· Año 10 · Número 119 · Noviembre 2004 ·
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Ing. Salvador Rodríguez Aldrete
Presidente de SR Aldrete y Asociados, S.A. de C.V.
srodriguez@sryamex.com

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Cuando este artículo se encuentre en sus manos, quienes vivimos en Aguascalientes estaremos a unos días de celebrar el cambio de Gobierno. Y la palabra “celebrar” es totalmente adecuada para significar el hecho de llevar a cabo la transmisión del Poder Ejecutivo Estatal de un equipo a otro. Los ciudadanos avecindados en el Estado tenemos un motivo muy claro para celebrar: El hecho de quien toma el poder lo haga por la voluntad de la mayoría, a través de un proceso pacífico y sin mayor sospecha de legitimidad. Esto, por sí mismo, es un privilegio.

Pero, ¿qué tiene que ver el cambio de gobierno con la competitividad?

Pienso que mucho, empezando por el compromiso que ambos, ciudadanos y nuevos gobernantes, adquirimos en fecha próxima. Vamos por partes: primeramente nosotros, los ciudadanos y en especial los empresarios, profesionales y trabajadores.

El primer deber de un ciudadano en la democracia es el entender que antes de las elecciones se vale contender por las ideas y las preferencias particulares pero después de que votamos, nuestra obligación es aceptar la voluntad de las mayorías y dar todo nuestro apoyo al ganador. Podemos estar en desacuerdo con sus ideas o con su plataforma política, pero tenemos que apoyar su gestión, sino por otra cosa, por una razón muy egoísta: si a él le va bien, a nosotros nos va bien.

Sin embargo, disentir no significa ser desleal. Podemos y debemos disentir de manera respetuosa y expresar nuestras ideas cuando consideramos que ellas pueden aportar a una mejor conducción del Estado o del Municipio. Lo que no se vale son las campañas orquestadas sin mayor propósito que tratar de que el gobernante se vea mal.

El efecto de una sociedad unida y marchando hacia metas comunes incide directamente sobre la atractividad y la competitividad de un país o región. Nadie va a arriesgar sus capitales en donde se percibe falta de liderazgo o riesgo de inestabilidad. Tenemos nuestro propio caso como país: No llevamos a cabo reformas estructurales necesarias y perdemos todos los días posición en los “rankings” mundiales de varias instituciones porque se nos percibe como un país en donde las decisiones no se toman, ni buenas ni malas. Para muestra, están los estudios recientes del Foro Económico Mundial que coloca a México en el lugar 55 en cuanto ambiente favorable para los negocios (48 el año pasado) y en la ubicación 48 de la competitividad mundial (47 el 2003 y 41 en el 2002). [Fuente: Diario el Economista, 14 de octubre de 2004] y el estudio de AT Kearney que reporta una caída de nuestro país del lugar 3 al 22 en el índice de confianza de las inversiones directas extranjeras.

Aceptemos, todos los actores económicos, nuestro compromiso con las nuevas autoridades y demos nuestro apoyo, sincero y activo, en la construcción de nuestro Aguascalientes. Necesitamos un Estado con liderazgo fuerte y maduro y ciudadanos comprometidos con el desarrollo de la sociedad.

Por otra parte: ¿Cuál es la responsabilidad del gobierno en la competitividad? Analicemos varios puntos:

Primero, es necesario reconocer que la mayor deuda del gobierno, federal y estatal, con la sociedad, en los seis años que terminan, es la creación de empleos. Podemos llenar artículos en revistas con explicaciones y razonamientos de esta generación insuficiente de puestos de trabajo, pero ello no resuelve el problema ni alivia la desesperación del padre de familia que no puede sostener a los suyos. El hecho es que un objetivo básico de la nueva administración es la creación de empleos.

Y, ¿qué se necesita para crear empleos? Pues la respuesta es obvia: empleadores. Es decir consolidar y hacer crecer a las empresas existentes y traer nuevas.

La creación y el mantenimiento de empresas no es, por sí misma, responsabilidad gubernamental. Lo que sí es quehacer del gobierno corresponde a la creación de condiciones adecuadas para que las empresas se establezcan y prosperen. Veamos cuáles son algunas de estas condiciones:

1. Seguridad: La seguridad representa para las empresas la tierra fértil en la cual sembrar y prosperar. Nadie quiere establecerse en una región en donde el mañana siempre tiene sorpresas. La seguridad para las empresas tiene varios aspectos a considerar tales como:

a. Seguridad Jurídica: Una empresa al establecerse lo hace bajo ciertas reglas jurídicas que le parecen al inversionista adecuadas para arriesgar su capital. Si esas reglas cambian frecuentemente, el inversionista probablemente se irá a otra región. La seguridad jurídica cubre aspectos tales como las leyes laborales, las ecológicas, las de desarrollo urbano, las de movimiento de capitales y por supuesto, las fiscales. Algunas de estas leyes son de competencia federal y por lo tanto, el papel del gobierno estatal es relativamente limitado. Sin embargo, otras son de competencia meramente estatal y municipal. Veamos un ejemplo real y simple:

Imaginen mis lectores que una empresa grande construye una fábrica de estampado en un terreno con vocación industrial en las afueras de la ciudad. La empresa está dispuesta a pagar el costo de traslado de su personal e insumos hasta un sitio alejado a cambio de no tener problemas de contaminación por ruido generado por sus prensas. Llega un nuevo gobierno y otorga permiso de construcción a un fraccionamiento habitacional al lado de la fábrica. ¿Qué creen que pase con la empresa? En unos pocos meses tendrá a sus vecinos molestos por el ruido. Cuando los inversionistas ven este tipo de situaciones en nuestro Estado no pueden menos que pensar que las reglas no son claras.

b. Seguridad Personal: Los ciudadanos entregamos al gobierno el cuidado y la protección de nuestros bienes y nuestras familias. Si no fuera así, volveríamos a la ley del más fuerte. Nada hay más pernicioso para la inversión que la inseguridad personal. No tengo más que mencionar el caso de la Ciudad de México. Nuestro estado ha sido un Oasis, pero aún los oasis tienen posibilidad de secarse. Ya oímos de asaltos a mano armada, secuestros, etc. El gobierno es claramente el responsable de esta área.

2. Infraestructura Industrial: Los gobiernos que han precedido al que este año tomará posesión dieron un gran énfasis a la construcción de parques industriales. Sin embargo, como cualquier otro bien, los parques requieren de mantenimiento continuo y este aún deja mucho que desear. Imagínense, lectores, el llevar a un cliente extranjero a la parte Sur de Ciudad Industrial.

Las vías de comunicación entre los parques del Sur y del Norte son insuficientes para el tráfico de personas y materiales. Los bomberos de la ciudad están alejados de las zonas industriales y pobremente equipados.

Si una empresa requiere un aumento en capacidad de energía, la instalación se puede llevar meses y en algunos casos se “requiere” un pago por parte del empresario. El problema no es tan severo en los parques industriales, pero sí en otras áreas de la Entidad.

Por otra parte, los requerimientos de nuestro mundo global exigen telecomunicaciones de banda ancha disponibles en todo lugar en donde exista una empresa. Actualmente estas facilidades son muy limitadas. Mucho se tiene que hacer aún en esta área.

Estas son sólo algunos de los puntos de infraestructura básica que son obligación del gobierno y que la próxima administración, estoy seguro, tomará en cuenta.

3. Personal: Aguascalientes tiene una larga tradición de una fuerza laboral dedicada y disciplinada. Esta tradición no se conservará si no hacemos lo necesario para imbuir en las nuevas generaciones ese sentido de responsabilidad. Por otra parte, la educación primaria y secundaria es muy pobre en áreas básicas para las empresas como matemáticas, física y segundo idioma.

En las universidades públicas (y privadas) seguimos generando carreras con base en la demanda de los estudiantes (o de sus familias) y no en las demandas de empleo. ¿Cuántos abogados o contadores sin trabajo se necesitan para limitar estas carreras? Y digo abogados y contadores por poner un ejemplo, pero esto no es exclusivo de ellos. Si ya lo hacemos con los médicos, ¿no podremos limitar otras carreras de baja demanda laboral?

4. Promoción de crecimiento económico: Como muchas otras cosas en nuestro país, en la promoción económica hemos caído, gobierno e iniciativa privada, en la trampa de las cifras. Nos preocupa demasiado si la producción industrial creció, si las exportaciones van hacia arriba o hacia abajo, cuántas nuevas empresas se abren, etc. Peor aún, medimos, publicamos y festejamos las “acciones de promoción económica”lo que sería equivalente en la empresa a congratularnos por muchas visitas a cliente independientemente de que no cerráramos ninguna venta.

Creo que el tema es mucho más profundo. El resultado esperado de una política económica exitosa es “LA COMBINACIÓN DE MÁS EMPLEOS CON MEJOR INGRESO POR EMPLEADO”, lo que se mide por el “ingreso per capita”. Todas las demás mediciones pierden sentido ante esta última.

El gobierno debe entonces desarrollar su política industrial alrededor de la combinación de más empleos y empleos mejor pagados. No basta la promoción de empresas que ofrezcan unos cuantos puestos aunque estos sean de alto nivel, como no basta por sí misma la promoción de empresas intensivas en mano de obra con bajo ingreso por trabajador. Es la combinación la que hace el desarrollo económico.

Aguascalientes puede y debe explotar su fortaleza en sectores como el automotriz y el electrónico que ofrecen mejor ingreso pero bajo número de empleos combinándolos con la atracción de empresas de servicios, comercio y maquila, que son los grandes empleadores, aún a bajo niveles de ingreso. Si logramos una mezcla exitosa, el desarrollo de la economía nos llevará naturalmente a que cada vez vengan más empresas de altos sueldos y las de bajo sueldo no puedan crecer sin límite. Esta es, quizá, la tarea más importante del próximo titular de la Secretaría de Desarrollo Económico.

Hasta el próximo número de Líder Empresarial.

 

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