ELLOS SON...
Semblanza de Don Roberto Plasencia Gutiérrez
 

José Luis Díaz Ramírez
Fotógrafo
luisdiazfoto@hotmail.com

José Luis Díaz Ramírez, con toda una vida dedicado a la fotografía en la Ciudad de León, Gto. ha tenido la oportunidad, gracias a su talento y prestigio de realizar estudios fotográficos a gobernadores, personajes destacados de la política, empresarios y gente que por su actividad o experiencia, tiene algo que contar de interés para la sociedad.

En esta ocasión comparte con Líder Empresarial, una semblanza de la vida de Don Roberto Plascencia Gutiérrez, fundador de Grupo Flexi, una de las empresas más sólidas e importantes en manufactura de calzado a nivel nacional.

El antecedente familiar se ubica en Los Altos de Jalisco en la región de Arandas y Atotonilco; la primera cuna del nacimiento de Don Marcos Plasencia y Doña Refugio Gutiérrez de Plasencia y Atotonilco, lugar de nacimiento de su hijo Roberto en el año de 1917, el tercero de ocho hijos. La profesión del padre de Don Roberto fue la agricultura y el comercio, lo que permitió formar a su familia con decoro sin lujos ni comodidades extremas.

Alrededor de 1920 el padre decide abandonar su tierra y trasladarse a la ciudad de León, ya importante centro de comercio de manufacturas textiles, industria del cuero y calzado.

Desde pequeño ayuda a su padre en la tienda de abarrotes y es en esta experiencia que debe cumplir desde muy pequeño, que se va formando a su tierna edad la visión de un mundo donde el esfuerzo y el trabajo cotidiano son la norma, y que por otra parte le impedían compartir juegos y andanzas propias de su edad. Ahí se sembró ya la semilla que seguramente lo impulsó a alcanzar metas no previstas en esos años de su infancia.

Por el año de 1930, a los 13 años entró a trabajar en la peletería de Don Julio Noé, y gracias a su inquietud por aprender y al buen desempeño que en él observaba, el patrón le encargaría en pocos años buena parte de las tareas de aquel negocio que vendía suelas de vaqueta, carnazas, forros y pieles para la fabricación de zapatos.

Recordemos que en aquella época se surtía como aún hoy en día, materiales para fabricar calzado a un amplio número de pequeños talleres familiares, lo cual le brindaba la oportunidad de entablar amistad y relaciones con innumerables personas. Sería este rasgo bien identificado lo que le dio la facilidad para hacerse de relaciones que le abrirían muchas puertas en la vida futura.

Cinco años más tarde, a los 18 años de vida con mucha salud, dotado de un carácter sereno y reflexivo, se lanzó a fondo a la vida de trabajo impulsado seguramente por el deseo de superación que su padre supo infudir en él, orientado a ser, más que a tener.

A su temprana edad aceptó el reto de iniciarse en la fabricación de zapatos. El pequeño taller que había iniciado Don Marcos a insistencia del hermano mayor Benjamín, al poco tiempo queda a cargo de Roberto pues su hermano decide trasladarse a la capital a buscar mejores horizontes, así queda Roberto ante la necesidad de dirigir su propio negocio. Calzado Duende sería el nombre con el que se identificaría el zapato para niños, época difícil para el pequeño empresario con escaso capital, incipiente conocimiento de la técnica y con un ambiente laboral adverso. Eran tiempos de la marcada influencia de las ideas socialistas, en las que “la autoridad tenía la consigna de votar a favor del obrero, tuviere la razón quien la tuviere”. En ese tiempo a consecuencia de problemas laborales tuvo que cerrar la empresa en dos ocasiones, sin embargo gracias a la determinación y entrega a su tarea, a los consejos y apoyos de los compañeros de su gremio facilitadas seguramente por sus buenas relaciones, se fue abriendo camino tanto con proveedores como con algunos empresarios financieros que le abrieron crédito dada su formalidad para cubrir sus compromisos. Todo esto aunado a su buen gusto para el diseño de producto y una esmerada manufactura fueron abriendo camino para colocar la marca Duende en el mercado de zapato para niño, como una marca preferida por la clientela.

A mediados de los años 40 aparece en escena Alfonso Plasencia Gutiérrez, su hermano, quien después de una carrera práctica por las diferentes áreas de la manufactura, se hace responsable de la producción, etapa en que se lograron significativos avances en ese ámbito. Mientras tanto Benjamín el mayor se hacía cargo de las ventas en el Distrito Federal iniciando así la introducción de la marca en ese mercado. Por esa época la Segunda Guerra Mundial, que por desgracia causó pérdidas irreparables en la población, paradójicamente propició una época de bonanza a nuestro país en el comercio y la industria, dado que tenían oportunidad de abastecer al vecino país, para efectos de suministros de bienes de todo tipo que la economía bélica demandaba.

En esa época en los tardíos cuarentas, Don Marcos, su padre, se compromete de manera por demás admirable como representante de ventas para la zona norte del país. Esta mancuerna padre e hijo abrió nuevos cauces de negocios que fueron cimentando día a día aquel pequeñísimo negocio que hacía 15 años había comenzado.

¿Cómo se puede definir al hombre de empresa Don Roberto Plasencia Gutiérrez?

Dotado de un talento natural para los números, fue además desarrollando una visión de negocios de largo plazo. Se preocupó desde temprana edad por superarse en todos aspectos, tanto del negocio como de la vida familiar. Ya para entonces casado con Doña Ofelia Saldaña Martínez fue procreando su prolífica descendencia de 11 hijos: Roberto el mayor, Araceli, Jorge, Miguel Angel, Mercedes, Rosalinda, Mario Rodrigo, Luis Arturo, María Guadalupe, Blanca Elena, y Virginia.

Con la trayectoria de Don Roberto, la herencia de los valores morales de Don Marcos y Doña Cuquita y los conocimientos universitarios de algunos de sus hijos y el empuje de otra parte de ellos se diversifican los negocios hacia la Curtiduría a cargo de su hijo Jorge, hoy transformada en una de las empresas más reconocidas de su ramo, la Hulera Gomma a cargo de su hijo Mario Plasencia y la empresa zapatera a cargo de su hijo Roberto que continuó la tradición hoy conocida como Flexi, nombre que surgió a propósito por la iniciativa de su hermano Don Jesús Plasencia quien formó parte del cuerpo de ventas por 20 años. Las empresas citadas hoy proporcionan trabajo directo a más de 5,000 personas y representa un importante factor de desarrollo económico y social en la comunidad.

Don Roberto, hombre sensible a las necesidades de los demás practicó de manera callada el apoyo a personas e instituciones necesitadas. Se cuenta que en alguna ocasión al estar en obra de ampliación de la fabrica ubicada en Madero afectó la estructura de la escuela ubicada a espaldas por la calle Zaragoza establecida en un viejo casco de vecindad, al día siguiente se presentó la Directora para plantear su problema. Don Roberto la tranquilizó de inmediato y le ofreció construir una escuela nueva con un nivel adicional de aulas, la cual funciona todavía en ese sitio.

La vida de Don Roberto se fraguó en la filosofía del trabajo, del ahorro, de la mesura, del respeto a la dignidad de la persona, aspecto que colocó siempre por delante en la toma de decisiones trascendentes; el cuidado por las cosas del hogar y el bienestar de quien con él colaboraban y así, se ganó el respeto y cariño de sus hijos y aún hoy, de sus obreros y empleados sobrevivientes, así como de sus amigos y la sociedad leonesa que le conoció.

Don Roberto Plasencia Gutiérrez en unión de su señora esposa, quien siempre le impulsó en su vida con apoyo y cuidado del hogar, sembró a lo largo de su vida el ejemplo para sus hijos, el reconocimiento y aprecio de quienes dependieron de él, así como de sus clientes, proveedores y amigos. En el transcurso de su vida destaca otro ángulo interesante, referido a la atención que concedió siempre al cultivo de la amistad y a las buenas relaciones con amigos y familiares con quienes siempre convivió y atendió en forma desinteresada.

Su etapa de empresario corrió de 1935 a 1983, gracias a Dios y a la visión y apego al cumplimiento ético en su carrera logra establecer la estructura y cimientos fundamentales de las empresas ya mencionadas.

El proceso de evolución empresarial ha estado vinculado desde sus orígenes a la responsable participación de la amplia y diversa comunidad laboral. Desde hace ya varios años, la tercera generación, los nietos del fundador se han incorporado a las empresas proyectando con gran entusiasmo el rumbo de la misma. Hoy a siete décadas de distancia, su abuelo, mucho se regocijaría de verlos continuar su labor en un ámbito de responsabilidades, quizá nunca por él imaginado.