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Salvador Rodríguez Aldrete
Director General de Asesores Patrimoniales CAS del Bajío, S.C.
srodriguez@sryamex.com
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Nota del autor: En esta colaboración utilizaré el término "inversión extranjera” para referirme a aquella que se dirige a la construcción y operación de unidades productivas en una región. No es materia de este artículo la inversión extranjera en el mercado bursátil o la dirigida a bienes raíces que tenga carácter especulativo.
¿Contribuye la inversión extranjera (IE) a mejorar la competitividad de un país o región?
La respuesta a esta pregunta ha sido formulada durante diferentes épocas y bajo distintas ópticas. En algunos casos se ha privilegiado a la IE como la única forma de mejorar la competitividad de una región; en otras se le ha satanizado como solamente explotadora de mano de obra sin dejar ninguna mejora en la estructura competitiva. La realidad es que no es ni lo uno ni lo otro, sino solamente una herramienta más en la construcción de una nación y región competitiva.

La pregunta que nos deberíamos de hacer es ¿Cómo podemos utilizar a la inversión extranjera para apalancar el crecimiento de nuestra competitividad? Analicemos algunos de los elementos en los que la IE puede ser palanca de nuestro desarrollo competitivo:
- Formación de recursos humanos: El primer beneficio que una IE genera en una comunidad es la formación de recursos humanos. Este efecto se da desde las maquiladoras más simples en las industrias más básicas como pudiera ser la confección o el ensamble de cables hasta las más sofisticadas como la automotriz y la industria electrónica de alta tecnología. Ejemplos vivientes de este efecto son la región norte del país con sus maquiladoras y la zona metropolitana de Guadalajara con la industria electrónica. Más cercano a nuestra comunidad está el efecto Nissan. En todas estas regiones se ha generado una base de recursos humanos sofisticada en áreas tan diversas como la propia tecnología, la logística internacional, el abastecimiento global o el manejo de recursos humanos.
- Transmisión de conocimiento: Cuando una operación extranjera se establece en la región, los empleados locales o regionales de ella adquieren conocimiento por el entrenamiento y la educación planeada que se le da para operar la empresa, por los viajes que realizan a otras operaciones filiales y/o proveedores/clientes y por la simple transmisión directa en el trabajo. Este conocimiento es transmitido hacia adelante porque los empleados de la inversión extranjera colaboran con instituciones educativas locales o entrenan a sus propios compañeros de reciente ingreso o bien por la movilidad natural que existe entre los trabajadores que cuando cambian de empleo utilizan lo aprendido en el anterior para el desarrollo de sus nuevas actividades.
- Formación industrial: En ocasiones, las fábricas extranjeras se establecen en regiones en donde no existe una cultura industrial, es decir, las personas no tienen la disciplina de un empleo al que hay que acudir todos los días, a una hora determinada y con ciertos requisitos de apariencia. Esta formación se va estableciendo conforme mas habitantes de la comunidad se emplean en la instalación principal o en las satélites que generalmente se crean alrededor de ella. Por otra parte, cuando los pequeños ven a sus padres o hermanos desempeñarse en el ambiente industrial se van acostumbrando a el y lo consideran la parte normal de su vida.
- Actualización en las tecnologías modernas de calidad y productividad: En general, las inversiones extranjeras son parte de consorcios internacionales que están actualizados con las últimas tendencias en cuanto a técnicas de calidad y productividad. Este conocimiento se transmite no solo a sus trabajadores sino a los proveedores que en muchas ocasiones son pequeña y mediana industria local.
Podría seguir enumerando ventajas pero quizá sea mejor ejemplificar con un caso real.
El desarrollo de la industria de la computación en la zona metropolitana de Guadalajara
En la década de los setentas, el gobierno mexicano estableció regulaciones estrictas para el desarrollo de la industria informática. En aquellos días, nuestros funcionarios estaban convencidos de que era posible desarrollar una industria totalmente local de la computación (desde el desarrollo del hardware) y por lo tanto fijaron reglas que muchos consideraron imposibles de cumplir para la importación, abastecimiento gubernamental y fabricación de computadoras en México. Por ejemplo, la fabricación de microcomputadoras estaba prohibida para empresas de capital mayoritario extranjero. Eran los días del nacionalismo a ultranza, las fiestas donde era requerida la guayabera y el agua de horchata en lugar de los vinos para los eventos oficiales. Administrábamos la abundancia de los recursos petroleros y éramos parte orgullosa del “Tercer Mundo
A final de esa década, las empresas multinacionales que veían amenazada seriamente su participación de mercado, decidieron presentar proyectos para la fabricación de mini computadoras en México. Escogieron a la Ciudad de Guadalajara como su base porque no tenía los conflictos del DF, era una ciudad con buenas comunicaciones y, en el caso de IBM, ya tenía una instalación de manufactura en El Salto, Jal.
Así surgen las instalaciones de IBM en El Salto y Hewlett Packard en la zona sur de Guadalajara. Su vocación inicial era el armado de mini computadoras a las que se le ponían parte locales de naturaleza primordialmente mecánica. Por ejemplo, para hacer un chasis de computadora se trabajaba con una empresa fabricante de lavadoras en México, D.F. para los cables, con una empresa fabricante de televisiones, etc.
El problema más serio que tenían las empresas era el recurso humano. No existían ingenieros preparados en electrónica ni dentro ni fuera de las empresas. Esta situación generó varios proyectos tales como convenios con instituciones medias (CETIS Colomos) como con universidades mayores (Maestría en Electrónica conjunta Stanford-UAG). Además, se “importaron” temporalmente expertos de todo el mundo que desempeñaban cargos técnicos en las empresas para enseñar a los mexicanos.
Con el tiempo surgieron proveedores, nacionales y extranjeros, de componentes electrónicos (Tarjetas de montaje superficial, cabezas para discos, cableado, fuentes de poder, etc)
¿Cuál es el resultado? Hoy a Guadalajara se le considera el Valle del Silicio mexicano. Tiene instalaciones altamente competitivas en el mundo global del cómputo y la electrónica. El ITESM , CINVESTAV, Intel y otros tienen centros de investigación avanzada en electrónica, hardware y software y las empresas, nacionales y extranjeras, han migrado del simple armado a empresas sofisticadas de producción global.
¿Ha sido esto bueno para el país? La respuesta la tienes tú, estimado lector. Quizá otras preguntas pertinentes serían: ¿Y si no tuviéramos en Aguascalientes a Nissan, Texas Instruments, Flextronics…?
Nunca podremos ser mejores si tratamos de hacerlo solos, tampoco lo podremos lograr si no tenemos un plan perfectamente definido para aprovechar lo que el otro está dispuesto a enseñarnos. Es esto último la clave para aprovechar la Inversión Extranjera. ¿ Tenemos en nuestro estado este plan?
Hasta la próxima colaboración.