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Realidad del consumo de refrescos

¿Consciencia o culpabilidad? Coca Cola contra la diabetes

El alto consumo de refrescos ha sido señalado como una de las principales causas del alarmante incremento de obesidad entre nuestra población, por lo cual resulta irónico que la máxima compañía refresquera del mundo se una al combate de la diabetes, enfermedad en la que el sobrepeso influye de manera importante.

La Facultad de Química de la UNAM recibió un donativo de 250 mil dólares de Fundación Coca-Cola para adquirir un secuenciador automático de DNA, equipo de punta que permitirá acelerar las investigaciones de la entidad universitaria sobre genética molecular de la diabetes entre la población mexicana, así como el diagnóstico genético de diferentes enfermedades hereditarias de tipo metabólico, mental y oncológico. De igual manera la refresquera apoyó la instalación del Laboratorio de Investigación en Diabetes en la Unidad de Investigación Biológica y Bioquímica en Salud en esta misma facultad.

Irónico pero cierto.

Campaña de doble cara

La Secretaría de Salud es clara, a través de las recomendaciones sobre el consumo de bebidas para una vida saludable. Ha establecido que no deben ingerirse refrescos, reconociendo que representan la mayor ingesta calórica en la dieta por lo cual, es una de las principales causas de la epidemia de obesidad en la población mexicana.

El poder del consumidor ha demostrado públicamente, que el programa "Movimiento Bienestar" de Coca-Cola lo único que busca es fortalecer el posicionamiento de los productos de esta empresa al interior de las escuelas, productos que no son recomendables en lo absoluto.

Irónicamente también esto es cierto.

Monopolio a la Microsoft

La Comisión Europea anunció la imposición de una multa de 899 millones de euros a Microsoft por no haber cumplido con las obligaciones que le impuso para corregir sus abusos contra las reglas de competencia.

La Comisión, con oficinas en Bruselas y Luxemburgo, considera que el gigante informático estadounidense cobró precios excesivos a sus competidores por cederles información esencial sobre sus programas para fabricar productos compatibles.           

Esta sanción se une a la levantada en 2004 por 497.2 millones de euros, tras concluir que Microsoft había abusado de su posición de dominio en el mercado informático al no ofrecer esa información a las demás empresas y a la de 2006, que ascendió a 280.5 millones, por motivos similares.