OPINIÓN
La clausura del Congreso y Senado...
¿Un fin o un medio?
 

Felipe de Jesús González Ramírez
Presidente Comisión de Fortalecimiento del Mercado Interno
Confederación de Cámaras de Comercio (CONCANACO)
felipeglz@interdisa.com

Nadie puede dar lo que no tiene, y en el PRD quedó demostrado que no hay democracia y el actual proceso para elegir a su presidente de partido los deja expuestos: las protestas de fraude, no considerar algunos estados, actas y boletas perdidas… que finalmente los llevan a no terminar el conteo.

Esto desemboca en que no haya un presidente institucional al que no le sea cuestionado su arribo al poder, y por algún motivo no muy claro se decide por un interinato, lo cual hasta aquí se veía previsible, pero que al mismo tiempo pone de nuevo nuestra capacidad de asombro a prueba, al nombrar a dos presidentes interinos (cuál águilas austriacas, cada cabeza volteando a diferente lado).

Conforme pasan los días queda en evidencia el ridículo proceso electoral, y para dar fin a esto se procede a declarar como ganador a Alejandro Encinas por parte de la Comisión Nacional de Vigilancia del PRD, con  solo el 83.95% contabilizado y apenas una ventaja del 2.7% sobre Jesús Ortega; esto, sin esperar el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, pues consideró que la impugnación de la Nueva Izquierda no es procedente. Este dictamen no agradó al grupo de Jesús Ortega, que se inconformó y anunció que acudiría al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para refutar dicha decisión (situación irónica después de lo vivido en la campaña electoral a la presidencia del 2006), pero aquí la pregunta es si habrá plantones, conflictos postelectorales y un presidente legítimo.

Aun con esta problemática del proceso de elección interna del PRD, se organiza un movimiento propuesto por Andrés Manuel López Obrador, argumentando la defensa del petróleo para los mexicanos y su no privatización, y se toma por asalto la cámara de Diputados y Senadores, para evitar un posible albazo de los demás partidos.

De nueva cuenta nacen severos cuestionamientos, como la aplicación de la ley pues nos preguntamos, qué hubiera pasado si esos plantones en la Av. Reforma de la Ciudad de México, o la toma del congreso la hubieran hecho ciudadanos cualquiera. ¿Se hubiera actuado de igual forma? Claro que no, se habría hecho cumplir la ley, retirando y castigando a los infractores. El Congreso y el Senado están funcionando como pueden (en sedes alternas), ante la falta de cumplimiento de la ley, surgiendo el fantasma de tratar de aplicarla a quienes la trasgreden, haciendo a estos últimos unos mártires y elevando su popularidad, como ya ocurrió con el caso del desafuero hacia la misma persona que ahora es líder de este movimiento.

Se estableció que los debates y diálogos nacionales se realizaran durante el verano, lo cual es indicio de que se puede retomar el diálogo, pero lo verdaderamente preocupante es que el PRD no pone una cláusula de buena voluntad, en la cual se establezca que después de los debates en el tiempo pactado, aceptarán que se vote dentro de las cámaras; por el contrario, el PRD amenaza con que de aprobarse habrá resistencia civil y manifestaciones. Es clara la postura del PRD: no quiere que se llegue a una votación dentro del poder legislativo, acusando que los demás partidos ya están de acuerdo en vender a la patria, entonces, ¿qué fin tiene un debate nacional, más cuando el líder de este movimiento ilegal, Andrés Manuel López Obrador, ya tiene su postura y las acciones que tomará en caso de no salirse con la suya? El tiempo solicitado para debatir, es solo un medio para forzar al senado, al congreso y al mismo ejecutivo, a fin de cambiar el rumbo de la propuesta enviada.

Es obvio que lo más adecuado eran las discusiones dentro de los recintos legislativos y su votación ya que todos los partidos tienen su postura definida, pero ni con el tiempo ni con debates se cambiarán éstas de manera radical pero, ¿cómo va a debatir y entrar a una votación un partido que no vive la democracia, que no la tiene y que se ve rehén de sus propios líderes? Es absurdo tomar una tribuna de la manera que se hizo, con el argumento de que esto abrirá al diálogo y a los debates pertinentes.

Si bien el PRD se convirtió en segunda fuerza y en teoría representa a una gran parte de la población, hoy en día es cuestionado por su papel y acciones. La falta de un liderazgo institucional complica el supuesto diálogo, ya que los interlocutores no tienen una real representación y se contradicen, incluyendo a quien encabeza el movimiento y se nombra presidente legítimo, ése líder que llevó a su partido a tener la votación más alta en su historia y a punto de conquistar la presidencia, es quien hoy en día lo tiene dividido y con problemas de identidad perdiendo día a día la credibilidad ganada.

Después de tanto ruido y confusión con la toma del congreso, etc. la sociedad no sabemos el fondo de la propuesta del Ejecutivo; asimismo, por qué se oponen sus adversarios políticos a esta modificación en materia energética, solo vemos un escándalo vergonzoso a nivel internacional y discusiones más por las formas que por el fondo de la misma iniciativa.

Es necesario que se fortalezcan las democracias y objetivos de los partidos políticos en su interior, para que  puedan brindar coherencia a sus acciones y representatividad a la sociedad.

Queda en claro que nuestra democracia es aún incipiente. Hay un largo camino que nos queda por recorrer a fin de lograr mecanismos para poder debatir como es debido los temas nacionales que nos son importantes, sin chantajes y presiones fuera de la ley, los cuales -lo deseable- es que no entorpezcan la aprobación de las reformas estructurales que tanto necesitamos. En el caso de la reforma energética deberán ayudar a sanear las finanzas de PEMEX, modernizarlo, abatir la corrupción e ineficiencia existente, con lo cual deberá ser más competitivo en el contexto mundial y brindarnos a los mexicanos más recursos, combustibles más accesibles y de mejor calidad, que ayudarán a las empresas mexicanas a ser más competitivas.