· Año 11 · Número 123 · Marzo 2005 ·
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Dr. Jorge Molina Larrondo
Director General de JML Strategic,
Market & Government Advice

jorgemolina@att.net.mx

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Uno de los objetivos más complejos y delicados en la agenda mexicana de comercio internacional para este 2005 será la armonización de los tres tratados de libre comercio (TLC´s) con que cuenta México con los países de Centroamérica (CA). Aunque las exportaciones mexicanas a esta región, de poco más de 37 millones de consumidores, representan alrededor del 1% del total de las exportaciones mexicanas, y el intercambio total un porcentaje aún más pequeño, la realización de este proyecto implica la armonización de disciplinas, la apertura del sector transporte terrestre, el replanteamiento de la acumulación de origen y la estructuración de la acumulación regional para exportar a Estados Unidos bajo el marco del CAFTA.

A pesar de incluir los temas tratados en las principales negociaciones comerciales realizadas por México desde 1991, los TLC´s con CA reflejan diferencias importantes entre sí – consecuencia de las diferencias en los objetivos de negociación, equipos negociadores y de las preocupaciones del sector privado mexicano – que resultarán evidentes a partir de la entrada en vigor del CAFTA, prevista para el 1 de enero del 2006. Además, el CAFTA - el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y la República Dominicana - utilizó nuevas definiciones en los temas de acceso a mercado que afectan a diversas industrias, como la de textiles y prendas de vestir.

El TLC más antiguo es el de Costa Rica, en vigor desde el 1 de enero de 1995. La negociación se realizó entre 1993 y 1994, al mismo tiempo que México concluía las negociaciones de los acuerdos paralelos del TLCAN e iniciaba las negociaciones con Colombia, Venezuela, Bolivia, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Desde entonces, el comercio total entre ambos países ha crecido de 122 millones de dólares a casi mil millones de dólares, en las que el promedio anual de las exportaciones mexicanas es de 265 millones de dólares y las importaciones desde Costa Rica de 199 millones de dólares.

La negociación con Nicaragua inició en 1994 y fue muy diferente al resto de las que México había realizado hasta entonces. México presentó inicialmente un texto bastante acabado al gobierno nicaragüense sobre el que se discutirían los puntos en los que hubiera desacuerdo. El gobierno saliente del Presidente Carlos Salinas deseaba concluir la negociación antes del cambio de poderes y evitar enviar una señal equivocada a su contra-parte.

El TLC con Nicaragua entró en vigor el 1 de julio de 1998, lo que ha permitido aumentar el intercambio total entre ambos países de 71 a poco más de 150 millones de dólares. Y aunque las importaciones nicaragüenses se han incrementado desde entonces en más del 230%, las exportaciones mexicanas equivalen a más de tres veces las importaciones desde Nicaragua.

Por su parte, la negociación con el Triángulo del Norte – Guatemala, Honduras y El Salvador – representó uno de los retos más importantes para la diplomacia mexicana, lo que requirió reiniciar las negociaciones en más de una ocasión. En un principio, El Salvador fue el principal motor de las negociaciones que iniciaron en 1993, mientras que el jefe negociador de Guatemala parecía más interesado en discutir los diversos problemas políticos con México que en avanzar en la discusión comercial. Entre tanto, Honduras parecía no tomar una postura definitiva, sujeta a las presiones tanto de El Salvador y de Guatemala.

Al cambio de gobierno en México de 1995, siguieron cambios similares en El Salvador y Guatemala, lo que ocasionó que las negociaciones se detuvieran, los intereses de los gobiernos se modificaran y así los nuevos jefes de negociación replantearon el proceso de negociación. Eventualmente este tratado entró en vigor el 15 de marzo de 2001 con El Salvador y Guatemala y el 1 de junio de 2001 con Honduras, con lo que el intercambio comercial con estos tres países ha crecido de poco más de mil millones a mil trescientos millones de dólares. Este es el único TLC donde el tema arancelario sigue vigente.

A pesar de que el monto comerciado entre México y los cinco países centroamericanos refleja el poco aprovechamiento y promoción de estos instrumentos, es necesario que el gobierno mexicano lleve a cabo la armonización de los tres TLC´s, entre otras, por las siguientes razones:

Costos de administración. Resulta más eficiente administrar un tratado que representa un mercado de 37.4 millones de consumidores que uno que representa 27.9 millones - Triángulo del Norte – otro con cuatro – Costa Rica – y uno más de 5.5 millones. Esto producirá beneficios adicionales en tanto que en el 2005 entrará en vigor el TLC con Japón y el TLC con la Unión Europea incluye ahora 25 países.

Costo político. La región centroamericana representa una de las relaciones políticas más complejas y delicadas para el gobierno mexicano, muy en particular Guatemala. Además, ha jugado un papel muy importante en diversos momentos de la historia reciente de El Salvador y Nicaragua que requieren de atención constante. Por otra parte, la postura de Costa Rica frente al resto de Centroamérica, al distanciarse generalmente de los otros cuatro países, permite transferir la mayoría del costo político de esa relación a los países de CA y evitar caer en situaciones donde México se viera en medio de una discusión entre los ticos y otros países de la región.

Congruencia con los avances del mercado común centroamericano. A partir del segundo semestre del 2004, los países centroamericanos han realizado avances muy significativos en la conformación de su mercado común, habiendo incluso abolido recientemente las aduanas en varios puntos. En tanto que Centroamérica mantenga un régimen aduanero y comercial común con el resto del mundo, resulta obsoleto para México mantener diferencias entre sus miembros.

Entrada en vigor del CAFTA. La entrada en vigor del CAFTA, prevista para el próximo 1 de enero, llevará a que los países de CA generen o actualicen su marco legislativo y las instituciones necesarias para poder instrumentar este TLC. Abre la posibilidad a México de solicitar trato de nación más favorecida en algunas disciplinas que no fueron negociadas por nuestro país con el mismo grado de exigencia y tratar temas que hasta la fecha quedaron fuera de la mesa. Asimismo, requiere replantear las condiciones de acumulación para exportación a Estados Unidos, el principal socio comercial tanto de México como de todos y cada uno de los miembros del CAFTA. Esta situación requiere que nuestro país realice una negociación cuidadosa para no mermar las ventajas logradas en sectores como el textil.

Rotación de funcionarios. Los gobiernos de República Dominicana y Guatemala conformaron para la negociación del CAFTA un grupo negociador con funcionarios con poca o nula experiencia y que no habían participado en otras negociaciones. Ello trajo como consecuencia diversas incongruencias entre los resultados del CAFTA, las posturas ante la Ronda Doha y el ALCA y los compromisos derivados de otros acuerdos, como el TLC de 1998 entre CA y la República Dominicana. Asimismo, las numerosas renuncias dentro del Ministerio de Comercio Exterior de Costa Rica en el tercer trimestre del 2004, entre ellas la de Anabel Gutiérrez, en rechazo a ciertas políticas del Presidente Abel Pacheco, tuvieron como resultado que diversos funcionarios encargados de la administración de los tratados no tengan la experiencia necesaria. Además, en El Salvador, el Presidente Antonio Saca le pidió en diciembre la renuncia a todo su gabinete para tener la oportunidad de evaluar la actuación de cada Ministro y relevar a aquellos que considerara necesario.

No obstante, el proceso de convergencia entre los tres TLC´s quedará inconcluso si el gobierno mexicano no genera la infraestructura necesaria para aprovechar las oportunidades que ofrece Centroamérica, en particular para las empresas pequeñas y medianas que cuentan con productos de calidad, pero no son capaces de producir los volúmenes que requiere Estados Unidos y otros mercados. Hoy en día, diversas comercializadoras mexicanas han dejado de exportar a CA por los problemas de seguridad y la carencia de procedimientos similares en todos los puntos de entrada.

Finalmente, esta es una nueva oportunidad para que el sector privado revigorice su relación con el equipo negociador. Ello dependerá en buena medida del liderazgo dentro de la COECE y de la seriedad con que el sector privado asuma este nuevo reto, que le permite reconsiderar las oportunidades que ofrece CA. Pero más aún, implica realizar un ejercicio para promover las exportaciones mexicanas hacia una región desaprovechada hasta la fecha, defender, al mismo tiempo, las ventajas obtenidas dentro de los Estados Unidos y minimizar las reducciones en la participación de mercado de nuestro socio comercial más importante a causa de la penetración de CA, sobre todo en sectores intensivos en mano de obra donde México ha perdido competitividad.

 

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