ELLOS SON
Antonio Ehrenzweig
 

José Luis Díaz Ramírez
Plató 54
luisdiazfoto@hotmail.com
Con la colaboración de Miguel Ángel de Alba

Capaz de crear vida en las inertes piedras, Antonio Ehrenzweig, un artista cuya obra evoca la vida y su origen a través del agua, los peces y los fósiles, ha fincado su obra en la observación del ser aunque asevera, “La mejor obra siempre va a ser la última, porque resume toda tu experiencia anterior”.

¿Cuándo y en dónde nace?

En Torreón, Coahuila, en 1962. Mis padres fueron Antonio Ehrenzweig Estevané y Ruth Rivas. Vine a León por la escuela, a estudiar arquitectura.

¿Dónde ha expuesto?

Comencé, en 1980 a los 20 años, en el Tecnológico de La Laguna, con una exposición de paisajes. En León, en 1996 fue mi primera exposición en la Casa de la Cultura. He participado en 27 exposiciones individuales y 59 colectivas, tanto en territorio nacional como internacional (Canadá, Estados Unidos, Alemania, España, Holanda y Etiopía); he realizado 37 murales para particulares, clientes corporativos, empresariales y religiosos.

¿Cuál es su propuesta?

Se ha ido forjando en el camino, a través de la experiencia. Lo que pinto no es un experimento o una idea aislada, sino una inercia adquirida diariamente en el taller/laboratorio. He experimentado con distintas técnicas y materiales como el grafito, la acuarela, los óleos, tinta china, tintas industriales, así como ácidos pigmentados (algunas veces muy tóxicos). Como soportes he recurrido a los más comunes en el arte, como papeles de algodón, telas, páneles de tablarroca, de HDF y MDF (tableros de aglomerado de fibras de madera aglutinadas con resinas sintéticas mediante presión y calor, en seco). Sin embargo con los ácidos pigmentados, actualmente experimento sobre losas de concreto y piedras como el travertino, el ónix y el mármol.


“Las piezas que soluciono son ejercicios de composición donde cada una me sugiere la siguiente”, apunta Antonio. Su técnica se basa en ácidos pigmentados sobre losas de concreto y piedras como el travertino, el ónix y el mármol.

¿Por qué las constantes de peces y caracoles en sus pinturas?

Porque son personajes que evocan muchas cosas: la vida, cuando mis atmósferas son a través del agua; la evocación de la vida, cuando están como si fueran fósiles; la ensoñación del mar... Al insertar mis personajes a una piedra seca, rígida, ésta cobra gracia y vida visual, de modo que la imagen, el gesto del personaje permanecen y la piedra es un soporte que me sugiere la composición final. El fósil es una manera de evocar el origen y la vida sostenidos en un momento donde el taller te lo genera a través de muchas condiciones, como el clima.

 ¿De dónde nace la inspiración sobre el fósil, sobre al agua?

Una de las experiencias más fuertes que he tenido es un viaje a la “Zona del Silencio”, donde los fósiles estaban a flor de cielo. Más que recolectarlos, era empezar a verlos como una plástica que me dejaba entrever mucho interiorismo, mucho hacia el interior de cómo yo armaba las ideas para pintar. Esta sorpresa de ver que en el rincón o en el centro de una piedra estaba un fósil, o ver una grieta, una veta… toda esta amalgama de erosiones, de erupciones, de accidentes de colores, de texturas, las gozaba en la piedra, pero cuando aparecía el fósil le daba un sentido muy profundo... de ahí empecé a tomar esa línea.


El agua, los peces y los caracoles, elementos constantes en las obras de Antonio Ehrenzweig

¿Dónde está su trabajo?

Hubo un proyecto muy especial en 1994: me invitaron a realizar un mural religioso en una misión católica en el sur de Etiopía. Fui a realizar una obra dirigida por la gente que vive en esa comunidad y estuve un mes estudiando, platicando con los ancianos sobre su concepción de Dios, de sus elementos sagrados, y lo interpreté en un mural detrás del altar de la iglesia. El reto era que ellos se sintieran identificados, por lo que había que pintar a Dios… pero con las vestimentas rituales de los lugareños, en una composición que a ellos les significara algo.

¿Qué le hace sentir satisfecho?

Ver cómo el cliente acepta mi trabajo. Eso es muy confortable. Cuando trabajo sobre pedido confronto al cliente y a su circunstancia, pero cuando me da libertad total, me deja una satisfacción más importante porque la solución del proyecto a veces es el espacio completo, no nada más hacer una pintura, una obra, un mural; a veces son espacios donde se intervienen muros, pisos, obra, mobiliario... es muy diverso lo que te deja cada obra.

 ¿Cómo quiere ser recordado?

Como un pintor serio, comprometido con su propuesta; que lo que pinto no son mentiras ni trabajos al azar; que lo que realizó simplemente logró tomar su cuerpo. Se termina el momento, pero quiero dejar el cuerpo con una lectura satisfactoria para quien se dé tiempo de ver mi obra: el cuerpo que finalmente deja una posibilidad y una postura de vida congruente con lo que es uno interiormente.