· Año 11 · Número 124 · Abril 2005 ·
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Siendo en nuestro Estado la industria de autopartes una de las más importantes, es interesante conocer las tendencias que se están dando a nivel global.

De acuerdo a los estudios realizados, la cadena de proveedores de partes automotrices se ha venido consolidando desde los años 80´s, mediante adquisiciones y fusiones de los grupos de proveedores, y es de esperarse que continúe en el futuro inmediato.

Existen preguntas acerca de si existen suficientes proveedores preparados para ejecutar exitosamente las estrategias que les permita responder en poco tiempo, ya que para el 2010 se espera que de las 3,000 empresas que se calcula en este momento provean la industria, se reducirá en un 50% aproximadamente, en lugar de los 10,000 que existían en 1988.

Los factores fundamentales que las plantas armadoras consideran para modificar su base de proveedores son:

• Costos excesivos por la complejidad de su cadena de suministro.
• Necesidad de acceder a la mejor y más reciente tecnología e innovación.
• Necesidad de trabajar con productores a bajo costo.
• Incrementar la utilización de partes comunes a través de distintas plataformas.
• Transferencia de ingeniería y responsabilidades de desarrollo hacia los proveedores.
• La necesidad de unificar funciones de diseño y proceso en un solo proveedor.
• Trabajar con proveedores financieramente fuertes.

Aún cuando estas son consideraciones relevantes, no está bien entendido cómo pocos proveedores serán capaces de soportar este crecimiento agresivo en un sector industrial con márgenes tan reducidos.

Las matemáticas son simples, la situación no, asumamos que la industria crece un 2% al año, si consideramos una reducción de precios anual del 2% y si no existen acciones de cambios drásticos en la manera de operar de las plantas armadoras y si se reduce a la mitad la base de proveedores, entonces el promedio de proveedores deberá crecer cuando menos al doble del tamaño actual en cinco años, lo que significa que los sobrevivientes serán más complejos, con más plantas, más tecnologías de manufactura, más ensambles, más proveedores, más números de parte, más compras, etc.

La pregunta es: ¿Cuántos de los proveedores actuales están listos para tomar este reto?, depende de su talento, sus sistemas, de la correcta aplicación de tecnologías de información, de la calidad de su liderazgo. ¿Cuántos de ellos tienen?: una fuerte y estable práctica de planeación de los recursos de la empresa, prácticas de administración robusta y efectiva, reducciones de costos, suficientes ingenieros para manejar la carga de trabajo de diseño, procesos y productos.

Ciertamente no es el perfil de una empresa promedio en nuestro medio, de hecho ni siquiera de las empresas de más alto rendimiento; se considera que actualmente menos del 10% de los proveedores son capaces de duplicar sus ventas en el término de un quinquenio.

No sólo están los problemas técnicos, sino también los aspectos financieros, crecer al 100% requiere grandes montos de capital de trabajo e inversiones, las cuales deben provenir de márgenes reducidos de la operación y de nuevas inversiones de socios, la bolsa o préstamos, lo que presiona a mejorar ostensiblemente los resultados actuales.

Aunque ciertamente las armadoras saben del riesgo y no han dejado únicamente en este caminar a sus proveedores, ya que han configurado estrategias conducidas a su desarrollo tales como incluirlos dentro de sus planes de capacitación y entrenamiento, integrando ingenieros de la propia armadora en los equipos multidisciplinarios de los proveedores, trabajando activamente con organizaciones como la IATF (International Automotive Task Force) con la finalidad de impulsar y homologar sistemas de calidad basados en estándares internacionales como es el caso de TS:16949:2002.

Pero la pregunta es ¿Seremos capaces en Aguascalientes de enfrentar y aprovechar estas oportunidades?, depende de nosotros, de nuestro ingenio, conocimientos, organización, liderazgo y correcta aplicación de las tecnologías, tanto de diseño, fabricación y aprovechamiento de la información.

 

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