· Año 11 · Número 127 · Julio 2005 ·
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Ing. Mylenna López Castro
Directora General de
Yocolkab Trade International, S.A. de C.V.
mylenna@infosel.net.mx

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Cuando un empresario decide exportar, inicia la gran búsqueda de información y de inmediato piensa en el precio que podría obtener por su producto más allá de nuestras fronteras. Al mismo tiempo se pregunta cómo afectará ese precio el impuesto que aplica el país meta por ingresar a su mercado.

Dicho impuesto se conoce como Arancel. Previo a la firma de Tratados de Libre Comercio entre México y otros países. Este concepto representaba un porcentaje muy alto y originaba que el producto perdiera competitividad en mercados extranjeros.

A partir de la firma de tratados con nuestros principales socios comerciales, esos Aranceles han ido descendiendo y la tendencia es llegar a nivel cero. Ahora los países protegen su industria mediante regulaciones denominadas No Arancelarias. Algunas de esas barreras se verifican en la aduana de entrada a cada país, y otras dependen del grado de conocimiento del consumidor.

Es importante que los empresarios consideren el cumplimiento de esas regulaciones por tipo de producto previo a su envío, ya sea como muestras, promoción en ferias internacionales o ventas. Estos requerimientos, no necesariamente se relacionan con la clasificación arancelaria correspondiente.

Por ejemplo, en el caso de los alimentos procesados, existe regulación internacional en cuanto a Inocuidad Alimentaria. Es decir, se requiere dar a los consumidores la seguridad de que todo producto importado que adquieran está elaborado bajo estrictas normas de calidad. Este proceso además de cumplir las normas requeridas, debe contar con documentos que respalden dicha aseveración. Por ello, es tan importante el desarrollo e implementación del Sistema de Buenas Prácticas de Manufactura.

Cada día se desarrolla más una cultura de conocimiento del contenido de los productos que se consumen. Los conceptos analizados con más frecuencia son los incluidos en la información nutrimental: Proteínas, grasas, sodio, colesterol, carbohidratos. Además, se busca información de los ingredientes químicos adicionados al producto para alargar la fecha de caducidad, mejorar el sabor o la apariencia.

Los consumidores finales buscan la información del producto para tomar decisiones de compra. Una etiqueta agradable a la vista, fácil de leer, con información clara y verídica aumentará en forma considerable la ventaja sobre otros productos similares.

En la mayoría de los países es imprescindible cumplir con las especificaciones de etiquetado antes de que los productos puedan cruzar la frontera.

En México se ha vuelto una experiencia frecuente, encontrar la información del contenido de algún producto alimenticio importado, en una etiqueta blanca, a renglón corrido, colocada sin alineación sobre la etiqueta original en otro idioma.

La percepción del posible consumidor, es que a ese fabricante no le interesa satisfacer las necesidades del consumidor final, ya que no consideró nuestra cultura antes de enviar sus productos a México, y en nuestra frontera se vio obligado a colocar la etiqueta en español.

Conclusión: El empresario que planea exportar, debe investigar las Barreras no Arancelarias que aplican a sus productos en el mercado meta internacional, incluir el costo de estas regulaciones en el precio del producto y después iniciar la venta de los mismos.

 

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