· Año 11 · Número 131 · Noviembre 14, 2005 ·
Otras ediciones  |  Directorio  |  Publicidad  |  Contacto  
Portada
Editorial
Artículo Especial
Artículo de Portada
En Corto
Perfil Empresarial
De Interés
Negocios y Competitividad
Opinión
Estrategias y Mercados
Salud




Judit Vall Castello
Universidad de Barcelona
jvall@idea.uab.es

BUSCAR

 

Desde hace más de una década, China ha mantenido un tipo de cambio fijo y pegado al dólar de Estados Unidos. En 1994 el Banco Popular de China (Banco Central Chino, BPC) fijó la paridad del Yuan respecto al dólar y estableció una banda máxima del 0.3% de fluctuación diaria.

Al mismo tiempo, durante los últimos 10 años, China ha experimentado un espectacular crecimiento económico basado en el auge de las exportaciones y la estabilidad económica y monetaria que se deriva de un tipo de cambio fijo. Con el tiempo y como consecuencia de este gran crecimiento económico, el valor de la moneda China ha quedado infravalorado despertando críticas de sus principales socios comerciales sobre condiciones de comercio injustas y contrarias a las normas de comercio internacional definidas por la organización mundial del comercio.

El principal portavoz de estas críticas ha sido Estados Unidos. Los argumentos en contra de la política monetaria China se basan en el enorme superávit de su balanza de pagos y las proyecciones que indican que:

1. China alcanzará un superávit de la balanza de cuenta corriente de 120 billones de dólares en 2005.
2. Atraerá unos 60 billones en inversión extranjera neta directa.
3. Si juntamos el punto 1 y 2 resulta un superávit de 180 billones de dólares en el mercado de divisas.
4. Los flujos de capitales financieros también están controlados y muy restringidos por medio de controles de capitales con lo que China está acumulando unas reservas de más de 180 billones de dólares.
5. Todas estas características arriba mencionadas apuntarían hacía una apreciación de la moneda China siguiendo las fuerzas del mercado, pero esto no había sido posible hasta ahora, a causa de la intervención del Banco Popular de China en los mercados de divisas protegiendo la paridad fija del Yuan respecto al dólar.

Así pues, el elemento principal de la crítica a la política de tipos de cambio fijos de China reside en la infravaloración de la moneda y en los efectos que esto tiene en el resto de países con los que mantiene relaciones comerciales¹. Por ejemplo, muchos economistas defienden que el extraordinario déficit comercial de Estados Unidos (que se proyecta que alcanzará el 6,1% del PIB de EUA este año) es causado por el tipo de cambio artificialmente bajo y fijo del Yuan Chino respecto al dólar que provoca un mayor número de exportaciones de manufacturas Chinas hacía Estados Unidos y un menor número de exportaciones americanas a China, del que resultaría con un tipo de cambio en equilibrio.

Asimismo, el déficit comercial estadounidense es el responsable de la pérdida de valor del dólar respecto al euro desde 2001 (23%) que a su vez, hace aumentar las exportaciones Chinas hacía Europa ya que el valor del Yuan se ve disminuido respecto al euro de manera automática, resultando las manufacturas Chinas más baratas en los mercados europeos.

Después de diversos estudios publicados en importantes revistas académicas y periódicos a nivel mundial acusando a las exportaciones Chinas de ser las causantes de los desequilibrios comerciales mundiales y de haber presentado los argumentos en el Congreso de Estado Americano y la Casa Blanca, Estados Unidos amenazó con la imposición de tarifas a las importaciones de manufacturas Chinas si el Gobierno Chino y el Banco Central no tomaban las medidas adecuadas para la flexibilización de la política monetaria y la revaluación del Yuan.

En respuesta a todas estas presiones, el BPC ha cambiado su régimen de política monetaria en dos ocasiones en la segunda mitad del 2005 y ha expresado su voluntad de dirigirse a un sistema de tipos de cambio flotantes sin intervención pública en los mercados de divisas, aunque no ha definido el calendario exacto para la consecución de este objetivo.

El primer cambio se produjo en julio del 2005 cuando el BPC revaluó el Yuan un 2,1% respecto al dólar manteniendo las bandas de fluctuación del 0,3% diarias. Estas bandas de fluctuación se fijaron en 1,5% para el Yuan con respecto a las monedas diferentes del dólar. Sin embargo, el manejo de dos bandas de fluctuación diferentes supone un problema técnico para el funcionamiento de los mercados y un esfuerzo superior por parte del BPC ya que tiene que controlar que el valor del Yuan permanezca en los límites fijados por las dos bandas de fluctuación al mismo tiempo. De esta manera, si el tipo de cambio dólar-euro se mueve mucho hacía alguna de las dos direcciones por la acción de las fuerzas del mercado (y los especuladores), el BPC se puede ver obligado a intervenir en el mercado de divisas dólar-euro para evitar que el Yuan rompa uno de los límites impuestos respecto a las dos monedas.

En respuesta a estos problemas técnicos que dificultan la actividad diaria del Banco, el 23 de septiembre de 2005 el BPC anunció que doblaba las bandas de fluctuación del Yuan respecto a las monedas diferentes del dólar, situándola en el más- menos 3%.

Casualmente, la noticia se dio a conocer el mismo día en que daba comienzo en Washington la reunión de ministros de finanzas y gobernadores de Bancos Centrales de los países que forman el G7. En su comunicado, el G7 felicitó a China por su intención de dirigirse hacía un sistema de tipos de cambio flotantes argumentando que el cambio hacía un sistema orientado en el mercado mejoraría el funcionamiento y estabilidad de la economía global.

Sin embargo, el G7 también resaltó la necesidad de que Estados Unidos consolide sus cuentas fiscales reduciendo su enorme déficit público² (que es en parte el causante del déficit comercial exterior), de que Europa introduzca nuevas políticas para fomentar el crecimiento económico y reforme sus estados de bienestar y sus mercados de trabajo, y de que Japón realice estas dos reformas a la vez, reducción del déficit público y reformas estructurales para impulsar el crecimiento económico. Sólo de esta forma, con un esfuerzo conjunto de las partes implicadas se van a resolver los desajustes comerciales globales.

Los efectos de estos dos anuncios en los mercados de divisas internacionales han sido limitados ya que el BPC continua defendiendo la paridad fija del Yuan con sus titánicas reservas de divisas con las que neutraliza los movimientos de capitales de los especuladores. El yen japonés se revaluó mínimamente respecto al dólar a consecuencia de los importantes lazos comerciales entre China y Japón que hacen prever una mejora de la posición comercial de Japón respecto a China gracias a la revaluación del Yuan.

De todas maneras, es importante recordar que no sería justo poner todo el peso de la recuperación de los desequilibrios comerciales mundiales sobre una sola nación, China, que ha contribuido al desenlace final pero no ha sido el único protagonista. Ésta parece más una estrategia pensada para desviar la atención hacía el exterior de algunos de los problemas internos de los países involucrados en las críticas.

Es importante que cada país o bloque de países resuelva sus propias ineficiencias económicas nacionales antes de presionar y amenazar con sanciones comerciales a un país que se está defendiendo de los efectos desestabilizadores de los flujos financieros internacionales mientras realiza las reformas necesarias a nivel nacional para poder convertirse en una economía de mercado. Si tomamos como ejemplo la experiencia de crisis económicas de los países asiáticos de 1998 parece totalmente razonable que China quiera protegerse de los ataques especulativos contra la moneda de un país por medio de controles de capitales y del mantenimiento de un tipo de cambio fijo. También es cierto que estas medidas le proporcionan cierta ventaja a la hora de exportar productos gracias a la estabilidad de este régimen de política monetaria y al valor artificialmente bajo del Yuan, pero antes de abrir completamente sus puertas a los capitales internacionales, China tiene que reformar su sistema bancario doméstico para evitar una posible crisis financiera interna.

 

Imprimir este artículo