· Año 11 · Número 130 · Octubre 14, 2005 ·
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Christopher Jareño Henríquez
Publicista
krisja@publicist.com

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Ya son dos años y medio que me he situado en Aguascalientes, y el famoso juego comercial “oferta-demanda” llega a niveles asombrosos.

Me parece interesante y peculiar, que la demanda a veces supera la oferta inmobiliaria -y no hablo de dos cifras– sino de que la necesidad del “hogar propio” es cada vez mayor. Como hemos visto todos (imposible no darse cuenta), la oferta que va desde el interés social hasta el épico residencial. Es un tianguis con ofertas y descuentos que a veces asustan hasta a los más avezados compradores.

¿Por qué sucederá esto?

En todo mercado, la necesidad de superar y competir es necesaria; sólo los oferentes que mantienen una imagen clara y posicionada se dan licencia para crear campañas de mantención que no se ven muy afectadas a diario con la competencia inmediata. Pero, no muchos se dan dicho lujo y menos en estos tiempos, donde por medio de cualquier herramienta se abren paso en esta incesante guerra de precios y beneficios.

La soledad de los mensajes

¡Hay de mí! Dice un mensaje, cansado de ser utilizado por todos y de que nadie, absolutamente nadie le da un respiro, ¡Tengo hermanos, primos, amigos, se parecen a mí y a veces suenan como yo!, son mensajes que tienen mucho que decir… expresa este zarandeado mensaje que clama por un minuto de libertad.

Debemos recordar, que cada cliente tiene su objetivo, y cada nivel socioeconómico tiene sus preferencias; si evaluamos gustos y preferencias, nos damos cuenta de que el objetivo de hogar es en su fondo el mismo, pero en su forma cambia. El poder adquisitivo moldea de cierta manera la conducta y exigencia que cada individuo toma de referencia para la elección de una casa, por lo tanto moldear un mismo mensaje para todo el comprador “residencial” es un error.

Atosigando al comprador

Completamente residencial, auténticamente residencial, al norte de la ciudad, un lugar especial, un espacio de vida, calidad de vida, realmente residencial, una real inversión, saber vivir, etc., ¿no creen que ya ha sido demasiado girar dentro de un estilo de mensajes que llega a niveles de hastío colectivo?, es como si cayéramos en un torbellino bombardeado del mismo polvo que no nos permite ver más allá de lo que cada inmobiliaria puede ofrecer.

El problema aquí no es perder clientes, sino ganar clientes; mientras sigamos ofreciendo lo mismo y cada vez más de lo mismo perderemos un mercado potencial con deseos de ser beneficiado por calidad, excelentes acabados, buenos vecinos, caminos expeditos, una vista privilegiada, seguridad, servicio postventa y asesoría integral.

Por lo tanto, la idea de promover beneficios a sus clientes está a la vuelta de la esquina, y la farándula de mensajes que no logran llegar a la conciencia, mejor pensemos en dejarla atrás.

 

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