· Año 11 · Número 128 · Agosto 2005 ·
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Ing. Salvador Rodríguez Aldrete
Director General de Asesores Patrimoniales
CAS del Bajío, S.C.

srodriguez@sryamex.com

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En el número del mes pasado de “Líder Empresarial” narré a mis lectores dos casos de éxito dentro del desarrollo de la economía del conocimiento: El Valle del Silicón y Finlandia. Establecí algunos factores comunes a ambos casos y finalicé mi colaboración con la siguiente pregunta: ¿Seremos capaces en nuestro estado de llegar a ser una verdadera región basada en el conocimiento?

Para finalizar esta serie, intentaré responder a la pregunta anterior estableciendo algunas ideas que considero pertinentes para el posible desarrollo de una economía del conocimiento. Me apoyaré en lo que en la segunda entrega de esta serie enuncié como los factores comunes para el éxito de una región del conocimiento. Ellos son:

1. Una visión compartida Gobierno-Instituciones Educativas-Empresa-Sociedad.
2. Un papel muy activo de las instituciones educativas.
3. Leyes y reglas claras y respeto de toda la sociedad hacia ellas.
4. Respeto y valor al esfuerzo innovador de técnicos y científicos.
5. Un plan definido de asignación de recursos a las áreas del conocimiento.
6. Disponibilidad para aceptar nuestras debilidades.
7. Incentivos materiales y emocionales a la innovación.
8. Trabajo, trabajo y más trabajo.

El primer elemento clave para el desarrollo de una región hacia la nueva economía, es que todos los actores de la misma compartan la visión. Lograr esta visión compartida es, quizá, la mayor dificultad para una comunidad. Los intereses son diversos y las diferencias socioeconómicas también.

En este sentido, el estado de Aguascalientes y en particular la zona metropolitana de la capital, poseen varias ventajas que pueden ser aprovechadas. De inicio, existe una tradición de propósito compartido. La región fue un ejemplo de comunicación y coordinación entre los sectores empresarial, educativo, laboral y gobierno. La geografía nos permite llegar a todas las áreas del estado de manera rápida. El nivel educativo de la población es superior al promedio nacional y la gente confía en sus líderes.

¿Qué se requiere para crear la visión compartida? La historia de las regiones exitosas nos enseña que ellas siempre tuvieron un líder, individuo u organización, que arrancó el proceso. Para Aguascalientes este líder pudiera surgir de la iniciativa privada, de las universidades o bien el mismo gobierno. Lo importante es tener la capacidad de convencer a todos de que el camino no puede ser de otra forma.

¿Quién pudiera ser el Líder que el Aguascalientes de hoy requiere para iniciar el cambio? Me parece que, en el momento actual, este liderazgo tiene una probabilidad mayor de surgir de dos sectores: El Sector Público y las Instituciones de Educación Superior. Mejor aún, si estos segmentos de la sociedad se unen para encabezar un esfuerzo de educación y convencimiento hacia los demás, el esfuerzo tendrá viabilidad. En el Tecnológico de Monterrey, institución que ha declarado parte integral de su misión, el promover los esfuerzos hacia la economía del conocimiento, hemos iniciado el proceso con la formación de un pequeño grupo de estudiantes que, dirigidos por un profesor, prepararán material de difusión y se encargarán de transmitirlo a toda la comunidad, intra y extra muros. Es ciertamente un modesto esfuerzo. Sin embargo, lo importante es arrancar el proceso. Confiamos en tener el poder de convencimiento para incorporar a la iniciativa privada y al gobierno al esfuerzo.

El tercer elemento que se requiere para el éxito en el desarrollo de esta nueva economía es el tener una regulación clara, transparente y de aplicación general. A este respecto, el estado brinda, una vez más, ventajas comparativas importantes sobre otras regiones del país. Es claro que la corrupción gubernamental, a nivel estatal y municipal es un problema menor. Si bien somos afectados por regulaciones federales, las representaciones estatales son, en lo general, coadyuvantes de los esfuerzos productivos y la relación laboral ha excedido la obsoleta legislación en la materia.

No obstante lo anterior, es necesario que la legislación avance de manera importante. La tarea es doble porque hay que promover la promulgación de Leyes Estatales y Federales que estimulen la innovación y protección a la propiedad intelectual. Nuestros legisladores, a los dos niveles, deben de conocer del tema y ser proactivos al respecto en sus respectivos Congresos.

Por otra parte, la sociedad debe de impulsar de manera decidida el reconocimiento a la labor innovadora en todos los campos: Nuevos productos, nuevos procesos, avances en tecnologías, etc. Tenemos esfuerzos importantes en la región. Por ejemplo, La Huerta ha desarrollado interesantes esquemas de control biológico de plagas, Nissan es ejemplo a nivel internacional en aplicaciones robóticas y tenemos una de las empresas de desarrollo de software más exitosas del país. El secreto está en reconocer estos esfuerzos, premiarlos y ponerlos de ejemplo para incentivar a los jóvenes estudiantes y empresarios a seguirlos. Cuando hayamos generado una cultura de reconocimiento a la innovación, nuestros jóvenes desearán seguir el camino de la investigación y el desarrollo.

Ningún esfuerzo de desarrollo será exitoso si no tenemos un enfoque claro de los sectores a atacar. Sería un total desperdicio apostarle a todos los sectores de la nueva economía porque el resultado sería el mismo que tratar de matar un hipopótamo con una escopeta. El quid del asunto está en focalizar nuestros esfuerzos, seleccionando unos cuantos sectores en donde tengamos la oportunidad de tener éxito. Por ejemplo, el área de biotecnología es un sector en el que el desarrollo no está en una etapa tan avanzada. Reconociendo las implicaciones éticas y ecológicas del asunto, ¿sería un sueño pensar en que nuestro estado pudiera, a través de un esfuerzo económico y legislativo, atraer investigación de corte internacional en el área de semillas para hortalizas modificadas mediante bioingeniería?

Al respecto de lo anterior, el papel clave es del Gobierno Estatal. Me parece que el rol que nuestras autoridades tienen la obligación de asumir es el de definir una política de desarrollo que claramente identifique los sectores de la nueva economía a los que el estado debe de enfocarse. La política tiene que incluir estímulos reales a la inversión en las áreas prioritarias, además del esfuerzo de promoción económica en las mismas. Esta responsabilidad de nuestras autoridades no puede ser abdicada sin el riesgo de continuar con una economía a la deriva en el mundo global.

Por último, no nos queda más que el último de los elementos que en mi colaboración anterior enunciara: trabajo, trabajo y más trabajo. Sin embargo, el éxito sólo llegará si trabajamos de una manera coordinada, inteligente y con objetivos claros. Por el bien de Aguascalientes, confío que así será.

 

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