HABLEMOS DE NEGOCIOS Y COMPETITIVIDAD
¿Por qué no crecemos?
 

Salvador Rodríguez Aldrete
Director de Asesores Patrimoniales CAS del Bajío S.C.
srodriguez@sryamex.com

El crecimiento, junto con la inseguridad, son hoy en día las mayores preocupaciones de los mexicanos. El ciudadano común, el profesional, el empresario, el trabajador, el empleado, todos están preocupados por la falta de crecimiento. Unos lo perciben en la forma de un bajo ingreso o de un empleo estable, otros como mercado insuficiente y hasta el gobierno lo ve en una pobre recaudación de las fuentes tradicionales.

¿Qué le pasa a México?, ¿Por qué somos incapaces de generar los empleos remunerados que requerimos?

El tema ha sido y es ampliamente tratado por los economistas y no es mi intención desarrollar en este artículo una tesis al respecto, ya que reconozco que mis conocimientos académicos en la materia son limitados. No obstante, deseo iniciar 2008 compartiendo contigo, amigo lector, dos ideas simples de un ciudadano común preocupado por su país y su región.

En primer término, me parece que una de las restricciones a un mayor crecimiento está en la calidad de nuestra educación para los tiempos modernos. Hemos comentado en colaboraciones anteriores que en el mundo de hoy el crecimiento se da a partir de la generación de conocimiento. Quienes crecen son aquellos capaces de innovar y crear necesidades y mercados donde no existían.

En nuestro país invertimos una suma considerable del presupuesto, nacional y personal en educación. Sin embargo la calidad de ésta, medida bajo métodos internacionales como la prueba PISA de la OCDE, es paupérrima. Nuestros egresados no son capaces de resolver problemas simples de razonamiento matemático o expresarse verbalmente.

Si no es un problema del monto de recursos, entonces ¿Por qué estamos tan mal?

Si analizamos la educación en México a la luz de lo que consideramos como factores de éxito en las empresas, reconociendo los riesgos que extrapolar de empresa a servicio público conlleva, podríamos ver lo siguiente:

  • Visión: ¿Tenemos la visión de nuestro sistema educativo para el mundo moderno? Creo que salvo honrosas excepciones la respuesta es, no. Seguimos utilizando métodos del siglo XIX para enseñar basados en la repetición y la memorización. No somos capaces de preparar a los alumnos para analizar problemas, cualitativos o cuantitativos, para investigar, para ser curiosos. Para los exámenes desde primaria los acostumbramos a las famosas guías: “Si te aprendes esto sacas un diez”. No estimulamos el uso de las herramientas modernas como la computación, el Internet, el aprendizaje colaborativo, etc. En las escuelas nos dicen a los padres que tienen clases de computación y les enseñan paquetería de office. Los programas de la SEP insisten en presentar a nuestro país en un mundo mágico donde estamos muy bien. No se fomenta la lectura o el uso de bibliotecas, etc. etc.
  • Conocimiento del Cliente y retroalimentación continua: En educación superior ofrecemos carreras según la demanda de los alumnos, no del mercado laboral. En las universidades tecnológicas nos vamos hacia las ciencias administrativas en lugar de la técnica que era su vocación original. La lengua extranjera es un expediente que cubrir y el nivel de los egresados no les permite mantener una simple conversación cotidiana.
  • Equipo comprometido y preparado: Los maestros obedecen a su líder sindical en lugar de a la administración. Las normales están más preocupadas por la política que por la calidad. No existe certificación. En las universidades cualquiera que tenga una licenciatura da clases sin saber si tiene vocación, técnicas didácticas, preparación.
  • Involucramiento de todos: Los padres llevamos los hijos a la escuela como un escape para que los cuiden unas horas pero no sabemos qué pasa dentro, no exigimos calidad, no protestamos por las fallas.

Podría seguir mencionando otros detalles pero la clave es qué podemos hacer en nuestro nivel para mejorar esta situación. Creo que la parte más importante está en que nosotros, padres y actores sociales. Reconozcamos que la educación en México es un severo impedimento para crecer y que si no mejoramos substancialmente su calidad para llevarla a lo que se requiere en la era del conocimiento cada vez nos rezagaremos más. Algunas ideas que parecieran ser radicales pero creo que se pudieran aplicar en nuestro estado, son las siguientes:

  • Iniciar un programa de educación bilingüe desde Kinder: Como no tenemos profesorado preparado en idioma inglés suficiente, traer profesores norteamericanos y canadienses recién egresados para preparar a nuestros maestros directamente en el aula. Esto lo han hecho los asiáticos y es la forma de operar de muchos colegios bilingües de alta reputación en el país.
  • Requerir certificación y re certificación a los maestros: Como hacen los médicos, establecer el Consejo Estatal de Educación con secciones para cada nivel escolar y exigir que si se quiere dar clase se deba de certificar inicialmente y re certificar periódicamente
  • Implantar un programa de aprendizaje colaborativo vía Internet entre escuelas: Los alumnos podrían resolver proyectos diversos trabajando con sus pares de otras escuelas lo que generaría homogeneidad en las escuelas.
  • Obtener acceso a biblioteca digital en primaria y obligar a los alumnos a investigar en ella: Este punto se explica por si mismo.

Estas son cuatro ideas que parecieran ser radicales pero realmente pueden ser sencillas de implementar sin cambiar inercias de añosa y sin voltear a la federación.

El otro tema que me parece relevante para el crecimiento tiene que ver con el papel del estado y la regulación. Entiendo y soy un firme creyente en el papel del mercado y las ventajas de una economía basada en la libertad pero me parece que el papel fundamental del Estado es garantizar la seguridad de los ciudadanos y esta seguridad se vulnera cuando existen abusos. Por ejemplo: Los monopolios y/o oligopolios, la falta de certificaciones para profesiones claves como maestro, abogado, contador, etc. La proliferación de instituciones de salud, enseñanza, asesoría, préstamos, etc., con un laxo control.

Todas estas desviaciones son propias del mercado y no autorreguladas. Para ellas, el gobierno debe de establecer reglas claras y mensurables. Y mucho se pueden hacer a nivel estatal y municipal sin esperar a que el congreso legisle. Por supuesto, su vigilancia y exigencia sin corrupción es indispensable para que funcionen.

Pienso que si trabajamos en la educación con algunos programas simples pero claramente enfocados y en exigir a nuestro gobierno que regule lo necesario y exija el cumplimiento de la ley, podremos tomar una ruta de crecimiento más acelerado. El problema es que el mundo va en tren de alta velocidad y nosotros seguimos con el ferrocarril de Don Porfirio. ¡Cambiemos esto!

Mis mejores deseos para el año que inicia.