DE INTERÉS

¿Qué pasó el 5?

 

Rodolfo Franco
Analista Político
laverdaddelcentro@yahoo.com.mx

La pasada elección –5 de agosto- aún no ha sido ni asimilada ni analizada en todo su contexto, apenas saliendo del asombro se comienzan a esbozar algunos indicios de lo sucedido.

La primera lectura corresponde a la efectividad de las encuestas como instrumentos de medición confiable. La víspera a las elecciones y dentro del tiempo legal establecido por el Código Electoral, un programa radiofónico presentó mediante la empresa encuestadora asociada, la última medición de una serie realizada a lo largo de las campañas. En ella no dejaba lugar a dudas, el ganador “probabilísticamente” hablando sería el candidato de la alianza PAN-PANAL. Lo que después sucedió, es cosa de la urnas. Ciertamente que la práctica de las encuestas en México resultan ser recientes, más no por ello ineficientes.

Las “fotografías” del momento como también se definen las encuestas, reserva un rubro denominado “no quiso opinar”, ahora se menciona que ese porcentaje –ciertamente significativo- fue el necesario y suficiente para dar un severo vuelco a los momios de la alianza.

Al elector lo que le dejan las encuestas, es la falibilidad demostrada.

La segunda lectura incumbe al abstencionismo. Llama la atención que de los once municipios, Aguascalientes registró el más bajo nivel de participación ciudadana, apenas un 41 por ciento, mientras que San José de Gracia, municipio con los mayores rezagos, reportó una participación del 67 por ciento, El Llano 65 por ciento, Cosío 64 por ciento, Tepezalá 61 por ciento y Asientos 59 por ciento.

Siendo Aguascalientes la ciudad que aglutina más del 70 por ciento de la población, resulta por demás desastroso la pérdida de confianza del ciudadano hacia las campañas, los partidos políticos, las instituciones, los resultados de la gestión gubernamental y de paso al árbitro electoral.

La frialdad de la cifra refleja el desencanto, la desilusión y decepción por un modelo político y económico fracasado, que no supo albergar en el ciudadano la esperanza de un mejor futuro porque en el presente se le escapa entre las manos la oportunidad de obtener los pregonados beneficios –empleo- y antes se entronizó el poder fáctico de la delincuencia organizada y el narcotráfico, de modo que el modelo panista apenas resistió 12 años, y el elector observa en el viejo priiato la solución a sus problemas, pese al también fracasado modelo que tardó 70 años en morder la derrota. ¿Más vale viejo por conocido que viejo por conocer?

Pero fue la pugna e insidia entre palacios la que más laceró la expectativa y promovió el abstencionismo, fue la incompatibilidad política y la pelea grupal la que mermó el ánimo del voto duro panista.

Por otro lado, parte de culpa pertenece al Instituto Estatal Electoral. Pese a que su presidente, Salvador Hernández Gallegos auto calificó con un nueve la pasada elección, analizando el histórico de participación ciudadana encontramos que tampoco en esta elección se alcanzó a revertir el desinterés ciudadano. Si bien cabe hacer la diferenciación de los eventos, pues se trató de una elección intermedia (a mitad del mandato sexenal), y las hay, que al momento de elegir presidentes también se elige gobernador, lo que incrementa la participación ciudadana, sin embargo la participación sigue igual de escéptica, veamos.

En la elección del año 2007 (intermedia) con Gabriel Arellano el abstencionismo fue del 41 por ciento, mientras que en el año 2001 (intermedia) en donde se eligió a Ricardo Magdaleno el abstencionismo alcanzó el despreciable 57.32 por ciento del electorado, en el año 95, con Alfredo Reyes Velásquez el abstencionismo fue del 40.18 por ciento.

La tercera lectura compete al fenómeno de la elección terciada. Un dato interesante de la incipiente votación para la presidencia municipal en Aguascalientes, es la pluralidad del mismo, casi el noventa por ciento de las boletas se concentró en tres partidos, el PRI obtuvo el 32.95 % de la votación, seguido de la alianza PAN-PANAL con el 30.31 por ciento y Convergencia con el 22.98 por ciento, lo que indica que abre el abanico de alternativas reales de elección para el ciudadano. Dos partidos –PT y Alternativa Socialdemócrata y Campesina- perderán irremisiblemente su registro, dejando un escenario de solo seis partidos.

La cuarta lectura obedece a las causas que propiciaron la derrota del PAN, cuando había retenido la presidencia en múltiples ocasiones. Para el presidente del PAN, Antonio Martín de Campo “la confianza, soberbia, ausencia de humildad, fallas y errores” provocaron la derrota, sin embargo para Jesús Martínez, diputado plurinominal por el PAN, la lectura es diferente; “Montaron el caballo al revés” es decir acciones proditorias por parte de sus militantes panistas.

Lo cierto es que se especulaba sobre las causas que motivaron la abstención de sus seguidores y, lo mismo se habla de importantes sumas de dinero destinadas a la compra de funcionarios de casillas que viajes a la playa, promesas de empleo, exención en el pago de mensualidades de su crédito habitacional, apoyos diversos –cemento, laminas, etc.- pero ninguna, ciertamente ha sido probada -o no se ha querido probar-.

Por su parte Roberto Tavares, dirigente del partido ganador, el PRI, en el análisis de su victoria, encuentra un buen trabajo de equipo, acciones concretas y contundentes de sus candidatos, adecuada selección de candidatos y transparencia en sus acciones.

La quinta lectura necesariamente involucra al electorado, cuales fueron las razones que motivaron el voto de castigo o rechazo hacia el partido al que habían refrendado en cuatro ocasiones, la respuesta se circunscribe a los resultados de las diferentes encuestas de opinión; la inseguridad que se vive, rubro que reprobó no solo la administración Municipal, también la Estatal.

La sexta lectura comprende a la nueva geografía electoral, el cambio de mando en el Congreso del Estado y la gobernabilidad que habrá de imprimir. El PRI obtuvo la mayoría; por la vía uninominal sumó 11 curules mientras que la alianza PAN-PANAL alcanzó 7.

Por la vía plurinominal el PRI adicionó 3, la alianza Pan-Panal 2, Convergencia 2, el Verde Ecologista una y el PRD una.

De tal suerte que el PRI aglutina 14 diputados, equivalente al 52 por ciento, la Alianza 9 diputados equivalente al 33 por ciento, Convergencia dos equivalente al 7 por ciento y el resto el 8 por ciento.

En razón de que el PRI es mayoría, los espacios deberán construirse en su entorno y se avizora tres posibles escenarios de actuación:

1. Independencia absoluta del Ejecutivo
2. Coincidencia de algunos legisladores con el Ejecutivo
3. Concertación de Fracciones con el Ejecutivo.

La séptima y última lectura presenta escenarios favorables para quienes aspiran a la candidatura a la gubernatura por su partido.

Con el nuevo oxigeno en el PRI, para el senador Carlos Lozano, artífice de la candidatura de Gabriel Arellano, se consolidan sus posibilidades de aspirar a la candidatura a la gubernatura, sin dejar de lado la presencia significativa de la diputada federal Lorena Rodríguez y la figura de Héctor Hugo Olivares, actual diputado federal y a ellos se suma la ya visible intención de Gabriel Arellano.

En el PAN, el actual presidente municipal habrá de buscar cobijo en la delegación de la SCT para luego buscar la candidatura, peleándola con el director de FONHAPO Alfredo Reyes Velásquez y al senador Rubén Camarillo, pero antes habrán de sacar adelante la renovación de su consejo estatal, al que aspira Arturo González, compañero de grupo y jefe político del mismo

En Convergencia, Armando López Campa, la revelación electoral, ya expresó su interés por la candidatura, la cual difícilmente se la podrían pelear, máxime que está por asumir la presidencia de ese instituto político.