· Año 11 · Número 128 · Agosto 2005 ·
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MP. Beatriz Escalante Buch y
Lic. Iván Gómez Hernández
Ejecutiva de Cuenta y Director de Salud de
IC&M Comunicación y Marketing

beatriz@icmmexico.com

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En sólo unos segundos la vida puede escaparse de las manos. Un súbito dolor en el pecho, náuseas, mareos, dificultad para respirar, entre otros signos, podrían ser la advertencia de que se está gestando un infarto al corazón.

Las enfermedades cardiovasculares, principal detonante del infarto al corazón, son la principal causa de muerte en la población adulta de nuestro país, afirma la Secretaría de Salud.

El infarto del corazón es una urgencia médica en la que parte del flujo sanguíneo que llega al corazón se ve reducido o interrumpido de manera brusca y grave como consecuencia de la obstrucción del paso de sangre en alguna arteria del corazón, ocasionando el riesgo de muerte en quien lo padece, expresa el doctor Rodolfo Ocampo, médico adscrito a la Unidad de Cardiología del Hospital General de México.

Los signos de que un infarto está a la vista son dolor intenso en el centro del pecho de tipo opresivo, sudoración fría, arritmia cardiaca o taquicardia, presión arterial alterada, ya sea alta o baja, y en ocasiones falta de aire, agrega.

Lo más importante –dice- antes de que el infarto aceche en su vida, es controlar las enfermedades que los desencadenan, tales como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la obesidad y la diabetes mellitus.

El cardiólogo recomienda a controlar estos factores de riesgo a través de una alimentación equilibrada libre de grasas, la práctica de ejercicio regular, evitar el tabaquismo y mantener un peso adecuado. Sin embargo, cuando con la modificación de hábitos de vida no es suficiente para reducir el colesterol, controlar la presión arterial elevada y la diabetes mellitas es fundamental llevar tratamientos farmacológicos que eviten llegar al infarto del corazón.

Entre los tratamientos más innovadores para reducir el colesterol elevado se encuentra Vytorin (ezetimiba+ simvastatina), único tratamiento que actúa sobre las dos fuentes de producción del colesterol, por lo tanto inhibe el producido en el hígado como el que se consume a través de la alimentación.

Y cuando no es posible controlar la hipertensión arterial con hábitos de vida saludables, se cuenta con terapias efectivas que con reducen la presión arterial y previenen el riesgo de complicaciones, como la sal losartán (Cozaar), la cual además de controlar eficazmente la presión arterial elevada, reduce el riesgo de muerte por infarto del corazón, embolia cerebral y daño renal.

Finalmente, el cardiólogo recomienda la realización de exámenes de niveles de glucosa en sangre, perfil de lípidos y medición de la presión arterial al menos una vez por año.

 

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