LOS 10+
Juan José Torres Landa García
 

José Luís Díaz Ramírez
Plató 54
luisdiazfoto@hotmail.com

Con la fuerza para triunfar heredada por su padre, Juan José Torres Landa García, ha sido exitoso en su faceta como abogado, representante boxístico y desarrollador inmobiliario, donde ha tenido la visión para crear lo que es hoy un complejo de fraccionamientos, restaurantes, clubes de golf y hoteles de lujo.

¿Dónde y cuándo nace?

En León, el 6 de septiembre de 1940. Mis padres fueron el licenciado Juan José Torres Landa y Teresita García. Fuimos diez hermanos, siete hombres y tres mujeres.

¿Donde estudió?

En León; cursé la secundaria y el bachillerato en la Preparatoria de León, donde había estudiado mi papá, en la Álvaro Obregón; fui presidente de la sociedad de alumnos y seleccionado en básquetbol, equipo con el que llegamos a ser campeones nacionales. Luego me fui a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1958. Significó un gran reto ir a la gran ciudad, pero con el apoyo y el ejemplo de don Juan José, mi padre, me dije: “tengo capacidad para esto y más”. De él admiré su fuerza, su patriotismo y su visión.

¿Cómo se inicia en la política?

En la preparatoria, cuando fui presidente de la sociedad de alumnos; fui a un congreso nacional en Zacatecas, donde conocí a Miguel de la Madrid y a Porfirio Muñoz Ledo, quienes eran dirigentes estudiantiles del Colegio México. Aunque tenía la inquietud, nunca me metí a la política. Preferí ser un buen estudiante y fui muy destacado; como hermano mayor tenía la responsabilidad de dar un buen ejemplo; incluso lo llegué a consultar con mi papá, quien me dijo: “Canelo, no puede uno trazarse muchas metas porque viene la frustración; dedícate a la escuela, porque vas muy bien”. Como estudiante en la Facultad de Derecho, dos o tres años saqué promedios de diez y me daba mucho gusto pasear por los pasillos y ver mi nombre en el cuadro de honor. Tenía veintiún años cuando mi padre fue gobernador. Para mí fue un compromiso, pero también un gran orgullo, sobre todo por la labor que hizo en beneficio del estado de Guanajuato: fue quien lo sacó de su marasmo para hacerlo grande, en el futuro mediato.

¿Dónde empezó a trabajar?

En el Despacho Hidalgo y Barrera, en 1961; por méritos propios me hicieron socio y estuve manejando empresas trasnacionales, como Pfizer, Parke Davis, Abbott, Bago, Roche, Lufthansa, General Electric, Black and Decker, Cutter Hammer, Federal Mogul, Massey Ferguson, Cartón y Papel, Perfumes Dana y Editorial Sudamericana –editora de Gabriel García Márquez.


Juan José Torres Landa, gobernador de Guanajuato en el sexenio de 1961 a 1967
fue “Quien sacó al estado de su marasmo para hacerlo grande”

¿Cómo entra al mundo del box?

Era muy belicoso y pronto me di cuenta que cuando tienes problemas y hay que meter las manos, si no sabes te caes con el otro o te “suenan”. Decidí aprender a boxear y fui con Raúl, “El Ratón” Macías, quien me recomendó a Adolfo, “El Negro” Pérez, que entrenaba en los Baños Granada en Calzada de Chabacano y La Viga. Iba en las noches, después de la universidad; ahí conocí a Vicente Saldívar, a Juan Ramírez, a Chucho Saucedo… llegó un momento en que Vicente Saldívar tuvo que disputar el campeonato nacional a un compañero del mismo establo, Juan “El Papelerito” Ramírez. Vicente se coronó campeón y después peleó con el panameño Ismael Laguna para ganar la oportunidad de disputar el campeonato mundial a Ultiminio Ramos, a quien derrotó. De la noche a la mañana ya tenía un amigo campeón del mundo y me convertí en su apoderado. Fue mi primer campeón como representante y lo manejé durante sus siete defensas.

Luego vino mi paisano leonés Jesús Castillo a pedirme que lo representara. Él le había dedicado una pelea a mi papá, quien le preguntó en qué podía servirle. “Ayúdenos como ayudó a Vicente Saldívar”, dijo. Peleó contra José Medel y ganó el campeonato nacional de peso gallo. Me lo traje a entrenar a Jurica, donde monté el primer campo de entrenamiento al aire libre, que después proliferaron en todo el mundo. Y así fueron campeones del mundo “Chucho” Castillo, Rafael Herrera, y “El Lacandón” Romeo Anaya, quien ganó el campeonato mundial a Enrique “El Maravilla” Pínder, y luego perdió el título en Johannesburgo ¡y ahí se acabó!, no sólo para el boxeo sino para la vida, porque se dedicó a la bebida y tristemente se perdió, como otros tantos deportistas que no saben manejar el triunfo ni la riqueza.

¿Qué le dejó todo eso?

Una gran experiencia, sobre todo con Salvador Sánchez. No sabes cómo disfruté cuando derrotó a Wilfredo Gómez, en el Caesars Palace de Las Vegas. Sal Sánchez fue el mejor de todos y murió trágicamente, aquí en Juriquilla, en un accidente automovilístico… Ya había tenido muchos percances anteriormente. En el boxeo, hice buenas relaciones con los promotores George Parnasus, Don Georgino y Don King. Después de haber manejado a cinco campeones del mundo, llegué a ser presidente de la Comisión de Box y Lucha del Distrito Federal, la máxima autoridad del boxeo en México donde creo que hice un aporte positivo porque separé el box de la lucha. El box es deporte y la lucha es pura comedia con grandes atletas, donde hasta el comisionado y el réferi tienen que estar dentro de la misma pantomima. En lucha puse como titular a Wolf Rubinsky.

¿Qué fue el box para usted?

Una pasión que cumplió con una afición, que llenó un hueco en mi vida.


Los siete varones de la familia Torres Landa García,
son ahora exitosos empresarios del ramo inmobiliario.
En la gráfica siendo todos muy jóvenes, retratados al lado de su madre,
la señora Teresa García, con Juan José a su costado derecho.

¿Cuál fue su mayor satisfacción en el despacho de abogados?

Una opinión que di a Roberto González Barrera, que le evitó un gran problema de importación de maíz con precios de “dumping”, con la CONASUPO y en la época no globalizada de México, nuestro despacho fue conducto para poder aplicar en México, dentro de los causes legales la importación de tecnologías medicamentos, servicios profesionales y bienes para el desarrollo.

¿Por qué se viene a Juriquilla?

Porque ya estaban mis hermanos aquí. Teníamos una herencia de bienes raíces de mi papá, quien empezó con Jardines del Moral en León, y luego formó la Inmobiliaria Comercial Bustamante. Jurica fue primero el rancho de mi papá y lo convertimos en hotel y fraccionamiento. Vine a apoyar a mis hermanos en mi carácter de presidente y director general; cada uno de los hermanos aportó una misión y nos conjuntamos. Yo mantengo la hegemonía, la unidad familiar, que es la mayor herencia de nuestros padres y la mayor riqueza de mis hermanos.

¿Cómo surge la idea de hacer Juriquilla?

Fue una suma de coincidencias. Mis hermanos Juan Germán y Juan Arturo al ser residentes de la ciudad de Querétaro, fueron los grandes buscadores y todos los hermanos en conjunto, adquirimos las ruinas de la hacienda para convertirlas en Hotel y los terrenos aledaños para el desarrollo inmobiliario. Posteriormente, la afición taurina de mi hermano Juan Arturo lo llevó a construir la plaza de toros, donde hacemos festejos con periodicidad y ya la colocamos a nivel nacional. Tenemos dos campos de golf, lago, plaza náutica, siete restaurantes con cocina internacional y áreas de desarrollo inmobiliario; es una nueva ciudad.

¿Qué le falta por hacer?

Nada. También fui productor de cine: hicimos dos películas, “El trailer asesino”, con los hermanos Almada, que fue un total fracaso y “El Califa”, con Héctor Suárez y Sasha Montenegro. Invertí un capital del cual no he visto ni un peso de regreso. En el box, con el triunfo de Salvador Sánchez ante Wilfredo Gómez, quedé satisfecho.

¿Cómo quisiera ser recordado?

Como un hombre de bien, que no hizo daño a nadie.