadas a convertirse en “parques recreativos” o las modernas “repúblicas bananeras”. Y para muestra, un par de ejemplos: en Monterrey, la empresa acerera de tradición como era Fundidora, no le apostó a la innovación, al conocimiento y hoy en día es un parque recreativo, el Parque Fundidora.  En Aguascalientes, los talleres del ferrocarril no se desarrollaron en la creación, diseño y conocimiento aplicado a nuevos o mejores servicios de transporte. Hoy estos talleres son un parque recreativo, el Parque Tres Centurias.

La tarea de mover a Aguascalientes a una economía basada en el conocimiento es de todos, no solamente del gobierno. Tienen también que participar activamente las empresas, las universidades, las autoridades y la sociedad en general que si bien, ésta última tiene problemas muy importantes que resolver y en los cuales hay que invertir recursos (salud, seguridad y educación); se tienen que destinar acciones y recursos para asegurar que el Estado, sus organizaciones y sus personas sean verdaderos actores y ciudadanos de mundo de la economía del conocimiento.

En mis siguientes participaciones, seguiré comentando sobre este tema y mostrando algunos análisis del estado actual de la participación de Aguascalientes en la economía del conocimiento, además de algunas propuestas para acelerar la inmersión total y rápida del estado en la misma.