· Año 11 · Número 126 · Junio 2005 ·
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M.I. Ricardo Rodríguez G.
Director de Operadora de Capacitación (OPEDECA)
ricardo@opedeca.com

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“Los animales que sobreviven no son los más grandes ni los más fuertes, sino aquellos que saben adaptarse con facilidad a los cambios”.
Charles Darwin.

Resulta común escuchar por todos lados lamentaciones, casi me parece que fuera una moda ya arraigada que se empecina por convertirse en hábito en las conversaciones entre amigos… -¿Cómo te va?– hombre, contesta inmediatamente el interrogado, las cosas están de la patada, nadie compra, nadie vende y si por algo logras vender, pues nadie paga… “Mal de muchos remedio de…” reza el proverbio.

La verdad de las cosas es de que en realidad no podríamos otorgar un calificativo definitivo ni mucho menos general a la situación que viven las empresas en nuestros días, ya que si por un lado percibimos este malestar del que hacemos referencia, es cierto que por el otro lado observamos contrastes en el comportamiento de la sociedad (consumidores). Sin ir más lejos, en Aguascalientes: El fenómeno socio-cultural-deportivo-recreativo-culinario- y por supuesto etílico de la Feria Nacional de San Marcos… a todos los niveles, en todos sus rincones, todos los días, sus visitantes se preguntaban a coro: “¿De dónde sale tanta gente?, ¿Dónde está la crisis?”. Lo mismo pasa en un centro comercial que en un restaurante de moda, que decir de los autos de lujo que a cada rato vemos pasearse por nuestras narices. Es decir, por un lado escuchamos lamentos de lo difícil que está la situación y por el otro lado vemos nuevos y lujosos fraccionamientos que abren sus puertas, conocidos que viajan al extranjero y todo tipo de excesos y lujos.

Lo que sucede es que cada quien platica según como le fue en la feria y a pesar de todo lo que sucede en nuestro país, existen empresas productivas que están haciendo buenos negocios y por supuesto, insisto, muchas otras que no lo están pudiendo hacer.

Si usted amigo lector me lo permite, dedicaré dicha sección a hacer una serie de reflexiones y de cuestionamientos que nos ayuden a entender un poco lo que está pasando en el mundo de los negocios y por supuesto a alcanzar conclusiones que nos ayuden, que nos animen, que nos inspiren a transformar la situación en la que se encuentra nuestra fuente de vida… y llevarla a mejor puerto.

¿Le parece? Primero separaría el enigma por partes para poder entenderlo mejor:

La empresa, su contexto, sus finanzas, el mercado, la competencia, el capital humano, la tecnología y estilo de liderazgo que lleva a cabo quien o quienes llevan las riendas del negocio. Cabe mencionar que estos elementos no son limitativos, muchos de ellos contienen otras importantes circunstancias que en su conjunto inciden de una manera u otra en el desempeño final de la organización. Una vez que vayamos abordando cada uno de los temas incluiremos irremediablemente todo tipo de malestares, no con el ánimo de hacerlo sufrir amigo lector, o de hacerlo sentir mal, todo lo contrario, el espíritu será el ofrecer un panorama claro que le permita visualizar tanto el conjunto como sus partes con la finalidad de esgrimir una estrategia o plan de acción para resolver tan complejo acertijo.

Iniciemos con la empresa y su marco regulatorio o de acción. Vivimos en un estado de derecho y las actividades humanas en nuestro país están reguladas por leyes, mismas que deben de ser seguidas y respetadas con el objeto de contribuir al orden y bien común de nuestra sociedad.

Es de suma importancia responder si el marco de operación en el que la empresa interactúa es uno que obedece a los intereses y circunstancia de la organización o bien si se trata de un marco producto de la costumbre, casualidad o ignorancia.

Jurídicamente existen dos mundos en los que podemos actuar en los negocios, el mundo civil que es el de los servicios, el de los intangibles en donde no se presume fines de lucro y el mundo mercantil, en donde el intercambio de bienes por algún tipo de contraprestación y la generación de valor (utilidades) es el objeto de dicha actividad.

En este orden de ideas un empresario al iniciar su actividad deberá decidir si la realiza como persona física, es decir a titulo personal, o como persona moral, en conjunto o sociedad con otras personas.

Decidir el esquema que usará conlleva importantes consecuencias de todo tipo, tales como:

1. La responsabilidad solidaria, que significa el grado de responsabilidad que el propietario expone ante eventualidades tales como la insolvencia o la quiebra.
2. El régimen fiscal del que será objeto la actividad y los propietarios, es decir los impuestos que habrá de pagar.
3. La agilidad jurídica para realizar actividades complementarias y laterales.
4. Seguridad jurídica ante eventos fortuitos como la muerte, el matrimonio y la paternidad.

Resulta básico que para que un negocio pueda florecer exitosamente debe de partir de una muy sólida base o inicio y éste se sustenta en la selección de la figura jurídica con la que trabajará.

Recomendación, antes de iniciar cualquier negocio o actividad, consulte a un especialista que lo ayude a tomar la decisión correcta, créame, es de vital importancia iniciar con pies de plomos. Nosotros los empresarios no estamos obligados a conocer de todo, es más, normalmente los negocios inician por la facilidad o conocimiento especifico de su fundador en un campo o actividad determinada. Los aspectos jurídicos y fiscales no suelen ser una de las cualidades de un emprendedor. Relegarlo por desconocimiento o ahorro a una casualidad o a manos inexpertas le puede pesar mucho en el futuro.

Conclusión: Defina en conjunto con un especialista reconocido la figura idónea para hacer negocios ya sea si va a iniciar, que sería lo ideal, o si ya se encuentra en funciones, si éste es el caso (que se encuentre ya en funciones) recuerde que siempre será más conveniente retomar el camino que continuar en uno que no es el mejor.

En el próximo número le platicaré acerca de los pros y contras a detalle de cada una de las opciones, ofrezco hacerlo en un lenguaje simple y práctico que le facilite su compresión y aplicación.

 

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