DE INTERÉS
Un día con mexicanos, en México
 

Rodolfo Franco
Analista político
laverdaddelcentro@yahoo.com

Las recientes marchas de latinos en diferentes ciudades norteamericanas, han obligado a los congresistas de ambos países (México y Estados Unidos) a intensificar los cabildeos para determinar los bondades y perjuicios de una reforma migratoria que, contraria a la propuesta del Congresista Republicano James Sensenbrenner (que propone la criminalización) permita reconocer la nacionalidad a los emigrantes que cuentan con determinados años de residencia, y que por ende, han contribuido a través de su mano de obra, al desarrollo y crecimiento de una nación ajena y sí en perjuicio (involuntario) de la propia.

El asunto, independientemente de las diferentes lecturas que se deben de elaborar; la política, la económica, la social, la migratoria, la cultural, y de seguridad, mueve a un escenario todavía más preocupante y que se ubica en la antítesis de la película de Sergio Arau, “Un día sin mexicanos”, como “Un día con mexicanos, en México”.

Me explico, todos los diferentes escenarios posibles en Estados Unidos han sido trazados (en eso son expertos), pero ¿y México? ¿Podríamos imaginar lo que sucedería en nuestro país? ¿Qué acontecería en México si nuestros paisanos son deportados, cual sería el verdadero impacto?

Imaginemos. Aguascalientes, se dice a pesar de las cifras inexactas, que cuenta con 225 mil paisanos laborando allende el río Bravo. De suceder tal acontecimiento y si tan solo lograran deportar el diez por ciento, el Estado contaría de la noche a la mañana con 22 mil quinientos hombres y mujeres, cantidad equivalente al porcentaje de crecimiento poblacional anual que es del 2.8 por ciento.

La demanda laboral se triplicaría; apenas el año pasado se lograron generar diez mil empleos de los cuales dos de cada tres son temporales y para este año, a la demanda de 21 mil personas desocupadas habría de sumársele los 22 mil quinientos deportados, propiciando un catastrófico índice de desempleo abierto equivalente al 10 por ciento de la población económicamente activa (PEA).

El panorama laboral no podría ser más aterrador, el salario se abarataría aún más, actualmente los empresarios locales pagan el 88 del salario promedio Nacional, así lo señala la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos en base a los registros que le proporciona el IMSS. En cuanto a los apoyos, las becas resultarían insuficientes: apenas el año pasado se entregaron 629 correspondientes a la capacitación en práctica laboral, y la ingente necesidad de ingresos versus la escasez de oportunidades propiciaría que, los desocupados se inclinaran por actividades ilícitas.

Esto, demandaría mayor número de elementos policíacos (nuevos empleos), armamento y equipo, patrullas, mandos medios, salarios, capacitación, y obviamente, recursos. ¡Recursos que no existen!

En el rubro de salud, las cosas no irían mejor. En ausencia de un trabajo formal, el instrumento al que podría recurrir el deportado sería el ISEA (Instituto de Salud del Estado de Aguascalientes) cuya población oscila en los 395 mil usuarios y se vería impactada su capacidad en un 6 por ciento, manifestándose en escasez de camas, instrumental, médicos, enfermeras y medicinas.

Peor aún, los 4 mil 200 millones de pesos anuales que envían los connacionales desaparecerían, las casi 50 casas de cambio no tendrían razón de existir, los cuarenta mil changarros o comercios resentirían la pérdida de 3 mil 276 millones de pesos que se destinan a la economía de consumo, las cajas de ahorro y bancos perderían lo equivalente a 336 millones de pesos, las tiendas de electrodomésticos verían mermadas sus ventas en 168 millones de pesos, las casas de materiales omitirían ventas del orden 42 millones de pesos que se destinan para la mejora de la vivienda y autoconstrucción, éstas cifras tan solo en nuestro estado.

Y si tomásemos en cuenta el estudio de Banamex, realizado por el especialista Carlos Rosales y publicado en diciembre del año pasado, donde señala que las remesas del 2005 en monto de 20 mil millones de dólares equivalen a 3 millones de empleos, extrapolando la información, Aguascalientes luego entonces debiera estar generando 60 mil empleos anualmente para compensar las remesas que pudieran dejar de llegar.

De concretarse el endurecimiento a la política migratoria por parte de los Congresistas Republicanos, necesitaríamos generar 70 mil empleos anuales para compensar las remesas y el déficit laboral.

¿Podría entonces un cineasta reflejar la realidad?