 |
José Luis Díaz
Plató 54
luisdiazfoto@hotmail.com
|
Betty Yamamoto, originaria de Coahuila, es actualmente una de las empresarias más importantes de León, Guanajuato, en la industria de la marroquinería (arte de trabajar el cuero fino o piel con lo que se producen bolsos, maletines, correas, etc.); es madre de 3 hijos y está casada con Juan León Tavarez. Ambos son un ejemplo de lucha y entrega, dentro de un matrimonio que ha extendido sus frutos más allá de las fronteras y del seno familiar.
Sra. Betty Yamamoto de León |
Betty, nos podrías platicar ¿Cómo empezó esto?
Yo llegué a estas tierras guanajuatenses en 1979, recién egresada de la Escuela Normal de Saltillo. Para mí fue descubrir otro mundo, es una enorme diferencia climática, geográfica y de costumbres entre el centro, el norte y el sur de la República.
Ejercí la docencia por diez años. Estudié la carrera magisterial, porque en mis tiempos decían mis papás: “mejor estudia algo más corto, porque después te vas a casar y ya no vas a hacer nada”. A los 19 años ya era maestra normalista, ejercí en Guanajuato un año, aquí conocí a mi marido y me regresé mi tierra. El noviazgo siguió, nos veíamos una vez al mes hasta que finalmente decidió, y a la sexta vuelta a verme, me pidió que nos casáramos.
¿En tu familia cuántos son?
En mi familia somos siete. Son cuatro mujeres y tres hombres, yo soy justo la de en medio y son Rosa María, Carlos Joaquín, Tommy, Betty, Gabriela, Sandra y Gerardo. Mi mamá es Amada y mi papá Carlos Joaquín, ellos son del norte de Coahuila. Mi papá es hijo de japonés, toda la vida dedicado al comercio igual que el abuelo. El abuelo fue de los que se asentaron en aquellas tierras y eran los comerciantes de la región porque los propios eran mineros. Mi tierra es Palau Coahuila, del municipio de Múzquiz.
¿Cómo iniciaste tu negocio?
Trabajamos juntos mi marido y yo diez años en el magisterio, tuvimos tres hijos Juan Carlos, Jorge Eduardo y Julio César, del 80 al 90 me dediqué a tener hijos y a cuidar niños como debe ser. En 1989 decidí iniciar un negocio y le pedí a mi marido que me apoyara. Ser negociante lo traigo en la sangre, siempre me ha gustado y siempre estaba pensando en hacerlo. De hecho en mis ratos libres, siempre hacía muchas manualidades y las vendía, desde que era estudiante.
Mi marido me decía “Yo te apoyo en todo y esto va a ser de los dos, tú sabes, pero piénsalo bien porque tú a cada rato, cada mes te quieres ir a ver a tu familia.” Y tenía razón, pues en 10 años de casados iba cada dos meses a mi tierra. Lo asumí y en 1989 abrimos la primera tienda, sólo como comercializadores, pero yo buscaba la maquila, para que yo diseñara y ellos hicieran lo que yo diseñara.
Me fui a San Miguel de Allende a buscar herrajes muy definidos, de latón con diseños muy monos y los incrusté a las bolsas de piel. Ese fue mi éxito, el hacer lo que nadie hacía. Posteriormente como la moda iba cambiando empecé a diseñar portafolios, accesorios, chamarras, pantalones y bueno ahora ya manejamos el concepto integral de la mujer hasta los zapatos, pero fue por eso, por la inquietud de hacer con la materia prima de León lo que nadie había hecho
Liderando los destinos de las mujeres empresarias en Guanajuato
Betty Yamamoto, en la Toma de Protesta
de la Presidencia de AMMJE, con Carlos Abascal. |
¿Cuáles son tus influencias en el diseño?
La influencia definitivamente es de fuera, ya no puede ser solamente el territorio nacional; me nutro de exposiciones internacionales. Visitamos Italia, Alemania, Milán. Vamos a Las Vegas dos veces al año a exponer en la WSA (World Shoe Association) y bueno, la influencia es definitivamente internacional pero dándoles el toque personal, el sello distintivo.
¿Qué pasó con tus hijos cuando iniciaste el negocio?
Mis hijos siempre estuvieron acostumbrados a que estuviera con ellos, siempre cargué con ellos. Tengo varias anécdotas por andar con los hijos en el negocio, desde que se me cayeran del techo de la bodega y aterrizaran sobre la mercancía, hasta que los chamacos ahí andaban en bicicleta y bueno, ellos siempre estuvieron conmigo; quise que ellos vieran lo que cuesta iniciar. Gracias a Dios fue un crecimiento relativamente rápido porque en un año y medio ya tenía una tienda más y cuatro empleadas y fuimos creciendo. Al año, mi marido tuvo que dejar sus dos plazas después de trabajar 22 años en el magisterio e incorporarse de lleno al negocio.
¿Cómo te definirías?
Soy una mujer muy intensa, muy feliz. Me creo, me siento, muy contenta, muy alegre, así me siento… muy positiva. No me conformo fácilmente. Soy terca, soy tesonera porque tengo una idea y no descanso hasta que la realizo. Mi padre me decía “Mire mi hijita si va a la escuela, va estudiar y a ser la mejor y si va a la iglesia se me pone a rezar y no se distraiga. Pero si va a la fiesta baile hasta que se canse”. Entonces me enseñó a que yo disfrutara en cada lugar cada cosa. Mi papá es de los que decía: “Sáquese las manos de la bolsa porque las bolsas no se hicieron para traer las manos, si se cae ni las manos mete.” Si me veía quietecita me decía: “Muévase porque si no se mueve la zurra un zopilote.”
¿Cómo fue la reacción de tú familia cuando decidiste venirte a Guanajuato?
Diste en el clavo con una pregunta determinante en mi vida. Como ya mencioné yo soy la cuarta hija, soy el sándwich: 3 arriba y 3 abajo. Mi papá, siempre fue un hombre muy exigente, muy enérgico y a mí es a la que siempre me traía a la “carrilla” porque fui muy inquieta y un tanto desobediente; pero como fui muy cumplida en la escuela, mi papá no me podía decir nada, por esa misma razón.
Terminé la carrera y le dije: “Papá, ¿qué cree? con el plan piloto de la Normal de Saltillo, me mandan a Guanajuato” y me dice: “Mucho gusto, pero usted no se va, porque aquí quien manda soy yo y usted termina y se regresa a la casa”. Fue mi primera rebelión, la que marcó mi vida; para que yo entendiera que si yo quiero, yo puedo pues para mi era muy importante trabajar para poder realizarme. Mi papá estaba muy molesto y mi mamá me dijo: “Si tú me prometes que todo va a ir bien, yo meto las manos al fuego por ti. Déjame ver qué puedo hacer con tu papá pero si tú me sales mal, la que la lleva con él, soy yo”. Papá muy molesto dejó que me viniera y me dijo: “Que Dios la bendiga mi hijita, pero pobre de Usted que me resulte con una mala situación”.

El pilar más importante. La familia para Betty, ha sido a lo largo de su vida la mayor motivación.
En la imagen, con sus hijos Juan Carlos, Julio César, Jorge Eduardo y su esposo, Juan León.
Nos mandaron a un rancho en San José de Otates, municipio de Manuel Doblado. Ahí entraba el coche hasta cierto ranchito, después había que caminar 3 km. Me acuerdo que en 1979 se usaban plataformas de mecates como las de ahora. Con plataformas, llegamos con los pies ampollados al dichoso ranchito. Me pareció de película, también porque nunca había visto los potreros de piedra sobre piedra, más que en las películas de Pedro Infante. Sin luz eléctrica ni agua potable, había una inglecita, el correo y la escuela.
Ahí encontré a mi marido. Él es maestro originario de un rancho cercano que se llama La Muralla. El me dijo: “Yo estaba esperando a que llegaras, porque venían maestras nuevas, y no me gustaban y no me gustaban y cuando llegaste, luego, luego dije: ésta me gusta”. Y le dije: “Cuando yo llego y veo que había 3 maestros, le digo a mis compañeras: bueno como ustedes traen novio, yo no tengo problema. Yo separo al de los bigotes”. Al mes ya éramos novios. Claro que le avisé a mi mamá y mi papá se enfureció y casi viene por mí. Allá voy y les expliqué. Papá se quedó tranquilo, vino mi mamá, conoció al novio y se regresó. Cuando conoció mi mamá al novio me dijo: “Mi hijita, me voy más tranquila que antes, porque de veras sé que te va a cuidar”. Nos casamos, muy bien casados y nos venimos a vivir a León pero creo que si algo marcó mi vida, fue haber tenido el valor de hacer lo que quería hacer.
¿Cuál es la responsabilidad como líder en la marroquinería?
Mira, me tocó ser representante de la marroquinería en la CICEG ( Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato) en estos últimos dos años, los más difíciles para el gremio porque hemos visto el decrecimiento y el daño causado a la industria por la globalización pero también por el contrabando y la piratería. He estado trabajando muy de cerca con la Secretaría de Economía como representante de la Cámara para hacer estudios donde podamos comprobar el daño tan grande que se ha reflejando en el decrecimiento de nuestras industrias.
De la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias, AMMJE ¿Qué nos platicas?
Liz Vargas, tuvo a bien el convencer a mi marido en una fiesta porque era mi marido el que decía que “no“, porque: “No vas a poder con tanto” y finalmente decidí incursionar hace 5 años y medio cuando Liz misma inició su presidencia y me enamoré de la Asociación. Me gustó, sentí que era un espacio muy padre de realización para las mujeres que como yo, son “mayorcitas” de edad y que no tuvimos la preparación o el mundo empresarial en el que se están desenvolviendo ahora las jóvenes.
¿Y en cuanto a lo espiritual?
Mi mamá es sumamente espiritual, mi mamá es un ejemplo de mujer dedicada única y exclusivamente primero al marido, segundo a los hijos y entregada a la casa, al hogar y con una espiritualidad increíble. Mi mamá es viuda y vive sola pero tú nunca la vez sola; nunca la sientes sola. Tiene una alegría, una paz espiritual que se le nota. Tiene 73 años y es una mujer sana en todos los sentidos.
Y Betty, ¿Cómo te ves en el futuro?
En un futuro me veo realizada con mis hijos profesionistas, con mis hijos casados, girando en torno nuestro, como debe ser. Con su independencia, pero sin olvidar la familia. Y me veo con tres nueras bonitas, contentas y alegres y con unos lindos nietos. Así me veo, todavía con nuestro negocio en la jugada y con una familia unida.
Yo siento a la Betty muy alegre, pero debe haber algo que toque la médula …
Lo que toca mi médula, es la frustración de haber perdido a mi papá, cuando yo pensaba que estaba a punto de coronar mis esfuerzos de aceptación ante él. ¿Tú sabes lo que significaría para papá verme tomar protesta con mujeres empresarias, cuando no daba ni un cinco por mí? Papá a la hora de platicar con las visitas decía: “Todos mis hijos son buenos y valen lo que pesan pero ésta, ésta nos va a sacar canas verdes.” Y luego hago esto de la rebeldía de venirme a fuerza, esas cosas, y cuando iba ya demostrándole que hice las cosas bien, que me casé bien, que tengo mis 3 hijos, fallece. Alcanzó a conocer a los tres, justo cuando mi niño más chiquito tenia un año, en el 87, muere mi papá y yo como rebeldía me dije: “Hasta aquí quiero trabajar de maestra, ya no, ahora voy a hacer lo que yo siempre quise hacer, un negocio para darle gloria a mi padre con su nombre, lo que no vio”. Eso es lo que digo y cada logro pienso “Híjole, Papacito, tú lo estás viendo, pero no me lo estás reconociendo”. Desde chiquita yo quería ser la empresaria más exitosa de la región como Papá. Estos 17 años que tiene mi papá de no estar, son los que yo tengo trabajando como loca incansablemente, como si tuviera que estar justificándole: “mire, aquí está”.
¿Tus hijos heredaron tu rebeldía?
Me tocaron rebeldes en menor porcentaje, si acaso el último por chiqueado, porque la verdad los papás perdemos la fuerza de la mano izquierda cuando es el último, si es cierto que el chiquito es el chiqueado y él es el rebeldecillo pero de obedecer cosa normal. Del mayor te puedo decir que tengo el reflejo de mi marido. Un muchacho excelente, bueno, trabajador, honrado, además es un ejemplo y siempre hemos dicho que gracias a Dios el mayor salió muy bueno porque es el ejemplo de los dos, porque él es el que los lidera.
El segundo es un muchacho excelente, creativo, cosmopolita, estudioso. Es el artista de la familia. Si yo les contara los poemas que nos compone, lo que escribe acerca de nosotros. El día de los 25 años lo que leyó ante 400 invitados en el Salón de fiestas… todos estaban llorando, nos describió desde que éramos niños. “Mi padre originario de un rancho… mi mamá la chiquilla traviesa en un pueblo” y terminó diciendo, “Señores el amor existe y el destino también, aquí está la prueba: Mis padres.”
¿La mayor satisfacción?
Mi mayor logro es tener esta salud y esta energía. Soy una mujer muy sana, nunca me enfermo de nada. En nombre de esa salud me levanto todos los días y digo: “Ay, Madre Santa, pues que bien, ando parada ¿qué cosa buena voy a hacer?” Y mi mayor logro es derramar esta alegría y esta salud en los que me rodean. Esta familia León -Yamamoto somos el eje de la familia de él, de la familia mía y de muchas amistades.
¿Cuándo podrás decir “Misión cumplida”?
Cuando me muera, pero no quiero morir completita, yo quiero trascender, yo quiero que día con día me recuerden y eso es no morirme completa. Mi papá no se murió completito para mí, porque día con día sigue siendo mi ejemplo.