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| · Año 11 · Número 122 · Febrero 2005 · |
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A lo largo del día y medio en que la Dra. Condoleezza Rice compareció ante el Comité de Relaciones Internacionales del Senado de Estados Unidos, como parte del proceso para su ratificación para suceder al Gral. Colin Powell, como Secretaria de Estado, hizo diversas declaraciones que permiten tener un esbozo de lo que será la política exterior y comercial de ese país hacia el resto del mundo durante el segundo periodo de gobierno del presidente George Bush. El Comité, compuesto por diez republicanos y ocho demócratas, está presidido por el Senador Richard Lugar (Republicano de Indiana), quien anteriormente presidió el Comité de Agricultura y cuenta con una sólida reputación en asuntos internacionales. Tal y como se esperaba, el Comité votó 16-2 a favor de que la Dra. Rice se convierta en la siguiente Secretaria de Estado. Los dos votos en contra fueron de los Senadores Kerry y Boxer. Sin embargo, varios de los senadores que votaron a favor lo hicieron con reservas ante las respuestas de la Dra. Rice, quien es considerada una autoridad en asuntos soviéticos, y a diferencia del Gral. Powell, es una colaboradora incondicional del Presidente Bush. El siguiente pasó será la votación del pleno del Senado para oficializar la designación de la nueva Secretaria de Estado. La Dra. Rice dijo en varias ocasiones durante su comparecencia que el Presidente Bush está conciente de la necesidad de reparar las relaciones de Estados Unidos con diversos países luego de la guerra de Irak, por lo que la diplomacia a su cargo jugará un papel primordial durante su segundo periodo de gobierno. Además, expresó el interés de Estados Unidos por promover el libre comercio a nivel mundial como un medio para promover la democracia tanto en el continente americano como en Asia y África, lo que ayuda a explicar la nominación del actual Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), Robert Zoellick, como Subsecretario de Estado. La labor de Zoellick en el Departamento de Estado será muy importante y su buena relación con el Congreso y su amplio conocimiento de la economía mundial serán herramientas de las que Rice no puede prescindir. Precisamente antes de la votación del Comité de Relaciones Exteriores, el Senador Joseph Biden, el demócrata de mayor jerarquía en el Comité, comentó su preocupación cuando al preguntarle a la Dra. Rice sobre su postura en relación al papel que debería jugar la paridad del dólar durante los próximos cuatro años, esta contestó que no tenía opinión alguna pues esa era tarea del Departamento del Tesoro, cuando ella había comentado sobre la estrecha relación que guarda la política exterior, comercial y monetaria de Estados Unidos. Los comentarios del Senador Biden, quien representa a Delaware, no pueden pasar desapercibidos. Biden es considerado como el vocero del partido Demócrata para asuntos de seguridad nacional y política internacional y también es el senador demócrata de mayor jerarquía en el Comité de Asuntos Judiciales. Su postura ha destacado la íntima relación que tienen en la política exterior de los Estados Unidos los asuntos políticos, económicos y comerciales, los que forman parte de un mismo plan. Antes de emitir su voto, el Senador Biden dijo que votaría a favor de la nominación “porque su trabajo era mantener una buena relación con aquellos que cuentan con la atención del presidente,” y la formación de la política exterior es “un trabajo de consenso entre la Casa Blanca y el Congreso.” Sin embargo, ello no servía para disminuir las dudas que las respuestas de la Dra. Rice habían dejado en el Comité, en especial en lo que se refería al papel de la política monetaria en la política exterior estadounidense. El Senador Biden agregó que solamente en casos extremos, el Congreso llegaría a objetar las nominaciones de los dos secretarios más importantes en el gabinete, el de Estado y el de la Defensa, quienes además se consideran colaboradores muy cercanos del Presidente en turno. La confirmación por parte del Congreso de Condoleezza Rice como Secretaria de Estado permitirá al Presidente Bush tener un aliado clave que le ayudará a promover la línea dura que caracterizó su primer periodo de gobierno. Además, la cercanía de Rice con Bush permitirá al Presidente continuar teniendo un gran control sobre la poca información que emite la Casa Blanca en temas de política exterior. Pero lo más importante será el manejar la política comercial como un elemento más de la diplomacia estadounidense. Rice comentó durante su comparecencia la necesidad de aprobar los TLC´s que Estados Unidos ha concluido recientemente, en particular el CAFTA; fortalecer las relaciones con México y Canadá; expandir la agenda comercial con África y el Medio Oriente; y concluir las negociaciones del ALCA y de la Ronda Doha de la OMC. Sin embargo, no ofreció ningún plan para conseguir estos objetivos ni propuso tiempos para lograrlo, lo que despertó sospechas en relación al lugar que guardan estos objetivos en la agenda presidencial 2005-2008. Lo que resulta evidente de la comparecencia de la Dra. Rice es el papel preponderante de la política exterior durante los siguientes cuatro años, que coinciden con los dos últimos años del gobierno del Presidente Fox, y la interacción de los asuntos comerciales con los políticos. Este escenario lleva nuevamente a considerar al posible sucesor del actual canciller Luis Ernesto Derbez y la dirección que tome la política exterior mexicana durante el último tercio del gobierno foxista, el que hasta la fecha parece carecer de un programa adecuado. En la entrega pasada comentaba cómo el Presidente Fox ha permitido que la Secretaría de Relaciones Exteriores tome el control de la política comercial del país, a pesar de diversas contradicciones con las leyes vigentes y de la oposición tanto del sector privado como del Congreso. Solamente hay que citar la ocasión en que el Secretario Fernando Canales envió el año pasado una carta al Canciller Derbez solicitándole que respetara en los comerciales de la dependencia a su cargo los temas bajo su jurisdicción. Esa carta fue enviada inmediatamente de Tlatelolco a Los Pinos, generando una respuesta ese mismo día de la Presidencia al Secretario Canales indicándole que su carta estaba fuera de lugar. Desde entonces, el Secretario Canales no volvió a tocar el tema. Si los Estados Unidos están formando un equipo interdisciplinario para asuntos de política exterior, queda por preguntar al posible sucesor de Derbez. Entre los posibles candidatos se mencionan los nombres de diversos dirigentes del PAN, como Luis Felipe Bravo Mena o Carlos Medina Plascencia, quienes carecen de las credenciales necesarias para el puesto y tampoco cuentan con la reputación necesaria para llevar la agenda exterior mexicana. Entre los nombres que pudieran encontrarse al sucesor de Derbez destaca el del Subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte, Gerónimo Gutiérrez, cuya designación podría indicar el interés del gobierno foxista por restablecer la agenda bilateral planteada antes del ataque al World Trade Center de Nueva York el 11 de septiembre del 2001. Por su parte, queda encontrar al sucesor de Zoellick en el USTR, quien se pensaba podría convertirse en el siguiente presidente del Banco Mundial. Entre los nombres que se han mencionado para ocupar su puesto están Josette Shiner, el brazo derecho de Zoellick en el USTR; Al Johnson, negociador en jefe del USTR para asuntos agrícolas; Gary Edson, quien fuera asesor de seguridad para asuntos económicos internacionales y ex – colaborador de Condoleezza Rice; el Congresista Jim Kolbe, Republicano de Arizona con amplia experiencia en temas de comercio exterior y que fuera una figura importante durante el debate para la aprobación del TLCAN; Grant Aldonas, Subsecretario de Comercio internacional durante el primer periodo de gobierno de Bush y que fuera responsable de los diversos casos de dumping y salvaguardas; y Robert M. Kimmitt, un colega de Zoellick en los Departamentos del Tesoro y de Estado y que fuera embajador en Alemania. Uno de los elementos comunes a todos estos candidatos es que ofrecen la posibilidad de dar continuidad a la política comercial de Estados Unidos y que conocen el tema. Mientras Estados Unidos plantea contar con un equipo fuerte para asuntos internacionales, el gobierno foxista parece haber abandonado este rubro para lo que queda del sexenio. No es posible que uno de los sectores principales que son responsables por una gran parte de las divisas del país, donde nuestro principal socio comercial es también el país más influyente del mundo, quede en manos de un político cuya única finalidad será utilizar el puesto como plataforma para la presidencia del 2006. Existen antecedentes en el sector energético de la falta de atención del Presidente Fox a las designaciones en áreas que requieren de técnicos y no de políticos. Entre tanto, ¿quién tomará las decisiones? Hace unos días, en una reunión presidida por el Secretario Canales con el COECE, el organismo del sector privado para negociaciones comerciales internacionales, se presentó la agenda para el 2005, en la que destaca la integración de Panamá al G-3, la armonización de los tratados de libre comercio con los diferentes países de América Central y las solicitudes de negociaciones bilaterales por parte de Corea del Sur y de otros países. Estos temas llaman la atención cuando el gobierno había anunciado que no habría nuevas negociaciones en lo que restaba del sexenio. Entonces, ¿quién establece la agenda? La política comercial mexicana parece ser sujeta de los caprichos de los gobernantes. Este es una situación muy peligrosa, cuando en el resto de los países más influyentes es considerada como parte esencial de la agenda presidencial, se analiza con el mayor cuidado y se pone en manos de verdaderos especialistas.
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