HABLEMOS DE NEGOCIOS Y COMPETITIVIDAD
El empresario y su visión
 

Ing. Salvador Rodríguez Aldrete
Director General de Asesores Patrimoniales CAS del Bajío, S.C.
srodriguez@sryamex.com

Emprender: (Del lat. in, en, y prendĕre, coger). Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierra dificultad o peligro. (Diccionario de la Lengua Española , XXII Ed.)

Y si el empresario es alguien que emprende, parecería claro que para serlo se requiere tener amplitud de miras y ver el beneficio en el futuro, puesto que el presente “encierra dificultad o peligro”.

Es precisamente la capacidad de aceptar el riesgo lo que hace a los empresarios una clase diferente. Sin embargo, pareciera ser que en nuestro país y particularmente en nuestra comunidad, hemos perdido la capacidad para asumir el riesgo.

¿Qué nos ha pasado? Quizá los golpes de cada sexenio en épocas pasadas nos hicieron muy cautelosos. Quizá no hemos sido capaces de preparar a las nuevas generaciones.

Seguramente existen muchas razones ya que el comportamiento de un grupo social es de lo más complejo que existe. Algunas que llaman mi atención a raíz de la observación de ciertos eventos y comportamientos de empresarios y grupos empresariales, son las siguientes:

  • Falta de capacidad de analizar el largo plazo.
  • Carencia de voluntad para compartir el control
  • Desconocimiento del entorno global.

El propósito de esta colaboración es presentar mi perspectiva de los elementos anteriores, reconociendo que no son ni todos ni necesariamente causales directos de la cautela empresarial de nuestra comunidad. Revisemos cada una de ellas

Falta de capacidad para analizar el largo plazo

Esta habilidad, que pudiera decirse es la base de la capacidad empresarial, se ha ido perdiendo entre nuestra comunidad. Las épocas de la economía cerrada y las ganancias rápidas nos llevaron a esperar la recompensa en el corto plazo. Sin embargo, en un mundo global, las expectativas de retorno se miden en lustros y a veces en décadas.

Esta miopía nos lleva, como comunidad, a ceder espacios ante los embates de los foráneos, nacionales y extranjeros. Y en lugar de decidir enfrentarlos en el terreno de la competencia, buscamos asociarnos en cámaras y grupos que “trabajan para protegernos de los de fuera” ¿Será esta la posición correcta?

Sostengo que no lo es. Me parece que las cámaras y las asociaciones empresariales no deben nunca el buscar proteger territorios. Por el contrario, su misión es hacernos más competitivos para penetrar nuevas zonas con nuestros productos y servicios.

¿Y cómo hacerlo? La clave, sostengo, está una vez más en la educación, aunque en este caso acompañada de una verdadera voluntad de cambiar nuestra actitud. Si tenemos herramientas metodológicas sólidas para analizar las posibilidades de éxito de nuestro proyecto en el largo plazo, podremos sentirnos más firmes a la hora de emprenderlo. Aquí la educación de nosotros mismos es fundamental y oferta en nuestra comunidad tenemos en amplitud.

Pero quizá el escollo más importante se encuentre en nuestra actitud hacia el futuro y nuestra visión del mundo. Esta parte la comentaré párrafos abajo al referirme a nuestra actitud dentro de la globalización.

Carencia de voluntad para compartir el control

Los empresarios mexicanos estamos acostumbrados a ser “los mandones”. Cuántas veces no hemos escuchado a un empresario decir: “Si no tengo el control, no le entro”.

Y quizá esta actitud fuera válida en el pasado pero hoy en día el mundo no es así. En los días en que preparaba este artículo tuve oportunidad de escuchar al Dr. Pedro Aspe hablar sobre su experiencia al fundar y operar Volaris, la línea aérea de bajo costo que ha sido tan exitosa. Para sorpresa de varios en el auditorio, el Dr. Aspe compartió con nosotros que Volaris es la conjunción de cuatro socios, cada uno con el 25% de propiedad y con igual derecho en las decisiones; todos ellos potencias en su industria: Protego, Televisa, Inbursa y Taca. No parecería que si los señores Aspe, Azcárraga, Slim y Kriete están dispuestos a invertir en una empresa sin tener el control absoluto, hacerlo sea una decisión imprudente, particularmente cuando revisamos su récord como empresarios.

El mundo de hoy exige de sinergia. Las sinergias requieren de flexibilidad y adaptabilidad. En el caso de Volaris, la razón de compartir no está en la dificultad de cualquiera de los socios para aportar el 100% del capital sino en la necesidad de tener al mejor en cada una de las áreas importantes para el éxito de la empresa. Cuando nosotros nos negamos a compartir el mando, también estamos cerrándonos a las posibilidades de obtener capacidades y visiones que pueden ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Desconocimiento del entorno global

He escuchado a empresarios locales decir: “Yo no viajo”. Muy respetable decisión pero seguramente su visión es más limitada que la de aquellos que observan y analizan de manera directa lo que pasa en el mundo.

Los norteamericanos son famosos por ser localistas. “Parroquiales” dirían ellos, en referencia a las parroquias de los pueblos. No conocen mucho fuera de los Estados Unidos y en sus escuelas poco se estudia el mundo en su conjunto, están llenos de prejuicios. Los europeos, por el contrario, se consideran ciudadanos del mundo, hablan varios idiomas y frecuentemente conocen dos o más continentes.

¿Y a quién ve uno haciendo los grandes negocios en China, India y otros países de Oriente que hoy crecen a tasas del doble o triple que las nuestras? Europeos ciertamente. Los norteamericanos compran o establecen plantas para surtir a su mercado, los europeos fundan empresas para surtir al mercado interno y exportar a todo el mundo.

La visión global es una característica indispensable para el empresario de hoy que a veces parece que hemos perdido por completo. Vaya, ni en contra de nuestros propios connacionales podemos competir y si no pregunten quién está realizando las inversiones importantes de hoy en Aguascalientes.

Si queremos tener un estado fuerte, es indispensable pensar que el límite es el mundo, que tenemos que asociarnos con el mejor de cada rama sin importar quién mande y que el rendimiento de nuestra inversión lo veremos en el muy largo plazo. Hay que emprender y emprender encierra “dificultad y peligro”.

Mis mejores deseos para 2007 y hasta la próxima edición de Líder Empresarial.