HABLEMOS DE NEGOCIOS Y COMPETITIVIDAD
La zona de confort y los problemas del empresario en México
 

Rafael J. Cortés Gómez
Gerente Regional Centro-Norte, BANCOMEXT
rcortes@bancomext.gob.mx

“Antes de pensar en formular medidas específicas para resolver un problema, deberían primero analizarse sus verdaderas causas, es decir, efectuar un análisis histórico social del mismo”
Raúl Rojas Soriano

La presente nota analiza la relación nociva entre la llamada “zona de confort” y la falta de competitividad que enfrenta la empresa en nuestro país. Se argumenta que solo si salimos de ese ámbito que representa “el limitado conjunto de comportamientos” podremos, como empresarios, lograr nuevos niveles de crecimiento, rendimiento y utilidades contribuyendo así al desarrollo de México y a mejorar el nivel de vida.

La zona de confort

Una zona de confort es el conjunto de comportamientos que, por familiares, resultan cómodos y con bajos niveles de riesgo. Es un lugar pues del que, por ser agradable, no deseamos movernos. La zona es un condicionamiento mental que genera una infundada sensación de seguridad. Al fin, somos animales de costumbre, la costumbre hace hábito, el hábito ley y las leyes rigen el destino de la nación cuando éstas se cumplen, pues de lo contrario, enfrentamos desafíos mayores al estado de derecho como es el caso en algunos ámbitos, marcadamente seguridad pública e informalidad.

El contexto

¿Por qué es que la economía de México ha crecido en promedio tan solo 2% en el último cuarto de siglo? ¿Qué factores permiten lo anterior y qué otros han faltado para impedir esta situación y crecer más logrando más y mejores empresas y mayor productividad?

Cuestiones torales y de nada fácil explicación aunque sí podemos identificar algunas de las causas históricas -siguiendo el concepto de Rojas Soriano- para explicar este bajo crecimiento y sentar líneas que, desde la óptica del empresario, permitan lograr un mayor crecimiento y la expansión de su mercado y por ende, de sus utilidades. Si hablamos con empresarios nacionales de todas las regiones del país, nos encontraremos con la cruda realidad que les afecta al reconocer la pérdida de competitividad que han sufrido en sus empresas tanto por falta de innovación como por escasez y mayor costo de insumos básicos para su operación empresarial. No obstante, nos encontraremos también con empresas nacionales que, a pesar de ese difícil contexto, han logrado ampliar su participación en los mercados.

Así, las empresas que permanecen y amplían su participación de mercado, interna y externamente, lo han logrado a través de planeación y una agresiva estrategia de penetración, permanencia y crecimiento al largo plazo, elementos de fácil concepción pero de difícil instrumentación sin la voluntad para ello y el propio plan al respecto, ya que aquí se añade otro factor que limita el crecimiento nacional y que son los llamados monopolios u oligopolios, presentes en industrias de todo género y sectores de cualquier naturaleza.

Una gran mayoría de empresas nace, crece, se desarrolla y “muere” al terminar su ciclo después de mantener cómodos márgenes y posiciones “estables” de mercado más nunca expandiéndose con fuerza. Esos empresarios manifiestan satisfacción por la estabilidad lograda en términos de ventas y tamaño pero no rompen la estabilidad aparente que otorga y permite la zona de confort ni van más allá para lograr más ventas, más utilidades y el necesario crecimiento económico.

Por ello, actualmente y con el agrado que han causado las necesarias reformas estructurales logradas del ISSSTE,  la electoral y la fiscal, más las que faltan (energética, laboral y del estado a fondo) los especialistas coinciden en que es necesario ir más allá, añadir un intangible, un “Cambio mental” como lo señalase el Dr. Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México y consideran que más allá de las reformas, “Que no son un fetiche” (Dr. Luis Rubio), lo que tenemos que lograr en nuestro país es nuevas actitudes empresariales que rompan nuestra zona de confort y nos permitan expandir nuestros negocios interna y externamente.

Para muestra un botón

Si bien el comercio exterior de México ha crecido de una forma impresionante a partir de la entrada en vigor del TLCAN, aún cuestionado sin mayor fundamento -incluso hoy entorpeciendo la apertura en el sector agropecuario pactada hace 14 años-, lo que no han crecido son: a) la mayor presencia de empresas puramente nacionales en este desarrollo exportador y b) el contenido nacional en productos de industrias manufactureras multinacionales establecidas en México, inferior al 2% actualmente. Ambas situaciones ameritan especial atención. Aquí sostenemos que el desaprovechamiento de la red más grande de tratados de libre comercio en el mundo y que pertenece a México, es producto de la zona de confort, de ese beneplácito por permanecer como estamos, en lugar de arriesgar con planeación y sentido e ir por  más en mercados internacionales en toda latitud.

Algunas propuestas para la acción

Se dice con razón que tenemos que fortalecer el modelo educativo, modernizándolo y adaptándolo a las nuevas condiciones de la ahora real nueva economía, nada más cierto. Debe generarse la actitud empresarial en los jóvenes estudiantes mexicanos, para que ellos ya no piensen más en “Qué chamba logro” sino en “Qué negocio desarrollaré”, como acontece en las economías más avanzadas.

Creatividad y talento es lo que sobra en México. Los notables casos de éxitos recientes de talentos nacionales en diversas disciplinas a nivel internacional, desde el cine, pasando por la biotecnología y hasta el deporte, dan cuenta de ello. Lo malo es que sus logros se dan en otras latitudes, debiendo desarrollarse aquí en México con el pleno soporte, que no subsidio, de todos los actores económicos. Se han mejorado sin duda las condiciones para hacer negocios en nuestro país, faltando aún un largo camino por recorrer. Corresponde ahora al empresariado nacional el comprometer cada vez más recursos y, de manera inteligente y sin mayor dilación, ir por más, lograr más ventas en los mercados nacional e internacional.

La decisión es suya apreciado lector.