OPINIÓN
Introspección, necesaria para la evolución
 

Jorge López Martín
Director General Cosmotrailer
camiones_kiloton@hotmail.com

Innegable es que en el pasado, en nuestro país, la cultura de emprender y crear no fue impulsada, por el contrario fue acotada; muchos de nosotros crecimos con recurrentes crisis económicas, provocadas por sobreendeudamiento del propio gobierno resultado de políticas populistas y subsidios en un mercado cerrado, recordemos la paradoja a la que el tristemente célebre José López Portillo hacia alusión cuando nos decía que nos preparáramos para administrar la abundancia.

El punto de inflexión llegó en 1988; las elecciones en ese año polarizaron al país, existía incertidumbre y desconfianza, el sistema de gobierno del PRI se agotó, los partidos políticos y las circunstancias de aquel momento propiciaron la llegada de acuerdos en materia política, económica y social que permitieron al país no seguir estancado, sin embargo, el régimen presidencialista tuvo también los excesos que culminaron nuevamente en otro quebranto por todos conocido. Ahora es distinto; nadie puede soslayar que en estos últimos años tenemos una estabilidad económica real, la transición democrática que vivimos nos obliga a poner atención absoluta. Reza una frase popular: ¡Las oportunidades son para aprovecharse! y no debemos dejar pasar la invaluable oportunidad para empezar un verdadero nacionalismo económico fincado en trabajo, eficiencia y productividad. Tenemos que generar un movimiento vigoroso y concreto que nos permita levantar a nuestro país y generar las condiciones pertinentes para insertarnos al ritmo del concierto internacional o de lo contrario lo lamentaremos siempre.

Ahora sí tenemos que trabajar en equipo. La iniciativa privada tiene que ser eficiente, desarrollarse en los sectores que son viables en nuestro país y crecer de manera responsable y sustentable. Empezar por reconocer que estamos mal, que no tenemos tecnología propia, que no hemos desarrollado una plataforma tecnológica que nos permita producir bienes de manera autónoma. Dependemos de empresas y capital extranjero para producirlos y esto, indiscutiblemente, nos hace vulnerables en la economía global.

Las autoridades gubernamentales son quienes tienen la mayor tarea: los legisladores y el poder ejecutivo de los tres niveles de gobierno, siendo eficientes en su trabajo pues si quieren generar este nuevo nacionalismo económico tienen la obligación de hacer posibles las reformas de ley para la creación de infraestructura, la producción de bienes y la prestación de servicios, promoviendo como nunca se ha hecho la participación de todos, haciendo reglas claras y equitativas pero sobre todo, evitando el favoritismo que permita a determinados grupos ser los potentados en un determinado sector económico y con ello, avasallar a la real y auténtica competencia.

Mucho se habla de la soberanía, pero la real y verdadera soberanía de un pueblo está en ser autosuficientes en ciencia y tecnología, ser emprendedores y no depredadores de los recursos naturales; es hora de llamar a las cosas por su nombre y no perder el tiempo en retórica vacía que lo único que hace es anclar el desarrollo de nuestra nación.

Es hoy el tiempo, tenemos que ser generosos con nosotros mismos, reflexionar como sociedad y orientar las distintas causas políticas y sociales hacia un solo rumbo que se llame progreso de México, dejar a un lado los intereses parciales y anquilosados que amenazan con regresar al poder y retrasarnos nuevamente. La indiferencia hacía los grandes problemas del país es un cáncer que avanza. Nuestro país se ha construido en el ánimo de un perverso egoísmo confrontado permanentemente. Es hora de que cambiemos de mentalidad y nos pongamos a trabajar, es hora de que entendamos las reglas del juego y ejerzamos el verdadero poder ciudadano, que realmente radique en el pueblo y no seamos rehenes de los intereses parciales. Reivindiquemos nuestro sistema político, oxigenémoslo con ciudadanos interesados en mejorar nuestra comunidad, no demos cabida a obsesionados del poder por el simple poder mismo. La participación de ciudadanos honestos y comprometidos es el único camino civilizado y de razón por el cual se puede llegar a generar las reformas necesarias para avanzar. Ubiquemos las herramientas posibles para hacer escuchar nuestra voz, las cámaras empresariales tienen que ser activas, propositivas y no entes inertes que solo son vitrina de vanidades personales. Vayamos hacia delante, vinculémonos con nuestros legisladores, conozcámoslos, hagamos propuestas, impulsémoslas hasta hacerlas realidad, hagamos una agenda que nos permita tener un diálogo constante hoy, generemos los espacios de discusión de los temas pero siempre construyendo y con propuesta, démonos tiempo, seamos la generación que empiece a impulsar el ánimo del progreso convocando a todos los actores a dejar a un lado las discusiones estériles.

Las coyunturas electorales definen y marcan el rumbo de nuestro país. El próximo año habrá elecciones federales y los ciudadanos tendremos en ese momento la oportunidad de darle un nuevo impulso a la tan anhelada modernidad nacional en el cual se renovarán los 500 escaños en la cámara de diputados. En la historia moderna no ha existido presidente que no sea del PRI, que tenga mayoría en el congreso, por lo que ahora pregunto al que esta frente a estas líneas, a ti, amigo lector: ¿No valdría la pena reflexionar eso? Seamos propositivos trabajando en el presente y así el futuro será más promisorio.

Tomemos los espacios y llevemos adelante la nueva senda del progreso de nuestro país, nuestros hijos nos lo demandan.