No hace mucho veíamos en campaña a los diputados federales que una vez electos hicieron el peor de los espectáculos en San Lázaro el 1 de diciembre ¿Pero no acaso salían en posters, espectaculares y volantes perfectamente bañados, peinados y con propuestas de cómo hacer un México mejor? ¿No andaban de casa en casa, pidiendo apoyo y narrando como habían descubierto el hilo negro para hacer de este país un paraíso?
Evidentemente no son todos y quisiera referirme a aquellos que van en contra de sus mismas propuestas de campaña.
¿Por qué tan rápidamente cambian su discurso de buenas personas por uno de lucha, revancha, egoísmo y protagonismo?
Los diputados locales del Distrito Federal también contendían por mejorar las condiciones de vida de todos los habitantes del DF y sus propuestas, lejos de ser espectaculares ideas económicas, políticas y sociales que fueran a favor de las mayorías, han cambiado por las que acaparan la atención de los medios de comunicación por tratarse de propuestas polémicas y que van en contra del orden social.
¿No deberían dar prioridad a propuestas que promoviera la producción industrial, la distribución de riqueza que incentivaran la atracción de inversión, propuestas que fueran a la par de los países industrializados y que permitieran el desarrollo de las comunicaciones, exportaciones, y servicios?
¿Realmente es un tema prioritario, promover el aborto, la eutanasia y el matrimonio entre homosexuales? ¿No son estas propuestas que atentan contra el espíritu mismo de la legalidad y que están lejos de generar una convivencia sana en la sociedad?
Son leyes de enfrentamiento para generar controversia y que van en contra del individuo mismo.
En otros países reciben noticias nuestras por el narcotráfico, inseguridad, escándalos, corrupción política, por un gobierno que promueve que un fotógrafo gringo que desnuda a miles de individuos realice su llamado “arte”, y que oculto con la bandera de la libertad de expresión justifica su falta de creatividad.
¿No debería México y la clase política ser reconocida por el pujante desarrollo económico, cultural, político y social, por su impresionante justicia en la distribución de la riqueza y contribución a la humanidad?
Estamos a 3 meses de renovar nuestro congreso local, y deberíamos observar y conocer perfectamente a nuestras alternativas, prever que alguno de ellos puede tener piel de oveja. Es la oportunidad que como civiles tenemos de participar dentro de la política nacional y no ser simples espectadores.
Espero que este ejemplar contribuya en su quehacer diario.

Lic. Rafael
López Rivera
Director Ejecutivo