Adonai Pérez Morales, mejor conocido como el “El Jarocho”, es un aseador de calzado que la vida ha convertido gracias a su experiencia y temperamento en todo un personaje.
Originario del Puerto de Veracruz, desde la edad de 8 años ha tenido una vida trashumante, que le ha llevado a conocer y trabajar en forma directa con jefes de estado, gobernadores y gente del mundo del espectáculo. Con una trayectoria de más de 46 años, su oficio, humilde a simple vista le ha permitido ganar el aprecio y amistad de muchos con los que ha convivido.

¿Cuándo es que se inicia en esta actividad?
Comencé a la edad de 9 años. Aunque mi madre me llevaba a la escuela, yo me escapaba al parque y me ponía a trabajar con mi cajón. Asistí solo un tiempo a la primaria porque preferí conocer lugares y trabajar. El primer lugar a donde llegué después de salir de Veracruz fue Villahermosa, Tabasco. Ahí presté mis servicios a don Carlos Alberto Madrazo y su esposa, doña Graciela Pintado de Madrazo, padres de Roberto Madrazo Pintado, siendo yo aún muy chico.
¿Cómo es que decide trabajar para personalidades de la política y del mundo del espectáculo?
Supe que era un buen mercado y tuve las agallas para trabajar desde muy joven. Después de Villahermosa, estuve en la Ciudad de México; me hospedé con una de mis hermanas que vivía cerca de Televisa, en ese tiempo Televicentro. Me ponía a bolear afuera, en la banqueta. Ahí tuve el gusto de conocer al señor Emilio Azcárraga Vidaurreta, Roberto Cañedo, más tarde Fernando Luján, Gina Román, Rafael Lebrija, Angélica Ortiz, madre de Angélica María y otras personalidades, boleando su calzado.
Viví en otros muchos lugares, pero tengo muy presente mi estancia en Guadalajara, Jalisco a principios de los noventas. Ahí trabajé para el gobernador Guillermo Cosío Vidauri. Conocí a muchas personas, como la señora Lupita Cuervo y Andrés Jarero, propietarios de tequila Cuervo, los Orendain… y ahí, en Guadalajara, tuve el gusto de bolear en la Primera Cumbre Iberoamericana celebrada en 1991. Como trabajaba en Palacio de Gobierno y necesitaban a alguien de confianza que aseara el calzado a los invitados, me llevaron a trabajar ahí. En ese evento conocí y presté mis servicios a Fidel Castro, Fernando Color de Melo, Alberto Fujimori y presidentes de otras naciones. También pude estar en la cena de gala a donde asistieron Juan Gabriel y Vicente Fernández. Con éste último por cierto, hice gran amistad pues le presté mis servicios 8 años.
También conocí muy de cerca al maestro Juan José Arreola, en el sindicato de maestros egresados de la universidad de Guadalajara a donde también iba a bolear.
¿Cómo es que llega a Aguascalientes?
Después de Guadalajara me fui a Guanajuato. Ahí, me enteré de que en Aguascalientes no había aseadores ambulantes de calzado, como yo. Un día, en febrero del 2000, decidí venir y aquí ya llevo seis años continuos. Actualmente, los lugares que visito con más frecuencia son el Tribunal Fiscal de la Federación, en Plaza Cristal y la casa de cambio Monex, en Pulgas Pandas.
¿Qué considera usted que pueda hacer el gobierno para adherir a las persona que trabajan como usted de a la economía formal?
Creo que el gobierno debe dar algo a cambio. Por ejemplo, la facilidad de un crédito para comprar una casa, para crear un patrimonio. Nosotros somos muy humildes y no hay quien nos financie. Este es un oficio que da para llevar una vida muy honesta. De alguna forma también pagamos impuestos, al comprar las grasas, o las cremas. Me daría de alta en Hacienda si tuviera un lugar estable pero soy ambulante; también nos debe apoyar el gobierno con servicios de salud, en verdad los aseadores de calzado estamos muy olvidados por el gobierno. Creo también que podríamos dejar de ser informales si no existiera tanta corrupción de las autoridades.
¿Qué planes tiene para su trabajo en el futuro?
Me gustaría poner una silla para tener un lugar fijo donde trabajar y seguir atendiendo a mis clientes. Fui en una ocasión al Miércoles Ciudadano para solicitar apoyo al Municipio y tramitar todo lo necesario. Afortunadamente sí he encontrado apoyo, solo necesito llevar unos documentos para empezar a gestionar. Tengo fe en que se van a lograr las cosas.