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Felipe de Jesús González Ramírez
Presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Aguascalientes
felipeglz@interdisa.com
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Difícil situación se prevé para este año, dada la crisis económica en Estados Unidos, que lleva meses gestándose de una manera gradual y sin una aparente solución inmediata.
Los últimos reportes de empleo dados a conocer en diciembre pasado indican lo anunciado: Estados Unidos camina hacia una recesión. La tasa de desocupación alcanzó 5% en diciembre, contra un 4.4 reportado en marzo. Varias empresas ya han anunciado el adelgazamiento de personal; el problema del sector hipotecario ha causado devaluación en el precio de acciones de algunas instituciones financieras y con ello, la volatilidad que hemos vivido en las últimas semanas en los mercados financieros.
Esto nos afecta ya que sin oportunidades de trabajo en México y Estados Unidos, la válvula de escape obvia es la informalidad, como ha ocurrido en los últimos años. Se coincide que aún el desempeño de nuestra economía está anclado a nuestro vecino del norte, siendo el sector más vulnerable el manufacturero por ser el que más dependencia muestra.

Estamos observando que se elevan precios de algunos productos y servicios, entre los que podemos mencionar el diesel, gas LP, electricidad, agua, acero y algunos alimentos básicos como el trigo y la tortilla (referente de nuestra alimentación), así como un aumento ya anunciado en las cajetillas de cigarro y refrescos.
A pesar de la intención del gobierno federal de controlar los precios a través de un convenio con las tiendas de autoservicio, denominado “Despensa Familiar 2008” y con la supervisión de PROFECO para que nadie abuse de esta coyuntura, el hecho es que los precios ya sufrieron un incremento que no será retroactivo.
Por otro lado hay que recordar que a partir de la autorización de Reforma Fiscal, varios sectores anunciaron que el alza en los impuestos repercutirá en precio de sus productos y quien pagaría los platos rotos serían los consumidores. Esperemos no ver esta situación, pero está latente que otros productos y servicios sufran un alza en su cotización.
La inflación proyectada del 3%, -que se ve cada vez más complicada cumplir-, estimo terminará el año siendo mayor al 3.6 %, lo cual ha sido la tendencia general en la mayoría de países pues están registrando un alza en sus inflaciones. Los ejemplos son Estados Unidos que fue del 2 al 4.3%, Europa de 1.9 al 3.1%, siendo China la del incremento más severo que pasó del 1.9 en 2006 al 6.9 en el cierre de 2007.
El Banco de México podría aplicar una política más restrictiva para controlar la inflación, sacrificando el ya deteriorado consumo interno, así como presionar al poder legislativo para sacar adelante nuevas reformas que apunten a la competitividad y mejoren el desempeño de las empresas en México, mencionando entre alguna de ellas a la energética y laboral.
La Reforma Fiscal deberá adecuarse en el mediano plazo, ya que no fue lo óptimo y no se puede pensar en que se modifique en el corto plazo, por desgracia para el sector productivo.
Hay que seguir con detenimiento lo que ocurre al sector agropecuario con la fuerte entrada de productos del campo de otros países que, aunque fueran más baratos y beneficiaran al consumidor final en México, podrían traer problemas graves en nuestra balanza comercial.
Complicado panorama para la economía mexicana en este año que inicia, ya que los factores y variables internos y externos no se ven alentadores por lo que éste, será un año de retos que debemos de sortear como iniciativa privada y gobierno, para no perder terreno en el contexto globalizado.
La inflación, un factor que se ha cuidado en la última década con mucho énfasis desde la firma del Tratado de Libre Comercio y que se ha mantenido estable y en niveles cada vez más bajos, este año será casi imposible mantenerla inferior que el año inmediato anterior, por lo que esperemos no se deterioren más variables macroeconómicas y tengamos una menor dependencia de Estados Unidos, diversificando nuestras exportaciones a otras regiones del mundo y de esta manera, tener un impacto menor ante las crisis que sufra nuestro país.