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ELLOS SON

Miguel Ángel Salim Alle

 

José Luis Díaz
Plató 54
luisdiazfoto@hotmail.com

Exitoso en los negocios y en la política. Hace más de veinte años inició en el negocio de la marroquinería, donde se ha desarrollado con éxito pero su vocación de servicio lo ha llevado al sector público donde actualmente funge como Secretario de Economía del Ayuntamiento de León, Guanajuato.

¿Dónde y cuándo nace?

En 1957, en Córdoba, Veracruz y en 1968 nos mudamos a León, Gto. Mis papás fueron Mario Salim y Rosa María Alle. Fuimos diez hermanos. Me tocó cursar la primaria en Córdoba, y la secundaria ya la hice en León. Vivíamos en Córdoba, a una hora y media del puerto por lo que cada fin de semana nos íbamos al mar. Mi papá tenía zapaterías, se dedicaba al calzado y como venía a León a comprar le gustó el clima, que en Córdoba es muy húmedo. Eso fue lo que motivó el cambio.

¿Dónde estudió?

Todos mis estudios los hice en escuelas oficiales. La carrera de ingeniero agrónomo la hice en la Universidad Juárez de Durango y luego regresé a León a trabajar. Cuando estaba en secundaria, mi papá tenía el Hotel París frente a la oficina de Rentas, en la calle Juárez, por lo que me contraté como notificador. ¡Ese fue mi primer trabajo, a los 15 años! Agarraba mi bicicleta para entregar las boletas del impuesto predial. Te pagaban una comisión, de acuerdo a las notificaciones que entregabas y te firmaban de recibido. Esa fue mi época de estudiante de secundaria y preparatoria, porque siempre he combinado el estudio con el trabajo, doctrina que nos inculcó mi papá.

Cuando me fui a Torreón para sostener mis estudios empecé a comercializar bota vaquera, sombreros y chamarras de piel. Llevaba sombreros “Pereda”, de San Francisco; bota vaquera de la Central Camionera y empezaba con la chamarra de piel... primero la compré y luego la empecé a fabricar. Esos fueron mis inicios en la marroquinería. Al terminar la carrera regresé a León y me incorporé al área agropecuaria de Banca Serfín, donde después de tres años fui gerente regional del área agropecuaria, atendiendo a los municipios de León, San Francisco, Purísima, Lagos y Silao. Después de cuatro años, solicité un préstamo para un coche y con ese dinero hice mi primer taller de chamarras que tuve ya oficialmente: Michel Alle. Era 1985. Puse mi taller, me salí del banco y llevamos ya 21 años con la empresa que puse en sociedad con mi esposa, Gemile.

¿Por qué ingresa a la política?

Los empresarios nos quejamos de la política, pero no nos damos cuenta de que todos los espacios que dejamos libres al no participar, los va a ocupar otra persona. Eso me motivó a entrar, porque pueden hacerse más cosas desde adentro que desde afuera, aunque afuera también puedes opinar pero en la política para ejecutar, tienes que estar dentro.

¿Cómo se inicia en la política?

Siendo consejero de ANFRAPIEL, de CANACINTRA, de Nacional Financiera. Con ANFRAPIEL logramos dos éxitos: una silla en la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato (CICEG) y otra en SAPICA. Fue en CICEG donde conocí a Luis Ernesto Ayala, quien era el presidente y con quien participé desde 1997. Cuando llegó a la presidencia municipal, colaboré como primer síndico del Ayuntamiento 2000-2003.

Jorge Carlos Obregón me invitó a coordinar su campaña en el área financiera y, ya en su administración, fui el iniciador del Consejo de Fomento Económico de León. Después me ocupé de las finanzas en las campañas del mismo Luis Ernesto Ayala, Ricardo Alaníz y de Vicente Guerrero, actual presidente municipal de León, Gto. Tomé un año sabático y ahora Vicente Guerrero me invitó a ocupar la Secretaría de Economía.


Triunfando en la industria marroquinera
Sus productos han traspasado fronteras y le han valido el reconocimiento dentro y fuera del país

¿Cuál es el principal reto en la actividad política que desempeña ahora?

El empleo, el autoempleo, la capacitación. Creo que vamos a hacer un buen trabajo con el alcalde Guerrero, porque hay muchos elementos para impulsar fuertemente la ciudad; hay un nicho de oportunidades y tres o cuatro líneas estratégicas interesantes que vamos a desarrollar: impulsar el empleo a través de la atracción de inversiones, incubadoras de empresas, parques industriales, capacitación y proyectos productivos. Es un área que conozco, por haber sido Subsecretario de Atracción de Inversiones en la Secretaría de Desarrollo Económico Sustentable.

¿Cómo maneja las exportaciones en su empresa?

Fui el primer empresario marroquinero que salió con sus productos a los Estados Unidos, en 1989. Participé en una exposición en el Javits Center en Nueva York y después lo hicimos en Las Vegas, Denver, Miami y otras ciudades. Esto nos abrió un panorama muy grande en la exportación y obtuvimos el Premio Guanajuato a la Exportación en 1997. La marroquinería es un producto artesanal pues las chamarras se siguen haciendo una por una, ocupando mucha mano de obra. Lo que tenemos que darle es un valor agregado que haga diferente nuestro producto de los del resto del mundo. Cada día es más difícil exportar, pero no quitamos el dedo del renglón.

¿Qué le apasiona más, la parte empresarial o la política?

Mi pasión es la política y mi dedicación es la empresa. Yo no vivo de la política por eso es apasionante. He aprendido mucho de la política pero lo que me ha sacado adelante, lo que le voy a dejar a mi hijo, es la empresa.


“Mi pasión es la política”. Miguel Ángel Salim con Luis Ernesto Ayala y
Juan Carlos Romero Hicks en la firma de escrituras en el H. Ayuntamiento de León

¿Qué le preocupa de la política?

Que los partidos políticos utilicen los puestos como cotos de poder para su beneficio. Cuando entré lo hice con la convicción de que la política es para servir, no para servirse de ella. Me preocupa la calidad, la credibilidad de los políticos, cada vez más a la baja.

¿Tiene alguna misión en la vida?

La misión primordial es que mi familia viva feliz, tranquila, con honestidad. No ambiciono fortunas.

¿Cuál es el valor que quisiera inculcar en su hijo?

Nos preocupa el tema de los valores morales, porque se ha perdido mucho: el respeto al otro, a la sociedad. Los inculcamos en nuestro hijo, porque los valores serán su única defensa contra las adicciones. Si no le damos valores bien sustentados en la familia, es muy fácil que caiga en esos problemas. La familia es la base de la sociedad y tiene una responsabilidad muy importante... hay mucho qué hacer en la parte política y en la parte de la familia, de la sociedad.

¿Qué ha hecho para que sus actividades tengan resultados positivos?

La combinación de responsabilidades. Yo delego y confío mucho en las personas. El éxito de muchas empresas no depende a veces de la cabeza, sino del equipo, aunque hay que tener la sabiduría y el liderazgo para marcar el rumbo, para saber a dónde va el equipo.

¿Habrá resultados de su trabajo como secretario de Economía del Ayuntamiento a corto y mediano plazo?

Tengo confianza en presentar resultados positivos primero, por la confianza que me dio el alcalde Vicente Guerrero, hombre de retos y resultados. Cuando estás en un equipo de trabajo que tiene la misma visión, las cosas se facilitan. En el gobierno no hay nada que quieras hacer que no se pueda hacer. Unos le llaman voluntad política. Si realmente queremos hacer un buen papel, no hay nadie que nos detenga. El gobierno es facilitador, es gestor. Nosotros no generamos empleos, pero ofrecemos capacitación, bolsa de trabajo, contacto con las empresas, instrumentos para apoyarlas. Un menú de oportunidades para que la gente se acerque.

¿Cómo le gustaría ser recordado?

No me preocupa ser recordado como el mejor síndico, el mejor secretario... me gustaría ser recordado como una persona trabajadora, honesta, con valores, de familia, como una persona que trabajó parte de su vida en el aspecto social y la otra parte en su empresa.

Un viejo político me aconsejó que “en la política busca hacer amigos, porque los enemigos van a llegar solos”.

Hay que dar gracias a Dios por estar donde estamos, tanto en lo político como en lo empresarial. Se me han presentado otras oportunidades pero siempre termino en la posición que más me gusta, donde mejor estoy y donde mejor me siento. Es algo en lo que tiene mucho que ver Dios, quien me ha ubicado en los lugares donde ha querido.

 

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