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Lic. Oscar López Velarde Vega
Notario Público No. 27
lopezvelarde_o@hotmail.com
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Del 16 al 22 de marzo de este año, se celebró
en la Ciudad de México, el Cuarto Foro Mundial
del Agua, ante el drástico panorama de un mundo
sediento por la deforestación, la contaminación
y el cambio climático. Ese Foro tuvo por objetivo
crear conciencia sobre los asuntos del agua y asistieron
a ese evento alrededor de 13 mil participantes de
121 países.
Desde que entró la primavera, empezamos a
resentir los efectos del estiaje en Aguascalientes,
ya que nunca debemos olvidar que nos encontramos en
el semidesierto y que las temperaturas al mediodía
alcanzan ya los 35 grados centígrados con tendencia
a llegar a los 40 o más en esta temporada.
Se siente el inicio, una vez más, del histórico
ciclo de sequía, que espero nos haga valorar
la importancia del vital líquido y los absurdos
que cometemos al desperdiciar con tanta frecuencia
el agua.
Hay que recordar la frase popular, de que “Dios
siempre perdona, los hombres en algunas ocasiones
y la naturaleza nunca”.Todo lo que le hacemos
al medio ambiente nos lo regresa con sequías,
terremotos, grietas geológicas, huracanes,
incendios forestales y otros tantos desastres naturales
y ecológicos.
Estoy convencido de que el agua es el oro cristalino
de este enigmático siglo XXI, ya que su escasez
y precio rebasará por mucho al petróleo,
que fue el oro negro del siglo pasado. Este es probablemente
nuestro mayor desafío en la actualidad. Es
un tema fundamental para la seguridad mundial y nacional
y de este recurso natural depende en buena medida
nuestro futuro como planeta y país. No es ficción
pensar en acueductos desde Canadá a México,
ya que ese país cuenta con la mitad del agua
dulce del mundo.
Se estima que el 78% de las aguas nacionales aprovechadas
se utilizan en la agricultura, de las cuales por falta
de infraestructura adecuada de riego, como canales
revestidos, sistemas de goteo y bordos, se pierde
el 54%. En las ciudades, el 78% de las aguas residuales
municipales y el 85% de las industriales no reciben
tratamiento, lo que significa un gigantesco desperdicio
y una fuente letal de contaminación.
No obstante que México ha realizado grandes
esfuerzos en los últimos años para mejorar
la calidad de vida de sus poco más de 100 millones
de habitantes, ya que es de los países en desarrollo
con índices altos de cobertura, todavía
12 millones de personas no tienen acceso al agua potable
y 23 millones no cuentan con el servicio de alcantarillado.
El Centro de Estudios del Sector Privado para el
Desarrollo Sustentable advierte que México
en la próxima década tendrá que
invertir al menos sesenta mil millones de dólares,
equivalentes a casi la mitad de todo el gasto social
presupuestal federal para este año, a fin de
garantizar el abasto, tratamiento y rehabilitación
de la infraestructura hidráulica, así
como obras de protección contra inundaciones.
Dicha institución de investigación
aplicada, señala que nuestro país tiene
una disponibilidad de menos de 5 mil metros cúbicos
de agua por habitante al año, muy por debajo
del promedio mundial, que es de entre 8 mil y 10 mil
metros cúbicos, o de los países europeos
en donde llega a 30 mil. En Egipto es de 3 mil litros.
Preocupa el hecho de que en Aguascalientes la disponibilidad
es menor a mil metros cúbicos anuales por persona.
Tenemos que considerar que las cien ciudades estratégicas
en el país con más de 50 mil habitantes,
en donde se asienta un poco más de la mitad
de la población total nacional, encuentran
seriamente limitada su capacidad sustentable de crecimiento
por problemas en el suministro de agua, contaminación
y desperdicio por altas fugas en las redes de agua
potable.
Baste recordar, que los agrietamientos en la Ciudad
de Aguascalientes, ocasionados por la sobreexplotación
del agua que se han duplicado en longitud hasta alcanzar
alrededor de 125 kilómetros y afectando a cerca
de 3 mil inmuebles, son la mejor prueba de que ésta
debe frenar su crecimiento y que la población,
las actividades económicas y los servicios
se deben distribuir racional y sustentablemente en
todo el territorio del estado, creando una ciudad
media alterna al noreste, entre Asientos y Rincón
de Romos, en lugar de impulsar irresponsablemente
con el libramiento carretero al poniente y el ahora
pretendido proyecto Puerta Aguascalientes, la expansión
desmesurada a dos o tres millones de habitantes en
la Ciudad Capital del Estado y su zona conurbada con
Jesús María y San Francisco de los Romo.
Lamentable es que se siga tirando el vital líquido
por falta de una cultura en el uso sustentable del
agua, ya que por ejemplo, no obstante que en la Presa
del Niágara tratamos las aguas negras de la
Ciudad Capital, las vertimos al Río San Pedro
sin ningún re uso importante para Aguascalientes,
con un beneficio mínimo de los agricultores
de Jalisco.
El agua como garante de la sustentabilidad y viabilidad
de nuestro país y Estado, requiere de un cambio
de actitud y de decisiones políticas, económicas
y sociales que permitan consensuar sin estrategias
electoreras y partidarias una agenda que impulse el
diseño y operación de una política
de Estado en materia de agua con visión de
largo plazo. Nadie puede vivir sin agua.