HABLEMOS DE NEGOCIOS Y COMPETITIVIDAD
Pensando en grande
 

Ing. Salvador Rodríguez Aldrete
Director General de Asesores Patrimoniales CAS del Bajío, S.C.
srodriguez@sryamex.com

Shangai, China, Enero del 2007.

Me siento a escribir esta colaboración para Líder Empresarial al inicio de un viaje muy corto por el país del que tanto se habla en el mundo: China.

Es este mi cuarto viaje en doce meses. Cada vez que vengo me asombro más de la pujanza y el vigor de la economía China ; En octubre del año pasado estaban inaugurando un ferrocarril por el Tibet, atravesando mesetas a 4,000 kms. sobre el nivel del mar y que constantemente están heladas. Hoy leo que la semana próxima iniciará el Tren Bala de Shanghai modelado sobre el Shinkansen japonés, que pronto abrirá una planta de Airbus en Tianjin, y que el gobierno aprobó un plan para desarrollar CINCO grupos de puertos marítimos y fluviales con toda una infraestructura adyacente de ferrocarril, carreteras y almacenamiento. Volteo por la ventana de mi hotel y observo la construcción del edificio más alto del mundo, segundos y terceros pisos en las carreteras y un sinnúmero de grúas trabajando en la construcción. Los chinos piensan en grande y ejecutan en grande.

Sin duda el modelo chino no es perfecto; los problemas saltan a la vista: polución de aire y agua, congestionamientos, apertura de la brecha social, etc. Pero no puedo negar que la alternativa de vivir en una economía en crecimiento es más atractiva que el de hacerlo en una estancada.

Me llega información de mi ciudad: se anuncia que las negociaciones que se llevan a cabo en la sede nacional del partido político en el poder para modificar una decisión -buena o mala- del Congreso local, han sido exitosas pero que el proceso para expulsar al titular del ejecutivo por lograr que el congreso le aprobara un endeudamiento para proyectos grandes sigue su curso. Me pregunto: ¿Qué tiene que hacer un partido negociando decisiones de un poder autónomo? No encuentro respuesta.

Pero independientemente de la incongruencia de tales negociaciones, me molesta el fondo de ellas. No es una discusión sobre la viabilidad de los proyectos o del endeudamiento. Es un pleito por el poder. Mientras que los asiáticos anuncian inversiones a 50 años, los mexicanos tenemos en el horizonte el próximo cambio de gobierno. Así nunca vamos a competir en la carrera del progreso mundial.

Todo empresario sabe que lo importante no es si se está endeudado, sino el uso del endeudamiento y la capacidad de pago. Las escuelas de dirección nos enseñan todas las ventajas de apalancarse si el dinero se usa para producir más dinero pero si se usa para pagar gasto de operación, vamos a la quiebra segura.

La pregunta no es entonces: ¿Cuánto me endeudo?, sino ¿Para qué lo uso?

La clave está en la viabilidad de los proyectos, en su capacidad de detonar la economía, en su generación de empleos sostenibles y bien pagados; no en el “cuánto” y mucho menos en si van a “hacer lucir” al gobernador en turno.

Los empresarios tenemos la obligación de participar en decisiones que afectan el presente o el futuro de nuestra comunidad. Aquí estamos, aquí arriesgamos y aquí queremos estar. Una de nuestras obligaciones es insertar un poco de sentido empresarial en las decisiones de la democracia. A nadie nos gustó el Impuesto Sobre Nómina y personalmente sigo pensando que es un impuesto regresivo que grava lo incorrecto. Qué ironía: si creo empleos me cuesta más.

Pero ya está aquí y pienso que nadie puede negar la necesidad del estado de tener mayor ingreso propio. Ahora, lo que debemos exigir es que se use correctamente y pensando en el largo plazo.

El quid de la cuestión es que los proyectos a financiar con el ISN sean verdaderamente detonadores del desarrollo económico. Si comprometo los ingresos de 50 años al nivel actual no me importa puesto que tendré más ingresos producto de mi inversión. Y si no es así, ¿por qué me endeudo en la empresa?

Dice el profesor Michael Spence, Premio Nobel de Economía 2001: “El desarrollo en el ingreso se deriva de tres fuentes: (1) Inversión, (2) Tecnología o aplicación del conocimiento práctico y (3) Incremento en el grupo poblacional con empleo productivo”. Continúa en el mismo artículo: “La trayectoria de rápido crecimiento económico está caracterizada por altos niveles de ahorro interno (…). La inversión incluye un componente substancial de inversión pública particularmente en educación y en infraestructura, que es la fuerza impulsora del proceso de crecimiento” (1), ambos cruciales puesto que incrementan la tasa de retorno a la inversión privada.

Está claro que en Aguascalientes no tenemos mucha mano de obra en los sectores primarios por lo que nos queda la inversión y la tecnología. De la necesidad de inversión en educación he comentado ampliamente en artículos previos. De la tecnología también. Me parece que preocuparnos por la inversión PRODUCTIVA en obra pública es un deber de los empresarios y además, en términos generales, nos conviene puesto que incrementa la tasa de retorno a la inversión privada.

Para cuando esta colaboración se publique espero que la efervescencia política haya pasado y finalmente esté decidido el monto y el plazo a endeudarnos. Espero que la decisión haya sido de los ciudadanos del estado y no de ninguna oficina partidista en el DF.

Finalmente, tendremos un monto para invertir. Este será el momento de participar, cuestionando cada proyecto con ánimo crítico pero propositito, pensando siempre en grande, no como pueblo que hace mucho no somos. Aquí la participación de los organismos empresariales es clave. Analizando los proyectos con visión de progreso para el estado y no en cuánto va a ayudar a mi gremio particular o a mí personalmente. Finalmente, si el estado crece todos ganamos.

La competencia global es feroz. No da cuartel. Si queremos que nuestros jóvenes, de todos los estratos sociales, no emigren, debemos generar oportunidades económicas. Eso no lo lograremos pensando en chiquito. Aguascalientes fue reconocido por su pujanza económica y la perdió. Lo rebasaron estados como San Luis Potosí, Guanajuato y Querétaro. Es tiempo de pensar en grande como ya lo hacen los chinos y en su momento lo hicieron los coreanos, malayos y taiwaneses.

Y no es cuestión de tantos años. El avance chino arrancó a principios de los 90’s, justamente cuando Aguascalientes era un modelo de crecimiento. Ellos aceleraron y nosotros frenamos.

Es momento de actuar. Tenemos una oportunidad de aprovechar recursos que nosotros aportamos para generar un estado competitivo globalmente. Involucrémonos, participemos y seamos activos pero siempre pensando en el largo plazo y en el bien común; nunca en intereses de sector o peor aún, personales o de partido.

Hasta el próximo número de Líder Empresarial.

(1) Why China Grows So Fast, Michael Spence, WSTJ, 24-1-2007.