Explosiones en el Castillo de Chapultepec, helicópteros
militares norteamericanos bombardeando Reforma, Marines
corriendo por el centro histórico... lo bueno
es que no nos referimos a uno de los posibles escenarios
de miedo que les ha dado por vender a los candidatos
en caso de que gane su contrincante en la carrera
electoral.

Lo malo es que este escenario virtual ya está
en las consolas de videojuegos del país vecino
del norte y no creemos que ayude a disipar la tensión
provocada en últimas fechas con nuestros migrantes
y pronto llegará a nuestro país para
alimentar el debate sobre la violencia en los videojuegos,
aderezada con un innegable matiz político imposible
de evitar al ver en la trama cómo supuestos
guerrilleros con “casuales” similitudes
con el EZLN realizan un golpe de estado al país
en el año 2013 en medio de una cumbre entre
los presidentes de Estados Unidos, Canadá y
México que es interrumpida por el grupo subversivo
que secuestra a los dirigentes y roba códigos
de las armas nucleares por lo que el jugador deberá
dirigir a soldados norteamericanos para que defiendan
la embajada de Estados Unidos y rescaten al presidente
del vecino país del norte.
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