EDITORIAL
Las señales que damos
 

¿Por qué fue tan importante que Zidane, (el futbolista francés) se disculpara públicamente por el acontecimiento que causó su expulsión durante la final de la copa del mundo?

Básicamente por la mala imagen que dio a millones de niños que lo habían visto.

¿Y por qué la FIFA le dio tanta importancia a esta disculpa y convocó a la prensa internacional para que se difundiera mundialmente?

Porque son figuras públicas con seguidores, líderes imitables en muchas de sus facetas. Y una actuación reprobable pudiera repetirse, no una sino millones de veces. Pero parece ser que en México el mal ejemplo que pueda dar una figura pública no es tan importante.

De acuerdo al escenario político que vivimos actualmente podemos definir varias cosas:

  1. Que evidentemente el PRD tiene derecho a inconformarse con los resultados y remitirlos al tribunal electoral, pero que solo aceptarán el fallo si el resultado es favorable para ellos. Si esta condición se cumple, entonces los resultados son limpios y democráticos, sino pues entonces no.
  2. Que mientras esperamos el fallo del tribunal el PRD, pareciera que tiene fuero constitucional (todo el partido) y puede violar o hacer desmanes incluso públicos sin ni siquiera recibir un llamado de atención.
  3. Que ni el presidente, ni los organismos empresariales, ni la iglesia, ni los medios de comunicación pueden omitir opiniones distintas a las denominadas de izquierda porque esto es falta de sensibilidad política, pero el jefe de gobierno del DF, y los “intelectuales izquierdistas” sí cuentan con el don divino de declaraciones acertadas de acuerdo a Manuel Andrés.
  4. Quieren hacer parecer que TODO estuvo mal. El casi millón de ciudadanos que participaron en las casillas, el IFE, el gobierno, los jefes de estado de otros países, el sistema, los gobernadores y, ¡ah! incluso dicen que los observadores no observaron.

Si finalmente el TRIFE, verifica y jurídicamente dice que todo el proceso fue limpio, ¿no debería el PRD, dar una disculpa pública por su mala actuación? Por las descalificaciones, los bloqueos, la cerrazón, porque su líder cuando le convenía decía “Sí”, y al día siguiente decía “No”.

¿Es esto un buen ejemplo público?

¿No acaso pareciera ser que tiene más fuerza el que grita más fuerte? Esto no debe convertirse en un principio político.

Evidentemente los medios de comunicación debemos se imparciales y no representar los intereses de un partido político, pero no por esto quedarnos callados ante la intransigencia y el regreso del nepotismo de los otrora integrantes del PRI de los setentas y ochentas.


Lic. Rafael López Rivera

Director Ejecutivo