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| · Año 11 · Número 121 · Enero 2005 · |
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Innovación, más que un concepto una estrategia efectiva para la competitividad Uno de los factores que los estudiosos mencionan como claves para la competitividad de las empresas es su capacidad de INNOVACIÓN. Si recordamos un concepto comentado en artículos anteriores sobre la empresa competitiva: “Una empresa supera a sus rivales solo si ofrece a su mercado un valor superior al mismo costo de sus competidores o el mismo valor que la competencia pero a menor costo o ambos” (Michael Porter, On competition, HBS press), podemos inferir que para ser competitivo, es necesario mantenerse continuamente ofreciendo un valor superior a nuestro mercado. Y si a la reflexión anterior añadimos la definición de innovación dada por Carlos Ferrer Salat, el desaparecido empresario Catalán: “Innovar significa introducir modificaciones en la manera de hacer las cosas para mejorar el resultado final. Así, una innovación puede ser desde una acción sobre el precio de un artículo para conquistar un mercado, hasta la mejora de un producto antiguo o el descubrimiento de un nuevo uso para un producto ya existente”. En un sentido más estricto, se entiende por innovación tecnológica “la incorporación de nuevas tecnologías a la actividad de una empresa dando como resultado cambios en los productos o en los procesos de fabricación”, pareciera ser claro que innovación y competitividad van de la mano. ¿Es la innovación una necesidad de los tiempos modernos? La verdad es que la innovación siempre ha sido la característica de las empresas exitosas. La diferencia en la economía de hoy, donde nuestras empresas tienen que competir con organizaciones de todo el mundo en un marco de alta exigencia, está en la velocidad requerida para la innovación. Por una parte, las barreras al comercio internacional se han derrumbado y nuestro país tiene tratados y acuerdos con un gran número de naciones. Por otra, los avances en las telecomunicaciones y la informática han generado un ambiente que favorece la innovación y la reinvención de los modelos de negocio. Claramente, en el ambiente de la nueva economía que vivimos hoy, la definición de Ferrer Salat puede ampliarse para incluir“... cambios en los productos o en los procesos de fabricación, comercialización, distribución, etc”.
Entonces: ¿cuál es la diferencia entre la innovación que crea competitividad y la que no? La respuesta está, según los expertos en “la administración o gestión de la innovación”. Esto es, en considerar la innovación y la generación de mejoras a los procesos, productos y servicios de la empresa, como uno de los elementos clave de la estrategia empresarial y por lo tanto, gestionarlas conforme a las reglas básicas de la teoría de Dirección: planearlas, facilitarlas, implantar y controlarlas. ¿Por qué considerar la innovación como una estrategia clave? La respuesta es relativamente sencilla: La innovación bien gestionada genera conocimiento (capital intelectual) y el conocimiento nos permite crear propuestas de valor superiores a las de la competencia. ¿A qué nos referimos con innovación bien gestionada? Menciono algunos elementos que en mi opinión son claves para una buena gestión en innovación: La innovación se dirige: La innovación importante para la empresa es la que tiene un efecto en su competitividad. De nada sirve generar conocimiento si este no se refleja en el resultado final de la empresa. Sin embargo, debo de mencionar un punto a cuidar: Muchas veces los proyectos de innovación no ofrecen una aplicación clara inmediata y no por ello se deben de abandonar. El ejecutivo tiene la responsabilidad de juzgar si el proyecto tiene posibilidades de aplicación en el campo de la empresa. La innovación se fomenta: Nada hay más frustrante para una persona que el tener una idea nueva y enfrentarse a un Jefe despótico que le ladra: “Ponte a hacer tu trabajo en lugar de inventar tonterías”. La actitud de la organización hacia la innovación es clave. Pero no basta solo con buena actitud, hay que proporcionar los medios y fomentar el proceso. Los japoneses nos han enseñado como con técnicas varias se puede alcanzar un proceso de mejora continua. La famosa técnica japonesa del “Kaizen” significa “cambio para mejorar” y es hoy usada por cientos de empresas en el mundo. La innovación se implanta: Segunda causa de frustración más común para el innovador: Probaron mi idea, resultó y no pasó nada más. ¿Es esto atípico? Lamentablemente no. Es una situación por demás común. Una vez que un cambio ha probado ser rentable, la obligación de la administración es implantarlo a la brevedad. Obviamente existen restricciones de fondos, recursos humanos y otros pero no es válido el solo mandarlo al cajón de los proyectos pendientes. La innovación se controla: Una vez que un cambio ha sido aceptado y se pone en marcha, es necesario seguirlo a través del tiempo para verificar los resultados e introducir las modificaciones necesarias. En un gran porcentaje de los casos, un cambio positivo da pié a otras ideas benéficas que si no seguimos se pueden perder fácilmente. Ahora bien: ¿cuáles son las fuentes de innovación a las que el ejecutivo puede acudir? Revisemos algunas: 1. Departamento de investigación y desarrollo: La fuente más clásica de proyectos de innovación. Innovar es su razón de ser. 2. Áreas operativas: La fuente más común de sugerencias de innovación para procesos. Parte del principio de que quien mejor conoce una tarea es quien la ejecuta diariamente 3. Empleados externos al proceso: Un empleado que no tenga responsabilidad por una tarea tiene a su favor el no sufrir la ceguera de taller tan común en quienes estamos haciendo el mismo trabajo todo el día. 4. Información externa: Clientes, proveedores, competencia, institutos de investigación, etc. son fuentes continuas de ideas para mejorar. Es básico, para una empresa, el mantener un contacto continuo con el exterior buscando siempre el mejorar su propio interior. 5. Compra de tecnología: Probablemente la menos deseable de las alternativas por su costo pero no por ello se le puede descartar. Asociaciones tecnológicas, franquicias, patentes, etc. son fuente de mejora continua. No existe una de las anteriores fuentes que sea la recomendada. La experiencia dice que cada empresa tiene que seleccionar su mezcla. Esta es una responsabilidad del Directivo Principal. Concluyendo para nuestros lectores podemos enunciar los siguientes conceptos: · La innovación es, en el ambiente de la
nueva economía, un factor clave de competitividad Deseo a todos ustedes que el año que inicia sea pleno de Innovaciones Productivas para todas sus organizaciones.
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