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Dr. Francisco Rangel Cáceres
Rector de la Universidad Tecnológica del Centro de Veracruz
frangel@artizon.com.mx
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Es alarmante observar la gran responsabilidad que tienen los líderes de las diversas organizaciones empresariales, públicas, políticas y sociales que a pesar de que saben con claridad qué problemas están afectando gravemente a la economía mexicana, aún no han sido capaces de ponerse de acuerdo en cómo actuar y hacer sinergia e implementar las políticas, las estrategias y las acciones que permitan eliminar lo que tiene de rodillas al país.
Convencionalmente los diversos líderes sociales, sin importar la trinchera en que se encuentren, saben que si mejoran las variables macroeconómicas de la nación, así como la eficiencia de las instituciones gubernamentales y si aunado a lo anterior, en vez de ser consumidores nos convirtiéramos en generadores de tecnología sin duda alguna, no hubiese excusa para que existiera un mejoramiento en la competitividad del Estado. No obstante, esto no ha sucedido por diversas cuestiones, una de ellas, la falta de capacidad para negociar y llegar a acuerdos ganar-ganar, ya que se anteponen los intereses personales o los de grupo en lugar de buscar el bien común de la sociedad.

Algunos indicadores que nos permiten hacer una comparación objetiva con otras naciones y definir cuáles han sido los resultados alcanzados hasta este momento en materia de investigación y desarrollo por nuestro país, son:
Población económicamente activa |
| México |
11%
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Estados Unidos
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36% |
| Canadá |
42% |
Como se observa, la diferencia con nuestros socios comerciales es muy grande.
Porcentaje de investigadores por cada mil habitantes
que pertenecen a la población económicamente activa |
| México |
0.7% |
Corea |
6% |
| Estados Unidos |
14% |
Inversión nacional en investigación y desarrollo
(Porcentaje del PIB) |
| México |
0.4% |
Estados Unidos |
2% |
| Suecia |
3.7% |
En este indicador notamos también una brecha importante; a finales de la década de los setenta las Naciones Unidas ya recomendaba que para garantizar la innovación e investigación tecnológica de una nación, era necesario destinar al menos el 1% del PIB.
Participación del sector privado en
materia
de investigación y desarrollo
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| México |
24% |
España |
50% |
| Corea |
73% |
Haciendo un breve paréntesis, un caso que se debe resaltar con estos indicadores es la experiencia de la República de Corea, que cincuenta años antes de la segunda guerra mundial era una nación con muchos problemas económicos -Japón no había permitido la impartición de educación superior durante ese tiempo- sin embargo, después del conflicto le bastaron 10 años para convertir la mano de obra rural y primitiva en una población trabajadora altamente productiva, hasta llegar a ser una de las economías más fuertes en la actualidad.
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Tal parece, que en México la retórica y la demagogia han demeritado al líder del siglo veintiuno, ya que en lugar de actuar y atacar la problemática de frente, tiene temor para crear las políticas públicas que incidan directamente en el mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad mexicana. Muchas decisiones no se toman por no afectar la zona de confort de los directivos o por no afectar el voto de los partidarios, sin importar el impacto negativo que esto genera en la productividad y competitividad de las organizaciones.
Hoy más que nunca, la sociedad mexicana del tercer milenio requiere de dirigentes que sean sinceros, íntegros y leales a sus principios, que no se compren ni se vendan a intereses mezquinos, que posean la capacidad de hacer sinergia y construir acuerdos ganar-ganar con gente que piense y opine diferente a ellos, que tengan el valor de romper los esquemas tradicionales de administrar, de producir y hacer política. Sólo así, el liderazgo de los líderes del mañana contribuirá a mejorar positivamente la productividad del país y se crearán las condiciones para que México compita con éxito en un entorno agresivo, dinámico y global.