· Año 11 · Número 124 · Abril 2005 ·
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Cuántas veces hemos escuchado de los apoyos que existen a las pequeñas y medianas empresas por un sin número de instituciones y organizaciones federales, estatales, municipales, cámaras y organizaciones empresariales, fideicomisos, etc., representados por instituciones como Nafin, Bancomext, Financiera Rural, Crece, Secretaría de Economía, Fira, Canacintra Coparmex, Fondo Aguascalientes, OPEXA, SEDEC, etc. ¿Y usted se ha ocupado en analizar qué tipos de apoyo son los que ofrecen dichas organizaciones y cuánto dinero hay detrás de estos apoyos, tanto para su administración como para su operación.

Bueno, la mayoría de ellos están dirigidos para mejorar los procesos productivos, o de la administración, o para la capacitación del personal, o para la búsqueda de mercados, o de proveedores, o para asesorías fiscales, legales, contables y otras necesidades que pudieran tener la empresa en ámbitos productivos, administrativos o de capacitación, y en la mayoría de los casos las empresas aportan una parte de los costos o gastos del servicio que requieren.

Pero, en un país como México, donde hay que crear un ambiente de confianza, seguridad y permanencia a largo plazo para las nuevas, pequeñas y medianas empresas y facilitar los trámites para la creación de empresas, primero para cubrir la demanda laboral de aproximadamente un millón de personas que se incorporan a la economía año tras año, segundo para buscar elevar el poder adquisitivo de la fuerza de trabajo en general, y tercero crear las condiciones para una actividad económica sana creciente y estable en el tiempo.

Los apoyos para las pequeñas y medianas empresas no existen realmente ni para su creación, ni para su permanencia o consolidación, y lo que es peor que las que ya están establecidas, muchas de ellas corren el riesgo de desaparecer por una interminable lista de razones como: falta de capital para seguir operando, ventas irrecuperables, falta de créditos oportunos y baratos, proveedores confiables, comercio ilegal, contrabando, competencia externa, dumping, productos piratas, impuestos, IMSS, inspectores de salud, medio ambiente, trabajo, sindicatos, y más razones que usted conoce, y que van en contra del único generador de empleo y riqueza en este país.

Sabía usted que de cada 10 empresas que se crean siete de ellas desaparecen en un lapso no mayor a tres años y en el tiempo que operan tienen más problemas-- que beneficios. Es por eso, que si queremos tener un país con empleo y crecimiento económico en todos los sentidos se deben crear las condiciones y oportunidades equitativas para cualquier inversionista que arriesga su capital, ya que a veces nuestras autoridades con tal de atraer grandes empresas a sus localidades les regalan el terreno y los exentan de impuestos por algunos años, situación que no sucede para los pequeños inversionistas y menos si son de la localidad.

Qué pasaría si se revisarán todos los apoyos a las pequeñas y medianas empresas y se concentraran la mayor de estos para la creación y consolidación de las empresas y que fueran realmente efectivos en los primeros meses de vida de las empresas; imagínense que al instituirse una empresa le dieran las autoridades la oportunidad de no pagar ISR por los dos primeros años de operación o que los pagos al Seguro Social estuvieran exentos por estar generando empleo, y/o que existiera un organismo que ofreciera capital de riesgo para aquellas empresas de nueva creación cuyos productos fueran originados de actividades agrarias, pecuarias o agroindustria o cualquier sector que el estado quisiera desarrollar. Esto si serían apoyos de fondo que ayudarían a la capitalización de las empresas para acelerar su crecimiento y consolidación, obteniendo un ambiente con una mayor probabilidad de permanencia.

Si las autoridades tuvieran una visión de medio o largo plazo, el costo beneficio en el tiempo de apoyar realmente a la creación y permanencia de empresas sería muy alto, ya que tendría una mayor cantidad de personas morales con una mejor situación económica que les representaría más recaudación, tanto de las empresas como de sus trabajadores, además de establecer las condiciones necesarias para absorber la demanda de empleo que se recibe año tras año.

En conclusión, que los apoyos a las pequeñas y medianas empresas se redefinan como lo dice su nombre, y que cumpla con el objetivo de crear nuevas empresas, un mejor ambiente para su permanencia, crecimiento y consolidación. Asimismo en lugar de tener y mantener a varias instituciones para administrar y otorgar los “apoyos para las pequeñas y medianas empresas”, ¿por qué no?, que su administración y la definición de los apoyos los establezcan conjuntamente inversionistas y autoridades, administrados por alguna de las cámaras empresariales, y que se destinen a las necesidades reales de las empresas y no a las de las autoridades.

 

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