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Parte de la tradición del 16 de septiembre, consiste en hacerse de los objetos necesarios para disfrutar de la celebración como matracas, sombreros con los colores verde, blanco y rojo y por supuesto, la esencial bandera que enarbolará la causa del festejo.
Cuando vemos algún vendedor de estos artículos caminando por las calles de la ciudad, llevando de un lugar a otro su carrito con la alegre mercancía, no imaginamos todo lo que debe pasar para poderla comerciar y el esfuerzo que debe llevar a cabo para mantener viva, a través de su trabajo, una tradición que es parte de nuestra identidad. Líder Empresarial platicó con Hilario Martínez que desde el año de 1984, cuando llegó a esta ciudad, cada septiembre vende lo que el mismo llama “El símbolo de la nación mexicana”.
¿Cuánto tiempo lleva dedicado a esta actividad?
Casi 24 años. Soy originario del Estado de México y allá es muy normal que las calles se inunden con banderitas para vender antes del 15 de septiembre. Las fabrican también en el Estado de México y todos los vendedores vamos a adquirirlas allá; de hecho las que se ven en el resto del país son compradas donde mismo ya que hasta donde sé, ese es el único lugar donde cuentan con el permiso y la autorización para poder hacerlas. Sin embargo, hay algunos arreglos que nosotros hacemos. Con que lleven los colores de la bandera son bien recibidos.

¿Qué vende el resto del año?
Artículos de fantasía y ropa.
Se decía que estas banderitas venían ya también de China, ¿es eso cierto?
No, bueno, hay banderas de otro tipo de tela que no se compara con la mexicana. Lo chino es más barato pero no es de la misma calidad, la tela por ejemplo es muy diferente. Sí nos han ofrecido algunas personas esas banderas que son más económicas, provenientes de China pero son de muy mala calidad y no duran. Se decoloran muy fácilmente, se deshilachan, las costuras no están bien hechas, etc. y eso se nota, a nosotros no nos conviene poner eso en el puesto porque no le da vista.
¿Paga usted algún tipo de impuesto?
Por ocupar el espacio en donde estoy aquí, fuera del mercado, pago una cantidad que no sé en que forma se aproveche por el Municipio de Aguascalientes, pero por mí eso está muy bien. Lo único que queremos es trabajar honradamente y que nos dejen hacerlo, sin embargo llegan los verificadores de mercados que actúan según instrucciones de la Presidencia Municipal y nos ponen una multa o nos quitan las cosas pues ellos tienen la orden de sancionar a todo aquél que vean vendiendo banderitas alrededor de la ciudad. Yo he ido a gobernación y aunque me han dicho que no está prohibido vender la bandera, en muchos lugares no permiten hacerlo, nos decomisan la mercancía y algunas veces tenemos que pagar una multa, en ocasiones muy alta.
¿Es la misma situación en otras ciudades?
En el Distrito Federal en el año de 1984 saqué un permiso para trabajar aquí y me hicieron un escrito para que se lo mostrara a las autoridades de Aguascalientes a fin de trabajar. En esa época todo era más sencillo. Pagábamos un permiso y ya, pero desde 1998 las cosas cambiaron. Ya no podemos vender, nos sancionan mucho y yo me pregunto, ¿Si no nos dejan trabajar entonces qué vamos a hacer, de qué forma nos vamos a ganar la vida? Sólo queremos vivir y comer honradamente.
¿Están entonces ustedes dispuestos a hacer los pagos que sean necesarios para el gobierno?
Claro, eso está bien. De hecho si las autoridades nos dijeran… “Por trabajar en la ciudad deben pagar esta cuota”, no importaría, el asunto es que nos dejen hacerlo. Después de todo, esto dura únicamente dos semanas, por lo que no veo en qué pueda afectar. En San Luis Potosí por ejemplo, se mueven libremente, sólo se paga un permiso y es todo. Además, con esto no hacemos competencia a los comerciantes establecidos porque realmente no hay locales donde se vendan solamente banderas en algún centro comercial o algo así.
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