 |
Mtro. Otto Granados Roldán
Director Asociado. Departamento de Ciencias Sociales y Humanidades, ITESM, Campus Aguascalientes
otto.granados@itesm.mx
|
Probablemente desde que Michael Porter publicó hace 17 años su ya legendario estudio “La ventaja competitiva de las naciones”, todos los índices o reportes internacionales que miden la competitividad global hacen hincapié en que la evidencia más sólida demuestra que entre los factores cruciales del progreso y bienestar de los países, en primerísimo lugar destacan la preservación del estado de derecho y los niveles de seguridad. Por esta razón, en la mayoría de los que ahora se divulgan este es un dato que debilita fuertemente la competitividad de México y, en particular, de algunos de sus estados.
El fenómeno es, sin duda, de enorme complejidad y todo parece indicar que no hay recetas únicas, sencillas o rápidas, y que, antes bien, la crisis de la inseguridad se ha ido expandiendo hacia estados que antes no mostraban signos de deterioro o bien que guardan condiciones sociales y económicas buenas y, por tanto, parecían estar más o menos inmunes a estos problemas. Este podría ser el caso de Aguascalientes.

Partamos de la siguiente obviedad: la construcción de una sociedad fuerte, civilizada y eficiente puede verse a corto plazo lesionada por fenómenos muy corrosivos para la cohesión institucional y la estabilidad del estado. Veamos.
En los últimos cinco o seis meses se han producido en Aguascalientes acontecimientos violentos o de tintes criminales que deben ser una seria señal de alerta para las autoridades federales, estatales y municipales. La más reciente, durante la semana santa, fue el arraigo en la ciudad de México por parte de la Procuraduría General de la República , de cinco miembros de corporaciones locales. El hecho es grave porque, por una parte, revela que podría haber una clara descomposición en las policías estatales y municipales y, por otro, porque ante la imposibilidad de que el estado o en su caso el municipio tuvieran capacidad de detección y control del fenómeno, se hace necesario que intervengan las dependencias federales, lo que no siempre garantiza que el problema de fondo se corrija y se resuelva, en especial si, como ha ocurrido en otros estados, la acción de éstas últimas tiende a ser escenográfica o temporal.
 |
El hecho no es menor porque la primera obligación de cualquier gobierno es garantizar a sus ciudadanos un ambiente esencial de estabilidad, seguridad, tranquilidad y paz públicas que, en el caso de los hechos sucedidos estos meses, es obvio que no ha sido así. En segundo lugar el asunto es pernicioso porque a veces este tipo de distorsiones son como una hidra con demasiadas cabezas y eso hace crecientemente difícil erradicarlas de fondo; es decir, en algún momento no es que las autoridades locales no quieran hacerlo sino simplemente que el asunto se volvió demasiado complejo de modo tal que ya no se puede afrontar la cuestión con facilidad. La tercera razón es que no hay estado que funcione saludablemente en términos de crecimiento económico o en la generación de empleo productivo, si no garantiza las condiciones mínimas de certidumbre; es decir, aquellas que le brinden a los ciudadanos serenidad para vivir, para trabajar, para ejercer su libertad. Desde luego que hay casos de ciudades con crecimiento pero con altísimos costos en la cohesión social: el DF o Tijuana son los ejemplos que debemos evitar.
Y, finalmente, el tema es grave en sí mismo porque la gente está preocupada. Como lo muestra la siguiente encuesta, levantada a finales de marzo, casi el 50% de la población piensa que el principal problema es la delincuencia y la inseguridad, el 65% declaró que el problema que más urgentemente debe atenderse en las colonias es la vigilancia, y el 83% de los habitantes de la capital opina que la inseguridad ha aumentado en comparación con el mismo período del año pasado.
¿Cuál es hoy el principal problema del estado de Aguascalientes?
¿Y comparando con el año anterior, usted considera que la delincuencia en el municipio de Aguascalientes ha aumentado o que ha disminuido?

¿Cuál es el principal servicio público que debe mejorarse en su colonia o localidad?
Fuente: Consulta Mitofsky, marzo 2007
Aunque a veces las percepciones de la ciudadanía no necesariamente son análogas a lo que ocurre en la estricta realidad, el problema con ellas, en este caso, es que cuando una sociedad siente que ya no está bien protegida en su libertad, su integridad física o su patrimonio, se produce una especie de temor y, en casos extremos, una histeria colectiva que modifica patrones de comportamiento, hábitos de consumo y decisiones de inversión. Y todo ello, naturalmente, impacta al crecimiento, al desarrollo, en suma, a la prosperidad. La capacidad que los gobiernos estatal y municipal tengan para neutralizar el problema en el corto plazo, será decisiva para el futuro de Aguascalientes.