· Año 11 · Número 135 · Marzo 14, 2006 ·
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Santiago Macías Herrera
Coordinador General de COMPITE
smacias@compite.org.mx

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Es frecuente que cuando pensamos en innovación los empresarios se refieran a las grandes empresas, pues son las que fijan la pautan. Entre tanto nosotros los pequeños somos y seremos seguidores: “¿Cómo voy a ser yo el que innove, el que invente nuevas formas de hacer negocio? Eso cuesta mucho dinero y yo no lo tengo”.

Sin embargo a pesar de cuántas veces lo repitamos, esta afirmación no es verdad; de hecho las pequeñas empresas de todo el mundo son una fuente constante de innovación que después son copiadas (y a veces perfeccionadas) por las grandes organizaciones. Entonces, ¿Qué es innovación? Aprovechar y explotar las oportunidades que ofrecen los cambios.

La innovación se traduce en cosas como: renovación y ampliación de la gama de productos y servicios, actualización y mejora de los procesos productivos, Cambios en la organización y en la gestión y cambios en la calificación de sus profesionales.

La innovación busca que la empresa se adapte a las nuevas situaciones y exigencias del mercado en que compite. La actitud innovadora es una forma de actuación capaz de desarrollar valores y actitudes que impulsen ideas y cambios que impliquen mejoras en la eficiencia de la empresa, aunque suponga una ruptura con lo tradicional. De acuerdo con M. Porter "La competitividad de una nación depende de la capacidad de su industria para innovar y mejorar. La empresa consigue ventajas competitivas mediante innovaciones".

Entre las principales características de una empresa innovadora están: contar con una estrategia de desarrollo; tener visión para identificar (anticipar) los requerimientos de la economía (tendencias del mercado); capacidad para obtener, procesar, asimilar información tecnológica y económica; aptitud para lograr la cooperación interna y externa; constante interés por la superación profesional de todo el personal.

De forma práctica, la innovación permite pasar de producir bienes de a peso el kilo (leña, verduras frescas) a productos de $10 por kilo (tablas, frutas limpias y empacadas), artículos de $100 por kilo (muebles, comida procesada enlatada) hasta llegar a productos de $1,000 por kilo (químicos, medicinas, software, equipo).

Haga usted las cuentas, en un producto de a peso el kilo. El 60% es mano de obra y la utilidad promedio es de 6%; en un producto de $100 el kilo, la mano de obra representa el 20% y la utilidad es del 15%. Puesto en pesos, cada kilo en el primer caso permite un sueldo de 60 centavos y da una utilidad de 6 centavos. En el segundo los salarios alcanzan el monto de 20 pesos (33 veces mas) y una utilidad de 15 pesos (si, así es, 250 veces más).

Pregunta: ¿Quiere usted ganar más trabajando menos o prefiere seguir sin innovar?

Día con día se modifican las necesidades, gustos y preferencias, deseos, expectativas y estilos de vida de la gente. Esto sugiere cambios en las empresas para cubrirlos, es decir, nuevas formas de elaboración y comercialización, de pensar de la alta dirección y del personal, el cual deberá estar cada vez más calificado.

¡Un cliente adquiere un producto por lo que hace, no por lo que es! El cliente adquiere funciones, beneficios y valores que le proporciona el producto y no el producto mismo. Un lector no compra un libro, sino información y conocimientos. Una joven no compra un vestido, sino estilo y moda. Una familia no quiere una TV, sino diversión, y podríamos seguir con muchos más ejemplos.

Es responsabilidad del líder que, en un mundo cambiante donde la innovación es la regla, su empresa no sólo permanezca sino se desarrolle. La definición de cuándo y cómo deben ser realizados cambios en sus productos, su organigrama, sus canales de distribución, etc., así como la conducción de los cambios, son responsabilidad del dueño o director, esto es, del líder de la organización. Sin la participación activa y comprometida del líder, una revolución en una empresa no puede ser exitosa.

Si entendemos que uno de los papeles del líder es transformar a su organización para adaptarla a un entorno cambiante, entonces las crisis son una oportunidad para que un líder conduzca a su empresa a un nuevo estado de competitividad, es el momento en que la organización puede y debe reinventarse, innovarse, transformarse para continuar con su desarrollo. Las mejores innovaciones surgen en épocas críticas, en las que “nada se mueve”. Es importante alentar la confianza de su personal para hacer uso de su experiencia e imaginación en los negocios.

Un pequeño tip. Pregúntele a sus empleados: ¿Qué quieren los clientes, por qué características preguntan?, ¿Cómo usan nuestro producto?, ¿Qué prefieren de los productos de la competencia? Haga ingeniería en reversa, compre los productos parecidos al suyo en el mercado y estúdielos, ¿Qué puedo hacer para superarlo en cada característica como precio, funcionalidad, duración, apariencia, empaque, disponibilidad, servicio, garantía, etc.?

Para innovar se cuenta con muchas alternativas, existen miles de patentes libres que pueden acercarnos a nuevas y mejores formas de producir, su consulta es gratuita en la página del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (www.impi.gob.mx). Entre las fuentes de innovación, una poco utilizada es la apariencia; haga “bellos” sus productos. Las empresas se están percatando que una forma de diferenciar sus bienes y servicios en el mercado actual es hacer trascendentes los productos que ofrecen, es decir, físicamente bellos y emocionalmente atractivos.

Señor empresario, existen en México diversas opciones para obtener apoyos en estas tareas. El gobierno en sus tres ámbitos (federal, estatal y municipal) dispone de programas de apoyo en calidad, productividad, innovación, consultoría, capacitación, crédito, mercados, etc. Algunos realmente funcionan y son accesibles. Infórmese, sea crítico y objetivo, elimine el escepticismo respecto de los programas de gobierno, acepte, cuando se justifique, una visión externa de expertos y exija un servicio de excelencia.

Adicionalmente, la mayoría de las cámaras empresariales disponen de programas de capacitación y asistencia técnica diseñados a la medida de las necesidades de los empresarios de su sector. Acérquese a su cámara, se llevará una grata sorpresa por la utilidad y diversidad de los programas que ofrecen.

Para apoyar a las PyMEs, diversas cámaras empresariales junto con la Secretaría de Economía formaron el COMPITE, cuyo objetivo es proporcionar servicios especializados de consultoría y capacitación a las pequeñas empresas con calidad y a precios accesibles, que las apoyen para resolver problemas concretos.

Señor empresario, la Secretaría de Economía paga parcialmente, a fondo perdido los costos de desarrollo y prueba de las innovaciones, igual que el CONACYT. En COMPITE le podemos ayudar a elaborar su plan de innovación. Hágalo, su competencia ya inició… ¿Usted cuándo?

Reflexión final: Haga conmigo un ejercicio: Si sus clientes rediseñaran su empresa, ¿En que invertirían, que mejorarían? Frecuentemente la respuesta está en la innovación.

 

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