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| · Año 11 · Número 125 · Mayo 2005 · |
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¿Cómo podemos calificar el desempeño de un líder sindical o de un presidente de cámara? El discurso oficial, es que sólo los agremiados a dichas instituciones tienen derecho a pedir cuentas a sus respectivos líderes. El problema principal es que desde la modificación a la ley de cámaras a mediados de los 90’s la participación o número de agremiados en cada organismo ha sido casi imperceptible, y si lo aunamos a que las cuotas son casi simbólicas, entonces tenemos que las pocas empresas que participan en cada organismo no sienten la necesidad de pedir algo significativamente importante a cambio. Y es que en muchos de los consejos directivos los resultados son insipientes y de bajo perfil, pues se limitan a ofrecer servicios y “beneficios” que prácticamente no tienen impacto en el beneficio de los socios. La percepción social respecto a las cámaras empresariales no está en la mejor de sus épocas.
En muchos diarios tanto locales como nacionales y reuniones empresariales, se comenta que las presidencias de los distintos organismos sólo son un trampolín político o que muchas personas aprovechan estos cargos (no remunerados, por cierto) para intereses personales. Si bien es cierto que juzgar de manera radical no es lo más adecuado, considero que los presidentes en turno de cada organismo empresarial, tienen un compromiso para su institución de trabajar para cambiar esa percepción tal vez viciada de la sociedad. Como artículo central de esta revista presentamos el desarrollo empresarial de una empresaria exitosa que el día de hoy dirige uno de los organismos más representativos del sector empresarial. Lic. Rafael López Rivera
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