ELLOS SON
Monseñor José Guadalupe Martín Rábago
 

José Luis Díaz
Plató 54
luisdiazfoto@hotmail.com
Con la colaboración de Miguel Ángel de Alba

Desde los 13 años de edad dedicado al servicio a Cristo, es uno de los jerarcas de la iglesia católica más importantes en México; testigo del Concilio Vaticano II y el más fuerte impulsor del esclarecimiento de la muerte de Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, desde octubre de 1995, funge como Obispo de la Diócesis de León, Gto.

JLD: Sr. Arzobispo muchas gracias por recibirnos aquí en su casa. ¿Dónde y cuando nace usted?

SO: Mucho gusto, bienvenidos esta casa también es de ustedes. Yo nací en el pueblo de San Miguel el Alto, Jalisco el 12 de octubre de 1935, soy alteño. San Miguel es prácticamente el pueblo geográficamente central de la región de los altos de Jalisco y eso tiene una connotación no solamente geográfica sino también psicológica pues lo marca a uno espiritualmente. Es una región con unas características muy especiales y creo que me ha moldeado en muchos aspectos de mi vida.

JLD: Gracias Sr. Obispo, ¿el nombre de sus papás?

SO: Mi padre se llamaba Cesáreo Martín y mi madre María. A los dos el Señor los ha recogido ya. Fuimos doce hermanos, pero sobrevivimos solamente seis y yo soy el tercero. Tengo un hermano y una hermana mayores que yo y luego vienen tres hermanos menores.

JLD: ¿Qué me platica de su niñez? Díganos un poquito de ello.

SO: La vida del pueblo en aquellos tiempos era una vida sumamente tranquila de tal manera que el pueblo en general se puede decir que era como una gran familia. Especialmente lo que recuerdo más de esos años es mi familia que estaba tan integrada… profundamente religiosa donde podiamos vivir la experiencia de tener unos padres que fueron para mi en todo sentido modelo: mi madre una mujer consagrada totalmente a sus deberes, mi padre un hombre trabajador y honesto. Viviamos con austeridad, con una vida hecha de disciplina, de orden y al mismo tiempo de mucho cariño entre nosotros, eso es lo que francamente más recuerdo de mi vida en el pueblo que, por otra parte no fue muy larga porque nada más estuve ahí los primeros trece años de mi vida. Salí para irme a estudiar a Guadalajara.

JLD: ¿Qué estudió? ¿Ingresó al seminario desde esa edad?

SO: Sí. Terminé la escuela primaria y entré al seminario de Guadalajara donde practicamente realicé los estudios equivalentes a la secundaria y a la preparatoria. Ahí estuve durante siete años e inicié los estudios de filosofía que son parte de la formación hacia el sacerdocio y con diecinueve años de edad fui enviado a estudiar a Roma, donde estuve ocho años.


En la Ordenación Episcopal, a cargo del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.

JLD: ¿Qué es lo que más recuerda o su experencia más profunda de su estancia allá?

SO: Me tocó vivir momentos históricamente muy importantes en la vida de la iglesia, como conocer al Papa Pío Xll que dos años después de haber llegado murió. Tuve la oportunidad de asistir a sus funerales y luego asistir a la elección de Juan XXlll, saludarlo y conocerlo; estaba en Roma todavía cuando el murió también y puede entrar al baticabo para llegar a la recámara donde estaba todavía el cadaver del Papa tendido y besarle su mano. Estuve de igual forma en la elección del Papa Paulo Vl en la plaza de San Pedro y en la misa del inicio de su pontificado. Me tocó el comienzo del Concilio Vaticano II cuando Roma era una efervescencia. Entonces, había presidencia de obispos de todo el mundo, periodistas y teólogos de los más connotados (que estaban como peritos asesores). Para Roma, significaba en ese momento deveras estar en el centro del mundo de la catolicidad y lo viví muy intensamente.

 

 

JLD: Cuando llega a esta diócesis, había usted pasado por álgidas experiencias. Platíquenos un poco sobre eso.

SO: Yo llevaba tres años de obispo auxiliar de Guadalajara; fui consagrado obispo en el año de 1992 por el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo y estaba por cumplir el primer año como tal cuando él fue asesinado. Yo estaba totalmente convencido de que el obispo Hernández Urtado el que llevaba treinta y dos años de obispo iba a ser elegido pero sorpresivamente me pusieron a mi y fue un año muy difícil. Me tocó hacer frente a la situación de la tragedia y buscar la manera de pedir justicia, pedir conocimiento de la verdad de lo que había pasado pero al mismo tiempo evitar en el ambiente de la comunidad la confrontación, la violencia, invitar a todos a mantener nuestra legítima exigencia de verdad y de justicia pero sin provocar violencia. Los medios de comunicación se volcaban constantemente para pedir información en la relación con la autoridades federales y fui llamado en diferentes ocaciones a la ciudad de México a entrevistarme con el entonces Procurador General de la República, Jorge Carpizo con el secretario de Gobernación (Patrocinio Gonzaléz) y también con Carlos Salinas de Gortari en fin, fueron muchos momentos de tensión.

JLD: ¿Y se hizo justicia?

SO: ¿Justicia? Yo creo que se llegó a un punto muerto en el que la gente no ha quedado satisfecha con las respuestas que se han dado.

JLD: ¿Usted ya no tuvo ninguna conjetura que supiera que pasó?

SO: No, la verdad es que yo no me quise lanzar a hacer conjeturas porque podíamos confundir a la gente. Pensé que era como estar sentado en un barril de pólvora y que aventar un cerillo era muy arriesgado por lo que se hacía necesario mantenernos en un ambiente de prudencia y de discreción.


A la edad de 19 años fue a estudiar a Roma
donde le tocó vivir momentos históricamente
muy importantes en la vida de la iglesia.

JLD: Pero también aquí me sale otra pregunta. El problema que presentan los medios: son demasiado fuertes, inquisitivos, agudos y hasta podriamos decir perversos en sus preguntas. ¿No lo siente de alguna manera que se exagera muchas veces esa libertad de expresión, libertad de prensa?

SO: Si, yo creo que hay diferencia entre los medios, hay medios que son honestos que cumplen su misión de informar y que son respetuosos de la persona pero sí hay algunos medios que en realidad lo que buscan es más bien es el amarillismo, la pregunta capciosa, encontrar una respuesta que de alguna manera pueda ser mal interpretada. Las repercusiones que tienen las palabras que uno dice a nivel nacional puedenser muy fuertes y en algunos casos, tengo que ser sincero, sí me ha golpeado el uso que se ha hecho de palabras o expresiones que después han sido totalmente manipuladas.

JLD: Sr. Obispo, por otra parte, cada vez es más difícil encontrar vocaciones tal vez por lo que se está comentando de que el joven está más arraigado a otro tipo de satisfacciones ¿qué piensa usted al respecto?

SO: Es cierto, creo que el ambiente de la cultura que vivimos actualmente ha hecho que el joven sea más sensible ahora a lo que son las emociones fugaces intensas pero carentes de raíces, por eso resulta difícil proponerles un ideal de vida que este hecha totalmente para la entrega.

JLD: Sr. Obispo, muchísimas gracias.

SO: Gracias a ustedes, fue un placer poder compartir con ustedes todas estas emociones, que no solamente son recuerdos sino vivencias muy íntimas que van por dentro. Comparto la afirmación que hacía usted que no somos seres de otro mundo, somos seres humanos, por ahí a veces digo en plan de broma a quien parece no comprender que somos seres humanos, digo no traemos las alas de ángeles escondidas atrás de la espalda, somos seres humanos que vivimos al igual que todos los demás alegrías y tristezas, momentos de triunfo y momentos en los cuales experimentamos también el golpeteo de la incomprensión, momentos de sonrisa y hasta de llanto, también todos los hemos experimentado.