· Año 11 · Número 133 · Enero 14, 2006 ·
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Oscar Gutiérrez Morales
Consultor de empresas
oscar@gutierrez.net

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En mi empresa, ¿cuento con capitanes de nave o con zombies vivientes?

He tenido la oportunidad de asistir como invitado a sesiones o paneles de orientación vocacional con universitarios. Curiosamente una de las preguntas que invariablemente surgen de la audiencia hacia los panelistas es la que se refiere a qué tipo de problemas o situaciones son las que causan mayor apremio al directivo o empresario en su trayectoria profesional, y resulta interesante constatar que siempre surge como respuesta “El manejo de personas” como aquella responsabilidad con mayor complejidad en la administración de las empresas.

Durante años he observado cómo al final de una ardua jornada de trabajo, aquellos entusiastas trabajadores que ingresan por la mañana a sus actividades, al retornar a sus hogares, claramente reflejan en sus rostros cierta satisfacción por lo conseguido en el día, mientras que otros lastimosamente no pueden ocultar un cierto dejo de frustración que no implica el que no hayan sudado la camiseta, pero que habla de que algo no se consiguió. Atendiendo la importancia que tiene el manejo de las personas en el contexto de dirigir un departamento, una empresa o un grupo de ellas, me di a la tarea de recabar lo que considero una recopilación de experiencias, con la certeza de que serán las experiencias de otros muchos empresarios más y con la esperanza que sirvan de referencia a otros que inician su trayectoria en el mundo de los negocios. Lo denomino “El Sentido del Trabajo” con la intención de resaltar el hecho de que todo colaborador de una empresa en la medida que encuentre un sentido a su tarea cotidiana será capaz de asumir la responsabilidad que el trabajo conlleva.

Este “Sentido del Trabajo” a su vez, es la sumatoria de algunos sentidos particulares que ahora presento, a los que adiciono algunas preguntas que espero sirvan de reflexión para poder autoevaluarse en cada uno de estos sentidos:

Sentido de Enfoque: Hacer CORRECTAMENTE las cosas CORRECTAS…
¿Sabes lo que se espera de tí y de tu puesto?
¿Conoces tus funciones y responsabilidades?
¿Cuántas cosas haces en el día que no tienen ningún efecto o consecuencia y cuántas dejas de hacer que se te están requiriendo?
¿Conoces quién es tu cliente y lo que espera de tí?

Sentido de Logro: Entender que HACER cosas es DIFERENTE a LOGRAR cosas
¿Quedas cansado al final del día pero insatisfecho por tus resultados?
¿Manejas un objetivo para el día, para la semana o para el mes?
¿Tienes una “visión” de tu puesto?
¿Manejas información o reportes para saber si ya “llegaste a la meta”?
¿Te preguntas “Qué debo lograr hoy”?

Sentido de RESPONSABILIDAD: La HABILIDAD de RESPONDER
¿Sé lo que tengo que hacer?
¿Sé porqué lo tengo que hacer?
¿Sé cuándo lo debo de hacer?
¿Sé CÓMO lo tengo que hacer?
¿Sé para QUIÉN lo debo de hacer?

¿Estás consciente de lo siguiente?:
No necesito un Jefe que sea mi “Agenda” y continuamente me esté recordando lo que debo hacer
No necesito que me presionen para hacer lo que debo de hacer
En conclusión “Soy una persona confiable”

Sentido de Valor o Trascendencia: Añadir con mi trabajo un VALOR AGREGADO a mi Empresa
¿Qué valor le agrego a la empresa con mi trabajo?
¿Para qué existe mi puesto?
¿Qué pasaría si lo que yo hago se dejara de hacer?
¿Qué consecuencia tiene el que no cumpla con mis responsabilidades?
¿Qué anhelo tengo de ser mejor, de hacer mejor mi trabajo?

Estimado lector, te invito a que exhortes a tus trabajadores a cuestionarse sobre lo anterior y concluir si verdaderamente conocen y aprecian la trascendencia de su colaboración con la empresa, o simplemente se conforman con “navegar” en el mar de la rutina diaria sin rumbo y sin sentido. Ojalá que este pequeño ejercicio te sirva para descubrir y despertar a verdaderos capitanes de su propio barco.

 

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