· Año 11 · Número 129 · Septiembre 15, 2005 ·
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Dr. Francisco Rangel Cáceres
Rector de la Universidad Tecnológica
del Norte de Veracruz
frangel@artizon.com.mx

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Un factor que contribuye determinantemente al éxito del liderazgo, es el nivel de influencia que se ejerce en los demás. Por ejemplo, un distribuidor que desea vender más automóviles, necesita poder influir a sus clientes para adquirir autos. Si es entrenador, sólo puede construir un equipo ganador influyendo en sus jugadores. Si es directivo, el éxito de su empresa depende en gran medida de la habilidad que posee para influir a sus empleados a lograr sus objetivos.

Durante varios años he tenido la oportunidad de observar cómo diversos líderes han recibido proyectos exitosos, organizaciones de gran prestigio, e inclusive gobiernos sobresalientes, con el propósito de dirigirlos y llevarlos a mejor término, pero tristemente con el paso de los años se les desmoronan en las manos. No porque los dirigentes sean neófitos en el asunto, o por la falta de preparación técnica, que sin duda son factores importantes, sino todo lo contrario, ya que, en muchos casos estos han egresado de las mejores universidades del país y poseen amplia experiencia profesional, sin embargo, carecen de influencia y no son capaces de motivar a sus empleados, de compartir la visión que ellos están mirando y desean que su organización alcance.

Muchos directivos continúan creyendo que sólo por la posición que desempeñan se motiva a la gente a lograr los objetivos de la organización, les delegan funciones y les establecen metas a corto, mediano y a largo plazo, además, les capacitan y les ponen al alcance los recursos necesarios para desarrollar sus funciones, y esperan que los buenos resultados sucedan instintivamente. Sin embargo, continua existiendo mal ambiente de trabajo en la organización, molestia del personal, baja productividad de los empleados, entre otros, porque el liderazgo (un uso específico de la influencia) alcanza su nivel más bajo cuando únicamente se basa en la posición, ya que, mientras el líder no influya en su gente positivamente, no habrá éxito en la organización.

Para incrementar, y lograr un nivel más alto de liderazgo, el líder debe fortalecer sus relaciones interpersonales con los demás, ya que, sólo a través del trato personal lo conocerán mejor, si les agrada lo que perciben de la persona, no del jefe, aumentará su credibilidad y el potencial de su influencia. La mayoría de las personas verán la influencia del líder en sus vidas si lo ven como alguien positivo, confiable y con cualidades admirables. Es ahí cuando sus colaboradores le permitirán dirigir más allá de los límites de su posición jerárquica.

Si desea construir una organización fuerte, sólida y rentable, tiene que influir a sus seguidores de manera positiva. No importa cuáles sean sus metas en la vida, puede ser más eficaz, y su contribución puede trascender si aprende a convertirse en un líder influyente.

 

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