· Año 11 · Número 131 · Noviembre 14, 2005 ·
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Ing. Oscar Gutiérrez Morales
Consultor de Empresas
oscar@gutierrez.net

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La tecnología que cambiará la forma como se hacen negocios en México.

Cuando James Clark Maxwell desarrolló durante la década de 1860 su Teoría Electromagnética basada en ondas radiadas con cierta frecuencia, quizá intuyó con fascinación algunos posibles alcances de este fenómeno hasta entonces inédito de la naturaleza, pero muy probablemente nunca imaginó con precisión hasta donde llegarían sus descubrimientos y menos cuánto ayudarían al progreso de la humanidad ¡140 años después!

Elementos incluidos en la ya centenaria Teoría Electromagnética son ahora de uso corriente y parte esencial de nuestra vida diaria y de algún modo dominan (y dominarán) el ritmo con que se muevan los negocios. Basta mencionar algunas cuantas aplicaciones ya actuales como el movimiento de mercancías monitoreado con RFID´s (dispositivos de identificación basados en radio frecuencia), los “smart phones” o teléfonos celulares inteligentes con todo su potencial de aplicaciones, y de manera muy destacada, el uso del Internet inalámbrico móvil.

Sobre este último caso –el del Internet móvil- se centra el tema de esta ocasión. Y es que están corriendo en este momento las diligencias legales que el Gobierno Federal y sus instancias respectivas (tales como Cofetel, SCT y Comisión Federal de Competencias) deben de realizar para definir de manera objetiva el futuro de esta aplicación. Parece haber un consenso general en que el espectro de frecuencia en que se mueve el Internet móvil inalámbrico debe permanecer “libre”, es decir, que no sean sujetas de cierta “concesión”, y por lo tanto traerá como consecuencia efectos (positivos) en la libre competencia, la libertad de operación, el costo del servicio, entre otros.

Nos estamos refiriendo de manera específica a lo que se conoce ahora como WiFi y WiMax. ¿Pero qué relevancia tiene esta tecnología en el sector empresarial? Más allá de proporcionar datos o descripciones técnicas, veamos sus posibles aplicaciones y la manera como van a revolucionar la gran mayoría de las actividades de la economía.

En la actualidad existen ya opciones comerciales de tener acceso a Internet de manera inalámbrica: gran parte de los teléfonos celulares cuentan con el servicio de GPRS que permite el acceso a Internet ya sea de manera individual o en combinación con un dispositivo tal como una computadora portátil o una computadora de mano (Hand held). Incluso las principales compañías de telefonía celular ofrecen ya el servicio de conexión a Internet basado en la tecnología “edge”. Y todo esto se hace a través de la misma infraestructura de telefonía celular con que las mismas compañías dan el servicio rutinario de telefonía móvil. Por otra parte, existe la oferta de conexión a Internet inalámbrica no basada en tecnología de telefonía celular, pero concentrada en puntos específicos también llamados “hot spots”.

Sin embargo, ambas opciones arriba señaladas no logran combinar plenamente todas las ventajas que un usuario de Internet móvil desearía, ya que la primera opción basada en GPRS de telefonía celular no es lo suficientemente rápida que se quisiera ( y cuando se proporciona a través del servicio “edge” si bien se logra una alta velocidad, los costos del servicio siguen siendo poco accesibles para el grueso de la población); mientras que en el caso de los “hot spots” se logra una alta velocidad pero con movilidad limitada a situarse en los puntos de cobertura.

Ya que el WiFi y el WiMax consisten en esencia en la posibilidad de proporcionar conexión de Internet de alta velocidad y de manera inalámbrica, de manera masiva y a precios accesibles, estamos pues ante lo que será un parte aguas en el progreso económico de México. Y es que la tecnología WiFi y WiMax abrirán posibilidades en diversos sectores de la economía que van desde la educación, la manufactura, la industria logística, el sector salud, hasta el turismo, la vivienda, el gobierno y el campo.

Veamos algunas posibilidades para imaginarnos el potencial: kioscos de información turística conectados en línea vía Internet para ser consultados por turistas en los principales puntos de afluencia de la ciudad; desarrollos de vivienda totalmente equipados con conexión a Internet para el control de accesos y la vigilancia monitoreada a través de cámaras IP para que el residente pueda “ver” su casa desde cualquier lugar del mundo vía web; el monitoreo en línea y tiempo real de cada pieza de producción en un proceso de manufactura; accesos a Internet en unidades de transporte público o taxis; teléfonos públicos basados en tecnología de telefonía IP con costos por llamada a precios muy por debajo de las tarifas actuales; sincronización de semáforos vía web en tiempo real; y cientos y miles de posibilidades más.

Como se ve, las aplicaciones son ilimitadas. Se abre la puerta no solo a una nueva industria que será la proveedora del servicio de Internet móvil inalámbrico masivo de bajo costo, sino que con ella, el rostro de los negocios tal y como se hacen hoy en día se verá irremediablemente modificado, haciendo posible moverse metafóricamente al ritmo de la velocidad de la luz. Ahora más que nunca, se hará realidad la frase aquella que ya no es el pez grande el que devora al pez chico, sino que es el pez rápido el que devorará el pez lento.

 

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