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| · Año 11 · Número 129 · Septiembre 15, 2005 · |
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México es uno de los países con mayor número de acuerdos comerciales internacionales, pero en contraste carece de un tratado al interior, y contradictoriamente mantiene un mercado nacional semiparalizado, en el que no hay inversión, no se generan los empleos suficientes para la población que se incorpora al mundo laboral de alrededor de un millón de empleos año tras año, ni crea los suficientes para absorber los desempleados que según datos del gobierno federal es un 3.5% de la población económicamente activa, y la actividad económica está básicamente en el consumo por las necesidades que demanda una población de más de cien millones de personas.
El gobierno federal establece cuáles son los impuestos más importantes que deben pagar las personas físicas y las personas morales con actividad en México y en algunos casos las compañías extranjeras. Los gobiernos estatales y municipales cuentan con poderes más limitados para crear y recaudar impuestos y hasta ahora no han gravado impuestos generales sobre la renta a compañías; algunos estados cobran a los patrones impuestos por salarios y honorarios. Los principales impuestos son: Impuestos federales: 1. Impuesto sobre la renta. Hay algunos impuestos federales sobre productos y servicios específicos: gasolina, bebidas alcohólicas, cigarros, automóviles, artículos suntuarios, servicios de telefonía y otros sobre impuestos estatales y municipales. Impuestos estatales y municipales: 1. Predial. Aunque teóricamente se han establecido las características que debe reunir un buen sistema tributario, su estructura en México está alejada de los principios de equidad, neutralidad, justicia, eficiencia, mínimos costos administrativos y facilidad para ejecutar la política fiscal. La violación de estos principios básicos de la tributación ha llevado a dicho sistema a problemas estructurales casi endémicos que se han reflejado en incrementos sustantivos de la evasión fiscal. La evasión fiscal ha estrechado la base tributaria del país de manera significativa. Así, el número de personas físicas que pagan impuestos asciende a 5.5 millones, es decir, únicamente el 16% de la población económicamente activa de México contribuyen regularmente con el fisco, adicionalmente, sólo el 27.5% de las personas morales pagan impuestos regularmente. De esta manera, encontramos que:
El índice de cumplimiento obligatorio en materia tributaria es bastante bajo en México. Es evidente que falta mucho por hacer, cuando se observa que el padrón de causantes de personas físicas asciende a 5.5 millones, cuando la población económicamente activa supera los 34 millones de personas. Asimismo, basta contrastar el número de empresas cautivas que tiene registrada la SHCP que es de alrededor de 550 mil, mientras que el INEGI reporta en los Censos Económicos que el país cuenta con dos millones de establecimientos registrados que realizan actividades económicas. La consecuencia de tener un alto nivel de evasión es que se generan rezagos en la política de recaudación. Por ejemplo, en 1999, México recaudó el 14.8% del PIB, mientras que, algunos países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) presentan las siguientes tasas de recaudación (como % del PIB): Bélgica (1997) 45.4, Francia (1997) 43.6, Austria (1997) 43.5, Alemania (1996) 37.7 y Reino Unido (1998) 36.4. México también tienen una tasa de recaudación tributaria baja con respecto a los países miembros del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN): Canadá (1995) 36.0, y Estados Unidos (1997) 27.5 Finalmente, México tiene una recaudación inferior con respecto a los principales países de América Latina; Brasil (1994) 29.3, Argentina (1997) 21.1, y Chile (1998) 20.8. Algunos problemas económicos estructurales que sufre el sistema tributario del país son los siguientes: La Concentración del Ingreso. En términos fiscales, el problema más importante que presenta la alta concentración del ingreso es que cualquier intento por parte del gobierno mexicano para afectar esta riqueza puede provocar fugas masivas de capitales, lo cual, se conjuga con las ventajas proporcionadas por los mercados de Estados Unidos, Canadá y Europa Occidental, ya que ofrecen mayor certidumbre y estabilidad financiera para alentar la entrada de capitales. Economía Informal. Es importante señalar que la informalidad de este sector está relacionada con el subempleo y con la economía subterránea, cuyo ámbito incluye actividades como el contrabando y el robo organizado, los cuales no están sujetas al régimen fiscal. Su medición es difícil y existen pocas estimaciones al respecto. Según la OCDE el empleo en el sector informal podría representar una tercera parte del empleo urbano total, pero como los ingresos son relativamente bajos en el sector informal su participación en el PIB es probablemente menor. De acuerdo con un estudio del INEGI (1999), la magnitud del sector informal sería de aproximadamente un 10% del PIB. Por otra parte, la encuesta Nacional de Empleo y la Encuesta Nacional de Micro negocios, estimó que 15.7 millones de personas participan en la economía informal, adicionalmente los ingresos obtenidos por los patrones y asalariados ascienden a 8.74% del PIB, mientras que, los ingresos fiscales obtenidos por concepto de gravar tales ingresos serían de 0.180% del PIB con un costo fiscal de 0.216% del PIB, esta situación implicaría un déficit fiscal (pérdida en la recaudación) de 0.035% del PIB sin considerar el costo administrativo que implicaría su control. Otro de los problemas importantes, es la baja capacidad para generar ingresos tributarios que por décadas han sido compensados con los ingresos petroleros que representan un tercio del total de los ingresos federales. La concentración de la recaudación basada en los ingresos petroleros resulta perjudicial para cualquier economía debido a las constantes fluctuaciones cíclicas en los precios del petróleo que implican la reducción de los ingresos públicos y del gasto de gobierno. Asimismo existen problemas administrativos que inciden directamente en la baja recaudación tributaria en México. Así, la elevada cantidad de trámites que se deben cubrir, la dificultad para llenar las formas fiscales y el tiempo que se emplea son factores que desalientan a los contribuyentes a pagar sus impuestos. Por otra parte, la provisión de bienes y servicios públicos de cuestionada calidad asociada con la alta corrupción y falta de transparencia en el manejo de los recursos públicos también inciden negativamente en la recaudación fiscal. El gran número de impuestos existentes en la estructura impositiva y su contribución a la recaudación total. Incide en la baja captación de recursos fiscales. En un buen sistema impositivo, una gran proporción de los ingresos tributarios totales proviene de pocos impuestos, con tasas impositivas reducidas y uniformes. La ventaja evidente que se tendría con un impuesto que concentrara la mayor cantidad de recursos es que el sistema tributario se vuelve más transparente y más manejable. Lo ideal sería contar con dos grandes impuestos y rangos de tasas impositivas ISR e IVA.
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